De Goya a Barceló, '¡Olé!' recorre dos siglos de tópicos andaluces que acabaron identificando a España en todo el mundo, de los viajeros románticos a la mirada irónica y vanguardista del arte contemporáneo
Regala esta noticia Añádenos en Google Almodóvar, en una foto de Christopher Makos. (Marilú Báez) 02/10/2026 Actualizado a las 14:04h.Pedro Almodóvar mira a la cámara de Christopher Makos en 1985 con una flor en el pelo, un puro entre los dedos y vestido de ... torero. El mítico director manchego juega con los tópicos: más español, imposible. ¿O no? A unos pasos, Camarón abre la boca ante el objetivo de Alberto García-Alix. Un torero de Manolo Prieto levanta los brazos en mitad de una plaza mientras un avión de Iberia sobrevuela el ruedo. Juan Barjola lleva la tauromaquia hacia un territorio mucho más violento y Miquel Barceló la reduce casi a pura geometría: un enorme círculo de arena y, diminutos en el centro, toro y torero. Y en una vieja televisión reaparece el eslogan con el que España aprendió a vender su diferencia al extranjero: 'Spain is different'.
La respuesta ocupa las paredes de la tercera planta del museo con más de setenta obras de medio centenar de artistas y casi dos siglos de distancia entre unas miradas y otras. Zuloaga, Romero de Torres, Sorolla, Saura, Equipo Crónica o Pilar Albarracín participan también de un relato que mezcla épocas y lenguajes de manera deliberada. No se trata de reunir estampas españolas sino de pensar cómo unos cuantos símbolos, por cierto casi todos andaluces, terminaron construyendo dentro y fuera de nuestras fronteras una imagen reconocible de todo un país.
«Muchos de estos estereotipos siguen vivos 200 años después: están en las tiendas de souvenirs y en el imaginario de muchos turistas», señala la comisaria Bárbara García
La historia empezó hace tiempo. Los viajeros románticos del XIX encontraron aquí un territorio que les parecía alejado de la Europa industrializada, suficientemente exótico como para contarlo. Andalucía terminó proporcionando buena parte de los personajes y escenarios de aquella España imaginada desde fuera. Lourdes Moreno, directora artística del Thyssen, recordaba durante la presentación los relatos de viajeros como Richard Ford o George Borrow. Después llegó 'Carmen'. La ópera de Bizet, estrenada en París en 1875, convirtió a una gitana sevillana, libre y rebelde, en uno de los personajes españoles más universales, paradójicamente sin que su compositor hubiera pisado España.
Lo andaluz acabó ocupando así buena parte del espacio de 'lo español'. Y no siempre con la misma cara. Sorolla encontró la luz, el color y la fiesta; Zuloaga, Gutiérrez Solana o Romero de Torres miraron hacia una España bastante más oscura, menos amable. En las salas del Thyssen conviven las dos: la que fascinaba por su alegría y su exotismo y aquella otra, más áspera, que también acabó formando parte del retrato del país. La exposición, explica Moreno, pretende precisamente ir más allá de una lectura «complaciente»: junto al costumbrismo aparecen «la crítica, la ironía y una mirada vanguardista y distinta» a aquella pintura del XIX.
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