La revolución de los fármacos como son Ozempic, Wegovy o Mounjaro sin duda ha marcado un antes y un después en el abordaje de la obesidad, que antes pasaba por el quirófano cuando las medidas centradas en el cambio de estilo de vida fracasaban. A priori, se nos vende la idea de tener una pérdida de peso muy acusada, pero la realidad es que muchos pacientes están cayendo en la desnutrición proteica y perdiendo una gran cantidad de masa muscular.
Vamos teniendo más datos. Los fármacos no los conocemos del todo cuando se comienzan a comercializar, sino que conforme los pacientes lo van usando, surgen nuevos efectos secundarios o situaciones que las farmacéuticas al inicio no habían imaginado.
Aquí un nuevo y revelador estudio, que se presentará en el Congreso Europeo de Obesidad, ha puesto cifras a estos efectos de malnutrición que acompañan a los tratamientos de éxito. Y es que todo esto apunta a que hay que cambiar la estrategia que se sigue con Ozempic para que los médicos puedan dar indicaciones precisas de la estrategia nutricional que se debe seguir durante el periodo de tratamiento para evitar problemas de salud graves.
En Xataka
Estamos a un paso de extinguir la obesidad en medio mundo gracias a algo: la patente de Ozempic va a expirar este mes
No tener apetito es malo. A priori, quien toma Ozempic lo que pretende es tener menos ganas de comer, y que prácticamente sea una tarea que se convierta en una obligación para poder subsistir. Pero el problema es que se llega a tener demasiada poca hambre, como ha evidenciado un nuevo estudio científico que ha analizado más de 5.700 días de datos nutricionales de 332 adultos con sobrepeso entre julio de 2025 y 2026.
Lo que se vio. De todos estos, los 116 usuarios que estaban tomando fármacos como Ozempic consumieron drásticamente menos calorías que el grupo control, algo que era bastante esperable, pero lo más importante estaba en la ingesta de proteínas que se desplomó cuando se tomaban los fármacos.
En concreto, los pacientes medicados consumieron una media de 53,8 gramos de proteína al día, y ajustado a su peso corporal, esto supone apenas 0,6 g/kg/día. Para ponerlo en perspectiva, el 88% de estos pacientes se situó muy por debajo de la recomendación oficial de consumir 0,8 g/kg/día de proteína, y lejísimos de los niveles óptimos para preservar el músculo durante la pérdida de peso.
El motivo. La falta de hambre hace que literalmente las personas se salten comidas, básicamente porque no tienen esa necesidad fisiológica de llevarse nada a la boca. Aquí el estudio pudo ver que los pacientes que tomaban Ozempic o similares se saltaban el 40,4% de las cenas, el 31,3% de los desayunos y el 30,5% de los almuerzos.
De esta manera, al reducir el hecho de comer a unos pocos momentos del día, resulta casi imposible alcanzar los en torno a 25 gramos de proteína por comida que el cuerpo necesita para sintetizar nuevo músculo y mantener la estructura que se tiene.
Tiene consecuencias. En medicina, el hecho de perder la masa muscular es lo que se denomina sarcopenia y hasta ahora se asociaba principalmente con las personas que no hacían actividad física, como las personas mayores o las que estaban postradas en una cama. Aquí las revisiones científicas apuntan a que entre el 25% y el 40% de todo el peso que pierden los usuarios que toman Ozempic es músculo. Y en una proporción muy importante con respecto a la pérdida de grasa, haciendo que casi que por cada dos kilos de grasa que se pierde, uno sea de músculo.
En adultos mayores o pacientes con diabetes tipo 2, la situación es aún más grave, ya que dosis altas de semaglutida aceleran la sarcopenia, mermando métricas vitales para la longevidad y la calidad de vida, como la fuerza de agarre o la velocidad de la marcha. Además, la restricción calórica severa trae consigo deficiencias de micronutrientes como la vitamina D, la vitamina B12 o el hierro.
Cómo evitarlo. Aquí las guías médicas apuntan cada vez a un abordaje personalizado en el que se instaure una dieta muy nutritiva para evitar que el paciente tenga déficit de macronutrientes mientras está adelgazando. Es por ello que desde ya se está recomendando que durante la pérdida de peso se recomiende elevar el consumo proteico de 1 a 1,6 gramos de proteína por kg de peso, priorizando un mínimo de 20-30 gramos en cada comida.
Además, se debería instaurar una prohibición al hecho de saltarse comidas, teniendo que estar muy medidos los horarios para comer, aunque sea un poco, pero en diferentes ocasiones a lo largo del día para evitar ayunos prolongados.
En Xataka
"Perdí 55 kilos, pero recuperé 30 al dejarlo": hablamos con los españoles que han probado la montaña rusa de Ozempic
Mantener músculo. Este debe ser el objetivo primordial y por eso, junto a una dieta rica en proteínas, hay que animar a hacer ejercicio de fuerza con pesas, bandas o incluso calistenia. De esta manera, el cuerpo tiene la señal de mantener la cantidad de músculo a pesar de que haya una pérdida de grasa por 'culpa' de la medicación.
Y es que aquí el objetivo es bajar de peso, pero sin tener que estar quitando los ladrillos que literalmente están construyendo nuestro organismo, puesto que si se consigue bajar de peso, pero se queda sin masa muscular, la calidad de vida no va a ser la mejor.
