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Pedro Bravo: «Picasso no podría vivir ahora en la plaza que nació en Málaga»

Pedro Bravo: «Picasso no podría vivir ahora en la plaza que nació en Málaga»
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El autor publica 'Antes todo esto era ciudad', un profundo análisis del éxito de las ciudades y el fenómeno de la expulsión de los ciudadanos
Pedro Bravo: «Picasso no podría vivir ahora en la plaza que nació en Málaga»

El autor publica 'Antes todo esto era ciudad', un profundo análisis del éxito de las ciudades y el fenómeno de la expulsión de los ciudadanos

Regala esta noticia Añádenos en Google El escritor Pedro Bravo, en una calle de Málaga, reflexiona sobre el éxito de las ciudades en su nuevo libro. (Migue Fernández)

Paco Griñán

Málaga

14/06/2026 a las 00:15h.

La entrevista es en el Málaga Palacio. Llevo preguntas preparadas, pero llegar andando al hotel es la mejor preparación de lo que vamos a hablar: ... turistas que hay que sortear a cada paso, edificios de apartamentos para foráneos que antes eran viviendas y terrazas por doquier que reducen la vía pública. Ese fenómeno es el que analiza el ensayista e investigador Pedro Bravo en 'Antes todo esto era ciudad', que reflexiona sobre cómo el éxito de las ciudades se ha convertido en un fracaso para sus habitantes. En Málaga, triunfante ciudad de los museos desde la inauguración de la pinacoteca de Picasso hace más de dos décadas, se da la paradoja de que el propio artista malagueño no podría vivir hoy día tal y como se han puesto los precios de la vivienda, en buena medida por los turistas que vienen precisamente buscando los orígenes del pintor más revolucionario del siglo XX.

—Ja, ja, pues de los dos. Me encanta la vida urbana. He disfrutado mucho de sus virtudes y he sufrido sus defectos. Pero últimamente me gusta la montaña. Vivo dividido entre un lugar y otro, una combinación ganadora.

—Este libro lo podría haber titulado 'La ciudad no es para mí', como la película de Martínez Soria.

— Sin duda, porque da la sensación de que las ciudades se han dejado de pensar, administrar y proyectar para las personas que viven en ellas, sino para visitantes e inversores. Y, además, se reconoce sin ningún tipo de pudor. No tiene nada de malo que haya turistas e inversores, pero cuando la ciudad está al servicio solo de ellos, la comunidad pierde el sentido.

—¿El modelo de ciudad está en crisis?

—Estamos en un momento de muchas crisis. En el modelo urbano hemos visto cómo los lugares a los que sentíamos que pertenecíamos se han convertido en entornos que nos expulsan. Ya sea por el problema de la vivienda o porque ya no se puede comprar en el comercio local. Esos son los síntomas físicos, pero también los hay emocionales, como un cierto sentido de sentirse extraño en tu propia casa que es tu ciudad. Al final, es una crisis del modelo económico porque la rentabilidad es un éxito de la ciudad, pero es un problema gigante que genera ira y frustración en los ciudadanos, lo que da lugar a polarización, crisis de la vivienda, soledad, envejecimiento de la población...

—¿Los ciudadanos hemos perdido la batalla?

—Espero que no. Hay una pérdida objetiva de la calidad de vida. Si tienes que vivir lejos de tu lugar de trabajo, estás perdiendo muchísimo tiempo en atascos o transporte, y dejando de hacer cosas que te gustaban, como el ocio o no hacer nada, que también es fantástico. Pero se pueden cambiar las cosas, porque la actual evolución se está demostrando fallida. Las ciudades que presumen de éxito... ese éxito supone el fracaso de la comunidad.

«Las ciudades que presumen de éxito... ese éxito supone el fracaso de la comunidad»

Pedro Bravo

Autor de 'Antes todo esto era ciudad'

—¿Qué otra ciudad es posible?

—Una en la que la vivienda cumpla con su función social, como dice la Constitución. Que haya tiempo libre, posibilidad de tener familia y sensación de futuro para los jóvenes, algo cada vez más difícil. Esto puede sonar simple, pero estos conceptos son los que están más cerca de lo que queremos. Más que la competición entre urbes y la marca-ciudad, que parecen de liga de fútbol.

—Se da la paradoja de que los ciudadanos de aquí también somos turistas en otros lugares. ¿Somos la nueva plaga?

