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Época de hornazos en Málaga: vuelve el sabor de la tradiciónDe la Axarquía a la Sierra de la Nieves, la costumbre de elaborar estas recetas sigue hoy muy viva en muchos pueblos hasta las romerías de mayo
Málaga
Sábado, 28 de marzo 2026, 01:00
... elaboración del hornazo -o 'jornazo', como también se escribe en algunos lugares-. Se trata de una masa que suele incorporar un huevo entero cocido y que se prepara para celebraciones muy concretas del calendario festivo, muchas de ellas vinculadas al final de la Semana Santa o a fiestas primaverales.Tradicionalmente el hornazo se hacía en los hogares para llevarlos al campo o al aire libre y comerlos allí. En cualquier caso, la idea siempre ha sido comerlos en comunidad. Hoy se ha perpetuado en algunas casas, pero si sigue viva esta costumbre culinaria es sobre todo gracias al empeño de muchos pequeños obradores de pueblos de la provincia de Málaga.
En la actualidad, buena parte de los pueblos de Málaga donde se hacen hornazos están en la zona oriental, tanto en las comarcas de la Axarquía como la de la Sierra Norte, y en el Valle del Guadalhorce y la Sierra de las Nieves. Así, la nómina de pueblos donde hoy el hornazo sigue vivo es extensa: Iznate, Moclinejo, El Borge, Alfarnate, Yunquera, Tolox, Ojén, Monda, Cártama, Cuevas de San Marcos o Villanueva del Trabuco, entre otros.
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Hornazos de Iznate por la romería De la Cruz, a principios de mayo. Panadería de los siete hermanosAunque cada pueblo tiene su receta, los hornazos malagueños comparten varios rasgos básicos. La base suele ser una masa, elaborada con harina, agua, levadura y sal, que se moldea normalmente en forma de rosca o torta. En el centro se coloca un huevo que se cuece al mismo tiempo que el pan en el horno. Eso sí, existen versiones con anís, vino y almendras, que hacen que se pueda considerar casi como una elaboración de repostería. Ese huevo es uno de los elementos más repetidos y conecta esta elaboración con la simbología de la Pascua y con el final del periodo de abstinencia de la Cuaresma.
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Hornazos en Ojén, donde la tradición sigue muy viva. Panadería OjepanEl calendario del hornazo tiene dos grandes citas en la geografía andaluza: el Domingo de Resurrección y San Marcos, pero no son ni mucho menos las únicas ocasiones en las que se elaboran en territorio malagueño. En algunos casos, se pueden ver incluso antes de la Semana Santa. En algunos pueblos aparece vinculado al Día de la Vieja o 'Partir la Vieja', una celebración que marca el ecuador de la Cuaresma y que se celebra en torno a marzo, cerca de San José. Serrato, Arriate y Cuevas del Becerro tienen esa costumbre de salir al campo, aunque no tanto la de hacer el hornazo para esa jornada.
El siguiente gran momento llega con el Domingo de Resurrección, cuando varios pueblos mantienen la costumbre de salir al campo a merendar hornazos.
En Ojén, por ejemplo, la tradición sigue muy viva. La panadería Ojepan continúa elaborándolos cada año para esa fecha. «Aquí en Ojén es tradicional que se haga para el Domingo de Resurrección. El sábado anterior los elaboramos de madrugada», explica José Suárez, responsable del obrador.
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Juan y María Jesús Martín con hornazos que elaboran en la confitería San Miguel J.A.La receta ha evolucionado con el tiempo. «Antiguamente sólo se hacía a partir de masa de pan, pero ahora los hacemos sobre todo dulces, con una masa de brioche, porque lo demandan las generaciones más jóvenes», señala. En cualquier caso, ambas versiones llevan un huevo cocido dentro. En este obrador elaboran cada año unos 300 hornazos, unos 250 dulces y unos 50 tradicionales.
OrigenLo habitual era que se hicieran en los hogares para llevarlos al campo o al aire libre y comerlos allí
También en la comarca de la Sierra de las Nieves, los pueblos de Yunquera, Monda y Tolox conservan la tradición de prepararlos para este día, vinculada a meriendas campestres con familiares y amigos.
En Cártama, en el Valle del Guadalhorce, la tradición también gira en torno al Domingo de Resurrección, aunque aquí se habla popularmente de 'jornazos'. La costumbre se ha recuperado en los últimos años gracias a iniciativas municipales que la han vinculado a actividades familiares.
