Qué culpa tendrá el santo, para que en su nombre cada verano se llenen las playas de basura
Regala esta noticia Añádenos en GoogleMálaga
24/06/2026 a las 00:01h.Pobre San Juan... Qué culpa tendrá el santo, que sólo aspiraba a bautizar, un rito que es justamente símbolo de purificación, de limpieza y de ... perdón de los pecados... Paradójicamente, es todo lo contrario de lo ocurre en la noche que se celebra en su honor cada madrugada del 23 al 24 de junio. Atrás quedó el ritual de las hogueras, los 'júas'; mojarse los pies, lavarse la cara o incluso bañarse, a gusto de cada uno, según sus tradiciones... Esto ha degradado al nivel del botellón playero, en el que ordas de gente, entre ellos, muchos guarros, camuflados en la noche y la impunidad, vuelven a dejar los arenales del litoral malagueño hechos un estercolero. Por más años que pasan y no hay forma, siempre es el mismo espectáculo bochornoso, que se nos tendría que caer la cara de vergüenza de la imagen que damos...
Es verdad que los operarios de Limasam hacen un trabajo espectacular, y en cuestión de pocas horas, desde el amanecer mismo de la noche más corta del año se afanan para que cuando los bañistas lleguen por la mañana, ya no se note el desastre. Les agradezco el enorme esfuerzo, el despliegue de medios materiales y humanos que se hace cada año en las mismas fechas. Pero esa no es la solución, porque antes de ese momento ya habrán acabado en el mar cientos de bolsas, de latas y de botellas, que los animales marinos confundirán con presas, se comerán y morirán; o quedarán atrapados, o pasarán a ser una pieza más de la basura flotante y submarina en el Mediterráneo, que no está precisamente para que lo castiguen más.
No, ante la falta flagrante de civismo demostrada por una parte importante de ciudadanos y turistas, que también fastidian lo suyo, el Ayuntamiento de Málaga, y supongo que será más o menos parecido en los del resto de la Costa, ya están tardando en prohibir que en la noche de San Juan se pueda entrar en los arenales con bolsas y botellas. Al final, la mayoría no sabe ni qué se celebra y esto ya no es más que un botellón consentido, barra libre para destrozar nuestro patrimonio natural más valioso... Y para escarnio colectivo del pobre San Juan.
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