LA TRIBUNA
PISA nos pisaLo que necesitamos es dejar de confundir protección con permisividad, información con conocimiento y entretenimiento con cultura
Regala esta noticia Añádenos en GoogleJOSÉ LUIS RAYA
PROFESOR JUBILADO Y ESCRITOR
05/10/2026 a las 02:00h.Cada tres años la OCDE publica el informe PISA y cada tres años asistimos al mismo ritual: resultados, alarmas, culpables y explicaciones. Me interesa observar ... lo que esos resultados llevan tiempo diciéndonos. La comprensión lectora y las matemáticas son dos de los grandes puntos débiles de nuestros estudiantes. Comprender un texto no significa simplemente saber leer: significa captar su significado, relacionar ideas, interpretar lo que se nos dice y extraer conclusiones propias. Leer sin comprender sirve de muy poco. Las matemáticas requieren razonamiento, concentración, disciplina y esfuerzo. Por eso ambas materias resultan reveladoras. Los resultados deberían hacernos mirar hacia las etapas educativas anteriores y preguntarnos qué estamos haciendo mal. La Universidad también debería preocuparse: quienes llegarán a sus aulas serán los alumnos que hoy tienen dificultades para comprender un texto o resolver un problema.
Hemos convertido el móvil en una prolongación de nosotros mismos y perdemos algo esencial: la capacidad de disfrutar con aquello que exige esfuerzo. Cuando digo que estamos creando una sociedad más vaga e ignorante sé que resulta políticamente incorrecto, pero lo políticamente incorrecto no es necesariamente falso. Naturalmente, no todos los jóvenes son así. Al contrario, quienes estudien, trabajen y sean disciplinados tendrán más posibilidades de abrirse camino porque esas cualidades escasean. No necesitamos que todos lean a los clásicos ni convertir la lectura en una tortura escolar. Cuando ejercía como profesor, bastaban quince o veinte minutos diarios de lectura en clase para conseguir que muchos alumnos descubrieran el placer de leer. Las lecturas estaban cuidadosamente seleccionadas. Cada edad necesita sus lecturas y cada alumno necesita encontrar aquella historia capaz de despertar su curiosidad. Cuando descubre que leer puede ser un placer, queda para siempre.
Por eso PISA debería servirnos para reflexionar y no únicamente para repartir culpas. No necesito un informe para saber que algo falla: lo he visto durante años en un aula. He visto dificultades para comprender textos, el móvil ocupando el lugar del libro, la autoridad del profesor debilitándose y familias complicando una tarea compartida. Pero también lo contrario: alumnos que, con un profesor que les exige, una familia que les acompaña y una lectura adecuada, descubren que aprender puede ser apasionante. No todo está perdido. Lo que necesitamos es dejar de confundir protección con permisividad, información con conocimiento y entretenimiento con cultura. PISA nos pisa porque quizá hemos olvidado algo elemental: para aprender hay que leer, para comprender hay que pensar y para conseguir casi cualquier cosa en la vida hay que esforzarse. Y eso no lo puede hacer Google, ni TikTok, ni siquiera la inteligencia artificial por nosotros.
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