Imágenes | Haberdoedas Anastase Maragos
En Xataka | El "gran rebote" de Ozempic, en cifras: la ciencia revela que el peso vuelve cuatro veces más rápido que con dieta
-
La noticia
Pensábamos que apagar el hambre con Ozempic era el remedio definitivo contra la obesidad. Hasta que nos fijamos en el músculo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
Pensábamos que apagar el hambre con Ozempic era el remedio definitivo contra la obesidad. Hasta que nos fijamos en el músculo
Ozempic o Mounjaro quitan las ganas de comer, pero a costa de eliminar la ingesta de proteínas
La revolución de los fármacos como son Ozempic, Wegovy o Mounjaro sin duda ha marcado un antes y un después en el abordaje de la obesidad, que antes pasaba por el quirófano cuando las medidas centradas en el cambio de estilo de vida fracasaban. A priori, se nos vende la idea de tener una pérdida de peso muy acusada, pero la realidad es que muchos pacientes están cayendo en la desnutrición proteica y perdiendo una gran cantidad de masa muscular.
Vamos teniendo más datos. Los fármacos no los conocemos del todo cuando se comienzan a comercializar, sino que conforme los pacientes lo van usando, surgen nuevos efectos secundarios o situaciones que las farmacéuticas al inicio no habían imaginado.
Aquí un nuevo y revelador estudio, que se presentará en el Congreso Europeo de Obesidad, ha puesto cifras a estos efectos de malnutrición que acompañan a los tratamientos de éxito. Y es que todo esto apunta a que hay que cambiar la estrategia que se sigue con Ozempic para que los médicos puedan dar indicaciones precisas de la estrategia nutricional que se debe seguir durante el periodo de tratamiento para evitar problemas de salud graves.
No tener apetito es malo. A priori, quien toma Ozempic lo que pretende es tener menos ganas de comer, y que prácticamente sea una tarea que se convierta en una obligación para poder subsistir. Pero el problema es que se llega a tener demasiada poca hambre, como ha evidenciado un nuevo estudio científico que ha analizado más de 5.700 días de datos nutricionales de 332 adultos con sobrepeso entre julio de 2025 y 2026.
Lo que se vio. De todos estos, los 116 usuarios que estaban tomando fármacos como Ozempic consumieron drásticamente menos calorías que el grupo control, algo que era bastante esperable, pero lo más importante estaba en la ingesta de proteínas que se desplomó cuando se tomaban los fármacos.
En concreto, los pacientes medicados consumieron una media de 53,8 gramos de proteína al día, y ajustado a su peso corporal, esto supone apenas 0,6 g/kg/día. Para ponerlo en perspectiva, el 88% de estos pacientes se situó muy por debajo de la recomendación oficial de consumir 0,8 g/kg/día de proteína, y lejísimos de los niveles óptimos para preservar el músculo durante la pérdida de peso.
El motivo. La falta de hambre hace que literalmente las personas se salten comidas, básicamente porque no tienen esa necesidad fisiológica de llevarse nada a la boca. Aquí el estudio pudo ver que los pacientes que tomaban Ozempic o similares se saltaban el 40,4% de las cenas, el 31,3% de los desayunos y el 30,5% de los almuerzos.
De esta manera, al reducir el hecho de comer a unos pocos momentos del día, resulta casi imposible alcanzar los en torno a 25 gramos de proteína por comida que el cuerpo necesita para sintetizar nuevo músculo y mantener la estructura que se tiene.
Tiene consecuencias. En medicina, el hecho de perder la masa muscular es lo que se denomina sarcopenia y hasta ahora se asociaba principalmente con las personas que no hacían actividad física, como las personas mayores o las que estaban postradas en una cama. Aquí las revisiones científicas apuntan a que entre el 25% y el 40% de todo el peso que pierden los usuarios que toman Ozempic es músculo. Y en una proporción muy importante con respecto a la pérdida de grasa, haciendo que casi que por cada dos kilos de grasa que se pierde, uno sea de músculo.
En adultos mayores o pacientes con diabetes tipo 2, la situación es aún más grave, ya que dosis altas de semaglutida aceleran la sarcopenia, mermando métricas vitales para la longevidad y la calidad de vida, como la fuerza de agarre o la velocidad de la marcha. Además, la restricción calórica severa trae consigo deficiencias de micronutrientes como la vitamina D, la vitamina B12 o el hierro.
Cómo evitarlo. Aquí las guías médicas apuntan cada vez a un abordaje personalizado en el que se instaure una dieta muy nutritiva para evitar que el paciente tenga déficit de macronutrientes mientras está adelgazando. Es por ello que desde ya se está recomendando que durante la pérdida de peso se recomiende elevar el consumo proteico de 1 a 1,6 gramos de proteína por kg de peso, priorizando un mínimo de 20-30 gramos en cada comida.
Además, se debería instaurar una prohibición al hecho de saltarse comidas, teniendo que estar muy medidos los horarios para comer, aunque sea un poco, pero en diferentes ocasiones a lo largo del día para evitar ayunos prolongados.
Mantener músculo. Este debe ser el objetivo primordial y por eso, junto a una dieta rica en proteínas, hay que animar a hacer ejercicio de fuerza con pesas, bandas o incluso calistenia. De esta manera, el cuerpo tiene la señal de mantener la cantidad de músculo a pesar de que haya una pérdida de grasa por 'culpa' de la medicación.
Y es que aquí el objetivo es bajar de peso, pero sin tener que estar quitando los ladrillos que literalmente están construyendo nuestro organismo, puesto que si se consigue bajar de peso, pero se queda sin masa muscular, la calidad de vida no va a ser la mejor.