Pilar en el campo. Cedida.
Vivir Pilar, joven agricultora de 23 años: "Trabajar en el campo no está reñido con ser mujer, femenina o tener una carrera"La zaragozana habla de los problemas de la despoblación y de las reivindicaciones del sector.
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Marta Miguel Zaragoza Publicada 22 agosto 2026 06:30hDurante los meses de verano muchos dejan la ciudad y van a pasar una temporada al pueblo.
No es raro que se pase por la cabeza el cambiar de profesión y dedicarse al campo.
La idea suele quedarse en 'agua de borrajas', pero no siempre. Pilar, joven zaragozana de 23 años, estudió una carrera, hizo un máster y es agricultora.
La piscina natural gratuita y cristalina ideal para refrescarse este verano: "Un pequeño paraíso en Teruel""Aunque mi formación académica ha ido por otro camino, nací en una familia de agricultores, así que el campo y el mundo rural siempre han formado parte de mi vida", reconoce.
La joven estudió magisterio de Educación Infantil y posteriormente cursó un máster en Neuropsicología.
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Pilar es una chica moderna, independiente y con formación. "Me gusta vestir bien, arreglarme, viajar y disfrutar de mi tiempo libre, igual que cualquier joven de mi edad", explica.
Considera que "todavía existe el estereotipo de que quien trabaja en el campo responde a una imagen tradicional, y la realidad es muy distinta".
El campo no es antónimo de tecnología. La manera actual de trabajar la tierra es con una maquinaria moderna que requiere formación constante.
"La agricultura necesita gente preparada, con ganas de innovar y con una visión abierta. Y eso no está reñido con ser una mujer joven, femenina o con haber estudiado una carrera y un máster", defiende la zaragozana.
Grandes retos del sector
El día a día en las explotaciones agrarias está lleno de desafíos. La incertidumbre climática y las exigencias del mercado obligan a adaptarse de forma constante.
En este contexto, Pilar resume las principales reivindicaciones del sector en tres grandes ejes.
La primera es la rentabilidad. Reclama precios justos que permitan garantizar la viabilidad económica de granjas y cultivos.
La segunda pasa por el agua. Considera imprescindible asegurar los recursos hídricos en un escenario cada vez más condicionado por el cambio climático.
La tercera es la burocracia. Pide reducir la carga administrativa para que agricultores y ganaderos puedan dedicar más tiempo a producir y menos al papeleo.
Además, "cada vez es más importante acercar la agricultura a la sociedad y mostrar cómo es realmente el sector".
Pilar forma parte de la nueva generación de 'agroinfluencers', profesionales del campo que muestran su trabajo a través de las redes sociales.
Su objetivo es acercar el mundo rural al urbano y combatir prejuicios. "Muchas veces se habla del campo sin conocerlo, y creo que los jóvenes tenemos un papel importante para cambiar esa percepción", afirma.
Por otro lado, el relevo generacional y la falta de mano de obra son dos de los grandes problemas del sector primario. Unas dificultades que también afectan a actividades como la hostelería o la construcción.
Además, quienes no proceden de una familia agricultora se encuentran con una barrera de entrada muy elevada. "Muchas de las personas que nos dedicamos a la agricultura lo hacemos porque venimos de familias agricultoras. Empezar desde cero no es sencillo. Requiere una inversión muy importante en tierras, maquinaria e infraestructuras", explica.
Para combatir la despoblación y atraer a más jóvenes al medio rural, Pilar cree que la prioridad es ofrecer estabilidad económica y mejorar los servicios en los pueblos.
"Lo principal es que vean que pueden tener un futuro estable. Hace falta que trabajar en el campo sea rentable y que existan ayudas reales para quienes quieren empezar. Además, los pueblos necesitan buenos servicios, acceso a la vivienda, conexión a internet y oportunidades laborales", sentencia.
Aragón es una comunidad con una gran extensión rural, por lo que los problemas de la despoblación no son desconocidos.
Pilar termina con un mensaje optimista. Defiende que vivir en un pueblo ya no implica renunciar al desarrollo personal o profesional.
"Es un sector con mucho futuro para quien esté dispuesto a formarse y a innovar. La agricultura de hoy tiene muy poco que ver con la de hace décadas y necesita perfiles cada vez más preparados", concluye.