La planta de Barcelona de Coca-Cola Europacific Partners, el mayor embotellador de esta bebida el mundo, es un laboratorio en el que el grupo testea los últimos avances tecnológicos. Desde 2019, la compañía ha destinado más de 370 millones de euros a innovación.
Un perro robot de Boston Dynamics lleva a cabo de forma autónoma tareas de mantenimiento predictivo.Actualizado 26 MAR. 2026 - 01:46Son las 12 de la mañana en la planta de Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) en Barcelona y apenas se ve un puñado de trabajadores repartidos por las líneas de producción. En total, trabajan en la factoría, de 500.000 metros cuadrados y una de las más grandes del grupo en el mundo, más de 400 personas. Pero a juzgar por la presencia humana en el interior, uno diría que son muchos menos.
"La automatización es lo que hace única la planta de Barcelona", explica a EXPANSIÓN durante una visita reciente Anna Esquius, vicepresidenta de Customer Service & Supply Chain para Iberia de Coca-Cola Europacific Partners, el embotellador de Coca-Cola más grande del mundo por volumen de ingresos, con una facturación de más de 20.700 millones de dólares (más de 17.800 millones de euros). "El producto no es tocado por humanos desde que se sopla la botella o llega la lata hasta que sale hacia el cliente", agrega. Cada año, salen de esta planta más de 1.200 millones de litros de bebidas y refrescos.
Todo el proceso está orquestado por un cerebro digital. Desde que una lata o una botella entra en la línea hasta que sale en un palet rumbo a un punto de venta, un sistema central conecta los equipos de las once líneas de llenado y captura un volumen masivo de datos en tiempo real: desde el consumo de agua y energía de cada máquina al porcentaje de latas rechazadas. Así, cuando aparece cualquier desviación o incidencia, los equipos pueden actuar de inmediato.
Minimizar al máximo los errores humanos es uno de los grandes objetivos del grupo. Para ello, se ha implantado en las líneas de producción una red neuronal basada en inteligencia artificial, desarrollada internamente, que identifica los diferentes envases de cada bebida con una precisión que ningún trabajador podría mantener durante un turno completo. Esta tecnología resulta especialmente crítica para el vidrio retornable, donde cada botella que regresa debe ser inspeccionada y desinfectada antes de volver a llenarse. El sistema es capaz de clasificar de forma automática 1.000 palets de vidrio al día con un 90% de fiabilidad.
Al mismo tiempo, sistemas de visión artificial verifican que el diseño y las etiquetas de las latas recibidas sean correctas antes de que entren en la cadena de llenado. El algoritmo compara la lata física con un modelo digital para verificar que el diseño, los ingredientes y los textos legales sean correctos, detectando incluso pequeños defectos de impresión.
El grupo utiliza visión artificial para revisar envases y etiquetas y evitar errores humanosEn lo que respecta a la logística, la planta de CCEP en Barcelona cuenta con un almacén inteligente con capacidad para 66.000 palets, en el que son algoritmos los que deciden dónde colocar cada producto y los encargados de mover la mercancía cuando llega un pedido en función de las necesidades de cada cliente y sus especificaciones. Asimismo, la planta cuenta también con 20 vehículos autónomos AGV que automatizan la logística interna.
"Apostar por la tecnología", explica Manel Mogollón, director de la factoría catalana, "es la única vía para sostener unos niveles altos de eficiencia y sostenibilidad con la complejidad operativa de este negocio". En la planta se producen, además de las diferentes opciones y formatos de Coca-Cola, bebidas como Sprite, Fanta, Aquarius, Fuze Tea, Powerade o Monster, entre otras. Solo esta última, la única marca que no es propiedad de Coca-Cola que se produce en la planta, tiene más de 35 opciones diferentes de sabores.
A eso hay que añadir los múltiples etiquetados para promociones y decoraciones de temporada que exigen cambios constantes en los procesos. "Toda esta infraestructura digital nos permite ser extremadamente flexibles con el departamento comercial, aceptando constantes cambios en promociones y formatos sin comprometer la calidad ni la productividad", destaca Mogollón.
Estos lanzamientos constantes de nuevas campañas comerciales pueden generar estrés, especialmente entre los operarios con menos experiencia o los que se incorporan en los picos de mayor carga de trabajo, como el verano. Para facilitarles su labor y reducir el margen de error, la planta ha dotado a sus trabajadores de tablets con videotutoriales que explican los procesos de forma visual y paso a paso, con un formato cercano al de plataformas como YouTube.
La planta de Coca-Cola Europacific Partner cuenta con una plantilla de unos 400 trabajadores.Fuerte inversión
De ahí la apuesta decidida de la compañía por digitalizar y automatizar cuanto sea posible para hacer más eficiente y rápido todo el proceso de fabricación y distribución. Desde 2019, Coca-Cola Europacific Partner ha invertido más de 370 millones de euros en España para impulsar la competitividad y la innovación en sus seis plantas de producción y cuatro manantiales (donde se embotella el agua mineral) en el país.
En este sentido, las plantas españolas y, más concretamente, la de Barcelona, juegan un papel clave como laboratorios en los que se desarrollan pilotos que después se despliegan en el resto de fábricas de CCEP en todo el mundo. Un ejemplo es el perro robot Spot, de la firma Boston Dynamics. Desde el pasado mes de septiembre, este cuadrúpedo recorre las instalaciones de la factoría catalana llevando a cabo diferentes tareas de mantenimiento predictivo de forma autónoma.
Su trabajo consiste en recopilar información sobre el estado y la temperatura de motores, ejes y rodamientos con el objetivo de anticipar averías y roturas en las líneas de producción. Para ello, Spot está equipado con cámaras termográficas y sensores que miden las vibraciones y son capaces de detectar fugas a través de ultrasonidos."Genera informes diarios permitiendo detectar si un componente se está degradando antes de que falle", señala Mogollón.
El robot tiene una autonomía de una hora de trabajo por cada hora y media de carga. En el piloto comenzó revisando unos 250 puntos de control y actualmente se está ampliando su uso a más de 1.000, gracias a su capacidad para esquivar obstáculos, agacharse y buscar rutas alternativas si el camino principal está bloqueado, lo que le permite llegar a puntos de difícil acceso.
Tras el éxito en Barcelona, se ha enviado una unidad del robot de Boston Dynamics a la fábrica de Sevilla y el grupo ha adquirido 10 unidades adicionales para extender su uso en otras factorías. Entre las tareas futuras que se plantean para Spot están las rondas de vigilancia nocturna y la recogida de muestras para el laboratorio de calidad.
La planta catalana funciona también como un hub de inteligencia artificial para el mercado ibérico, que incluye también Portugal. "Tenemos todo tipo de datos y uno de los problema que tiene tanta información es como sacarle partido", señala Mogollón. CCEPcuenta con equipos que utilizan herramientas de inteligencia artificial como Copilot para analizar grandes volúmenes de datos e identificar "cuellos de botella" en las líneas de producción.
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