Antiguamente las familias amasaban en sus casas y llevaban las masas a los hornos del pueblo. Hoy se encargan directamente en obradores como la confitería San Miguel, donde cada año se elaboran entre 250 y 300 jornazos para esa fecha. «El Ayuntamiento de Cártama nos compra 100 y se los da gratis a los primeros participantes», aclara Juan Martín, fundador de este obrador y ya jubilado. Una de las peculiaridades de estas masas es que adoptan formas de animales o figuras imaginativas, como pájaros, tortugas o cestas, reflejando la creatividad con la que antes se elaboraban en las casas.
Otra de las grandes fechas del calendario del hornazo es el 25 de abril, festividad de San Marcos, conocida en muchos pueblos de la Axarquía como Sanmarqueo. En El Borge, por ejemplo, esta jornada se celebra con una salida al campo en la que el hornazo es uno de los alimentos protagonistas. La panadería El Socio, que se acerca ya al medio siglo de historia, continúa elaborándolos cada año.
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Hornazos de El Borge, municipio en el que se celebra especialmente esta tradición por San Marcos, el 25 de abril. Panadería El Socio«En nuestro caso llevan un toque dulce, con ingredientes como almendras, anís, vino o matalahúga», explica Mariló Díaz, responsable del establecimiento. Esa receta hace que incluso vecinos de otros pueblos donde el hornazo se prepara con masa de pan acudan a comprarlos allí.
Además del hornazo -que lleva el huevo cocido- en este obrador también elaboran la misma masa sin huevo, conocida en el pueblo como torta. El año pasado produjeron unos 450 hornazos tradicionales y alrededor de 480 tortas.
La jornada de San Marcos incluye también una tradición popular conocida como 'amarrar el diablo', que consiste en atar algunas plantas del campo como gesto simbólico para ahuyentar el mal. Esa misma costumbre se conserva en Cuevas de San Marcos, donde el patrón da nombre al pueblo y se organiza una gran romería. Allí no puede faltar el hornazo como producto tradicional vinculado a una fiesta claramente primaveral.
En Moclinejo también es típico salir al campo ese día para merendar hornazos acompañados de nísperos, chocolate u otros dulces. La festividad se celebra igualmente en Alfarnate, donde esta masa convive con otra variante conocida como 'palomita', una masa con forma de ave que también incorpora un huevo. Al otro lado de la sierra, pero en una comarca distinta, otro caso destacado es el de Villanueva del Trabuco.
Pero, más allá de San Marcos, hay más citas a lo largo de la primavera. La más conocida, sin duda alguna, es la de Iznate, donde hay una costumbre muy arraigada con la Cruz de Mayo. Allí, de hecho, cada primer sábado de mayo se suele celebrar el Día del Hornazo, coincidiendo con esa festividad religiosa.
«A diferencia de otros pueblos, aquí se le da un toque dulce», explica Ana Jiménez, de la panadería Los Siete Hermanos. «Lleva ingredientes como anís, matalahúga y almendras, que van tanto picadas en la masa como de decoración», añade.
El momento fuerte coincide con la romería del Día de la Cruz, aunque en este obrador también elaboran hornazos en otras celebraciones importantes del municipio, como el Día de Andalucía, el Viernes de Dolores -cuando se celebra la festividad de la patrona- o el Día de la Uva Moscatel en agosto.
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Hornazos que elaboran en la confitería San Miguel J.A.A estas celebraciones se suma la Romería de la Pipa de Colmenar, otra cita primaveral en la que este tipo de masas festivas forman parte habitual de las comidas compartidas durante la jornada.
En algunos lugares la costumbre se ha mantenido gracias al trabajo de panaderías y obradores tradicionales. En otros casos se están impulsando iniciativas para que las nuevas generaciones la conozcan.
Es el caso de Ojén, donde el colegio CEIP Los Llanos organiza jornadas para que los escolares aprendan a elaborar hornazos y conozcan esta tradición gastronómica.
A ello se suman iniciativas privadas, como los talleres familiares que en los últimos años se han impartido para los más pequeños en el Aula de la Naturaleza Josefa Mancebo, en Pizarra. Allí, está abierto el plazo de inscripciones para que los niños junto a sus padres aprendan a preparar esta masa tradicional con huevo.
En todos los casos el objetivo es el mismo: evitar que se pierda una receta sencilla pero cargada de simbolismo, que conecta una gastronomía popular muy arraigada con las celebraciones que marcan la llegada de la primavera en muchos pueblos malagueños.
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