Política andaluza
PISA irrumpe en el inicio del curso y enciende la pugna políticaLas aulas abren con un suspenso estadístico que la Junta atribuye a las pantallas y la oposición, al modelo educativo
Regala esta noticia Añádenos en Google Juanma Moreno, este jueves en la inauguración del curso escolar en la provincia de Almería. (Sur)Sevilla
10/09/2026 a las 18:58h.El regreso a las aulas en Andalucía no ha traído el habitual sosiego del olor a papel nuevo. Ha llegado, más bien, con un estruendo ... de cifras y reproches. La publicación del informe PISA 2025 ha colocado un espejo incómodo ante el sistema educativo justo cuando sonaba la primera campana del curso 2026-2027. El margen de más de diez puntos por debajo de la media nacional en Matemáticas, Ciencias y comprensión lectora ha servido como munición para un choque político frontal entre el gobierno de la Junta y la oposición. España ha experimentado un fuerte retroceso en su conjunto, pero los resultados andaluces han sido los peores.
Sin embargo, el diagnóstico de presidente no se detuvo en el ámbito doméstico. Moreno recuperó una de sus banderas habituales: la apelación a un gran acuerdo nacional. A su juicio, las leyes orgánicas estatales no han funcionado al diluir la cultura del esfuerzo e «igualar por abajo». Para el presidente andaluz, el problema no es únicamente una cuestión de chequera. Sacó a relucir ejemplos como los de Luxemburgo o Suiza -países ricos que han sufrido tropiezos en la misma evaluación- para sostener que inyectar fondos no garantiza el éxito si no se retoca la metodología o la autonomía de los centros. Todo ello mientras sacaba pecho por una partida presupuestaria que roza el 5 por ciento del PIB andaluz, alcanza los 10.000 millones de euros y permite sostener una plantilla récord de 109.000 docentes en la red pública a pesar del invierno demográfico que este año ha dejado las aulas con 30.000 alumnos menos y ha forzado el cierre por falta de matriculaciones en colegios del interior de la comunidad.
La oposición apunta contra el gobierno de la Junta y le recuerda a Moreno que las competencias son suyas
A apenas unas horas de distancia y con un guion radicalmente opuesto, la oposición salía al paso para intentar desarmar la tesis del Gobierno andaluz. En Sevilla, la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, acusaba a Moreno de incurrir en una «falta de responsabilidad» inadmisible al diluir competencias que son plenamente autonómicas. Para Montero, la petición de pactos de Estado no es más que una maniobra de distracción para evitar asumir el desplome en las materias básicas. La líder socialista reconoció que el uso intensivo de la tecnología puede estar erosionando destrezas clave como la concentración, pero remarcó que las competencias educativas residen en San Telmo y que la Junta debe mirar hacia las comunidades con mejores resultados en lugar de «confrontar» sistemáticamente con La Moncloa.
«Un comentarista»
El frente crítico se completó desde el Aljarafe sevillano. El portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo, eligió el colegio Nuestra Señora de Belén, en Pilas, para afilar el discurso. Frente a un centro que arranca el curso sin comedor escolar utilizable a pesar de tener el espacio construido, Maíllo ironizó sobre el papel de Moreno, al que acusó de actuar como un «comentarista» exterior a pesar de acumular ocho años al frente del Gobierno andaluz. Para Maíllo, el informe PISA no es un accidente fortuito, sino el síntoma de un modelo que desatiende a la red pública, desorganiza la adjudicación de plazas del personal docente interino y deriva fondos hacia la educación concertada y privada. Como contrapartida, reclamó la creación urgente de un grupo de trabajo en el Parlamento andaluz para rediseñar la planificación, bajar las ratios y dotar de más recursos a los entornos desfavorecidos.
En medio de la tormenta política por los resultados de PISA y los desajustes logísticos del arranque, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía hacía pública una resolución de la Consejería de Empleo para flexibilizar, de forma excepcional, los requisitos de docencia en la Formación Profesional ante la falta de perfiles homologados en determinadas especialidades. Una medida práctica que busca evitar el parón de cursos clave, pero que refleja los equilibrios de un sistema tensionado en múltiples frentes.
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