—En las ciudades que están llenas de turistas, las encuestas que se hacen a estos visitantes dicen que lo que les ha molestado es que hay muchos turistas. No es tanto un problema de que las personas viajemos, sino que las infraestructuras turísticas se están ampliando constantemente. Por ejemplo, en España, se da la paradoja de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, puede decir que está muy preocupado por la vivienda al mismo tiempo que anuncia la ampliación de 17 aeropuertos. Si queremos que vengan más de 100 millones de visitantes, tendrían que alojarse no solo en hoteles, porque no hay suficientes, sino en pisos turísticos que tienen un impacto directo en el acceso al hogar. El turismo no es ni bueno ni malo, sino que depende de cómo y para qué. Y lo que estamos viendo ahora es que en los territorios más turísticos está creciendo la desigualdad y las quejas de los vecinos.

El libro

  • 'Antes todo esto era ciudad'

    • Autor: Pedro Bravo

    • Editorial: Debate, Ensayo, España, 2026, 304 páginas

    • Precio: 20,90 euros

—Aquí no se ha logrado ni imponer la tasa turística para compensar el desgaste por esa alta ocupación.

—No pasa solo en Málaga, pasa en toda España, donde muy pocos territorios tienen tasa turística a pesar de ser la segunda potencia mundial en este sector. Esta tasa es de una lógica aplastante porque, si durante unos días los visitantes son vecinos de ese territorio —que, además, esa es la experiencia que se les vende— y usan sus servicios públicos, lo normal es que contribuyan, como contribuimos todos. Y luego hay una demostración clara: en los lugares donde se ha implantado la tasa no ha decrecido el turismo, sino todo lo contrario.

—Otra paradoja: la Málaga de los museos ha transformado la proyección cultural de la ciudad, pero también se ha convertido en una marca para extranjeros, que son los que más visitan nuestros museos.

—La estrategia de Málaga de ser atractiva ha tenido mucho éxito y los museos franquiciados han sido una parte fundamental. Pero los malagueños no va a sus museos porque no están diseñados para ellos, sino para atraer gente de fuera, pues son marcas de fuera. Habría que hacer una reflexión de cuál es el papel de las administraciones públicas en la cultura. Creo que no es solo generar centros culturales atractivos, sino también generar espacios que den lugar a una industria creativa que conformaría una identidad a largo plazo para la ciudad. Picasso no podría vivir ahora en la plaza donde nació en Málaga. Si tú no puedes habitar en la ciudad, tienes que irte. Las distancias cada vez son más grandes porque los equipamientos públicos se destinan a los visitantes.

«En los lugares donde se ha implantado la tasa turística no ha decrecido el turismo, sino todo lo contrario»

Pedro Bravo

Autor

—¿Corremos riesgo de colapsar?

—Estamos cerca de un colapso social. En muchos territorios la gente ya tiene que vivir en caravanas. Un país como España, que siempre ha sido acogedor con los turistas, se está dando cuenta de que el modelo está yendo por mal camino, no los turistas en sí. El envejecimiento de la población y el nivel de crispación de unos contra otros nos están dando señales. Pero también hay síntomas de que están cambiando las cosas. El tema de la vivienda se está volviendo a legislar en Europa para que no haya esa desigualdad tan terrible. Tengo esperanza.

—En el libro vincula la crisis de la ciudad con el individualismo de las nuevas tecnologías y la política de ultraderecha.

—Vivimos un proceso de individualismo y tendríamos que resistirnos, aunque con las tecnologías es difícil porque están diseñadas para engancharnos. El ciudadano va acumulando cabreo y, si le prometen que vamos a volver al pasado, pues se agarra a un clavo ardiendo. Pero donde ese nacionalismo o populismo nostálgico está gobernando tampoco se está viviendo mejor, porque los poderes políticos se han quedado por debajo de los poderes económicos y tecnológicos. Por eso, es momento de que la clase política se dé cuenta de que hay que ser más valiente para poner el interés ciudadano por encima del de los grandes capitales.

—¿La ciudad, como la democracia, es el mejor sistema?

—No estoy convencido de que sea el mejor sistema, pero es el sistema. Es la forma de vivir que llevamos desarrollando desde hace miles de años, aunque del problema de la vivienda se esté hablando desde Roma. Pero también ha traído cosas muy buenas que ahora están faltando: la posibilidad de encontrarte con gente que no piensa como tú, pero que de ese roce sale la creatividad, la nueva cultura, los proyectos empresariales, la innovación y la vida.

—Bueno, me estoy acordando de mi última reunión de comunidad y lo de ponerse de acuerdo fue imposible.

—Ja, ja. También salen cosas malas. El conflicto es parte de nuestra evolución humana, pero también lo contrario: la convivencia. Y estaría bien que los administradores de lo público y las empresas se diesen cuenta de que el camino que más lejos nos llevará es el que va un pco más despacio hacia el éxito, el que piensa que todos tenemos que participar de esto, no solo unos pocos. Ya sé que suena utópico, pero ahí está el éxito realmente.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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