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Convirtió a Nike en un gigante con una innovadora estrategia de márketing, cimentada en Michael Jordan, y un modelo de producción deslocalizado en Asia.
"¿Pueden las zapatillas deportivas japonesas hacerle a las alemanas lo que las cámaras japonesas le hicieron a las alemanas?". Esta pregunta no solo creó un gigante de la ropa y el calzado, también cambió para siempre la moda y el deporte a nivel mundial.
Quien la formuló, Phil Knight, era un estudiante de la Escuela de Negocios de Stanford que llevaba años con una idea entre ceja y ceja: vender en Estados Unidos calzado del país del sol naciente, mucho más barato que el de la competencia, pero de gran calidad.
Conocía de primera mano las cualidades de cada zapatilla porque había sido atleta en la universidad. De hecho, fue con su entrenador de entonces, Bill Bowerman, con quien cofundó en 1964 Blue Ribbon Sports, empresa que prosperó vendiendo zapatillas de Onitsuka, ahora conocida como Asics, en la Costa Oeste de EEUU. Knight descubrió la marca durante un año sabático en el que recorrió todo el mundo.
Poco después, la empresa pasó a llamarse Nike, en honor a la diosa griega de la victoria, y acabó convirtiéndose en la empresa más importante de la industria deportiva, mientras que su fundador, que trabajó de contable durante años, es actualmente una de las 30 personas más ricas del mundo.
Atletismo
Knight comenzó su aventura en la parte trasera de un Plymouth Valiant verde, donde vendía zapatillas durante las competiciones de atletismo del noroeste del Pacífico. En 1969 pudo dedicarse por completo a este trabajo y dos años después contrató a su primer empleado, Jeff Johnson, el ideólogo del cambio de nombre.
El actual logo de la compañía se lo encargó poco después a una estudiante de diseño a la que pagó 35 dólares en un momento en el que el proyecto afrontó su primer momento crítico. El acuerdo con Onitsuka no se renovó, por lo que Knight no tuvo más remedio que buscar la manera de fabricar sus propias zapatillas.
La jugada, no obstante, salió redonda, ya que el grupo mantuvo su producción en Asia, ofreciendo precios más bajos que Adidas, y lanzó modelos que gustaron mucho entre sus clientes, como las Nike Cortez, muy populares en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.
Fenómeno Jordan
Las aspiraciones de Nike por ser la mayor marca de moda deportiva en EEUU se vieron truncadas a principios de 1980 por subestimar el fenómeno del aeróbic. Knight y su equipo creyeron que sería una moda pasajera y dejaron escapar al público femenino, captado por Reebok.
Shoe Dog (traducida al español como 'Nunca te pares') es la autobiografía de Phil Knight, publicada en 2016.Sin embargo, fue también en esa época cuando cerraron un contrato de patrocinio con Michael Jordan, un jugador de baloncesto muy prometedor, pero con todo por demostrar en la NBA. La alianza dio como resultado el lanzamiento de las Air Jordan, un auténtico éxito de ventas.
En paralelo, Knight lideró una revolución en Nike que puso el márketing en el centro de su modelo de negocio. Se percató de que ellos se dirigían a atletas profesionales, pero la mayoría de sus clientes eran ciudadanos normales, por lo que su prioridad fue conectar con el consumidor promedio.
"Lo más importante que hacemos es comercializar el producto", reconoció en 1992.
La última crisis con la que tuvo que lidiar como primer ejecutivo tuvo lugar a finales del siglo XX, cuando la insignia sufrió a nivel reputacional por las condiciones en las que se encontraban los empleados en sus plantas asiáticas. Las ventas se recuperaron del bache gracias a que rápidamente subieron sueldos y reformaron sus fábricas.
Donante histórico reconocido del Partido Republicano, Knight dejó de estar implicado en el día a día de Nike en 2004, cuando renunció al cargo de CEO. Entonces pasó a volcarse en otra de sus grandes pasiones, el cine de animación stop-motion, tras comprar un estudio en quiebra y refundarlo como Laika.
Coraline, ParaNorman y The Boxtrolls han sido sus películas más exitosas.
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