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Antonio Castillo Algarra, caracterizado para una obra de teatro de su compañía For The Fun Of ItLogroño
Viernes, 20 de febrero 2026, 00:16
... se han precipitado y sus dimisiones en cascada me han dejado atónito. No es fácil dimitir. Ahí tenemos a Yolanda Díaz, que con gran dignidad dimitió hace meses de algo, no sabemos muy bien de qué, y ahí sigue, más o menos donde la habíamos dejado. Pero los Pocholos se han ido de la comunidad de Madrid como un vendaval, furiosos pero atildados, y han dejado a la señora Ayuso sin su Rasputín y sin ese dulzón aroma a colonias de Kenzo y a carísimos MBA cursados en universidades de nombres anglosajones.Esos análisis son pertinentes, pero también hay que señalar la sorprendente evolución de las corrientes internas en los partidos políticos. Antes uno oía hablar de Izquierda Socialista o incluso de los sorayistas del PP y se imaginaba documentos cruzados, discusiones acaloradas, febriles noches de whisky y cigarrillos. Ahora, sin embargo, todo es mucho más guay. O sea, tía, qué fuerte, los Pocholos.
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