Un libro profundiza en los caminos compartidos entre los Kennedy y los Windsor
Regala esta noticia Añádenos en Google Lady Di y Carolyn Bessette Kennedy, imágenes de archivo. (Tim Graham/ AFP)Joaquina Dueñas
13/06/2026 a las 00:06h.La historia de los Kennedy y los Windsor ha estado marcada durante décadas por una combinación de poder, fascinación pública y tragedias familiares. Ahora, un ... nuevo libro, 'The Kennedys & the Windsors', de la periodista e historiadora Caroline Hallemann, explora los sorprendentes paralelismos entre ambas sagas y, especialmente, entre dos de sus figuras más icónicas: Diana de Gales y Carolyn Bessette Kennedy. Una relación de semejanzas que va más allá de la coincidencia temporal de sus vidas.
Según declaraciones de Hallemann a la revista 'People', «era difícil incorporarse a estas familias». La autora subraya que sobre ambas pesaban «reglas y expectativas procedentes tanto del seno de las familias como del mundo exterior». Esa presión terminó convirtiéndose en uno de los principales nexos de unión entre dos mujeres que nunca llegaron a ocupar cargos institucionales, pero cuya influencia cultural fue enorme, convirtiéndose en referentes de estilo y en abanderadas de causas humanitarias, como la eliminación de las minas antipersona o la desestigmatización del SIDA en el caso de la Lady Di, así como la alfabetización infantil o la erradicación de la pobreza en Nueva York en el de Carolyn.
Sin embargo, el destino de Diana y Carolyn acabaría unido por una trágica circunstancia. Ambas murieron jóvenes y de forma repentina. Diana falleció en París en agosto de 1997 mientras era perseguida por fotógrafos. Según Hallemann, Carolyn quedó profundamente impresionada por aquella tragedia. «Le preocupaba que aquello pudiera sucederle a ella», señala la autora. Menos de dos años después, Carolyn Bessette Kennedy y John F. Kennedy Jr. murieron en un accidente aéreo.
Las similitudes entre ambas familias alcanzaron también a la forma en que sus familias afrontaron el duelo en algunos de sus momentos más duros. Las imágenes de John F. Kennedy Jr. saludando el féretro de su padre en 1963 y las de los príncipes Guillermo y Enrique caminando tras el ataúd de su madre en 1997 forman parte de la memoria colectiva contemporánea. «La gente esperaba ver cómo se desarrollaba ese duelo», afirma Hallemann. «Existe una relación en los momentos de tragedia», plantea.
El libro analiza también la relación entre Jacqueline Kennedy y la reina Isabel II. Ambas encarnaron formas distintas de representar a sus respectivos países en un periodo de profundas transformaciones. «Tenían una gran proximidad al poder y a la diplomacia blanda, pero no un verdadero poder político», afirma Hallemann en 'People'. Aun así, su capacidad de influencia trascendió ampliamente los límites formales de sus posiciones.
Fue precisamente Isabel II quien ofreció a Jackie Kennedy uno de los consejos que marcarían su vida pública. Según relata la periodista, la soberana le recomendó aprender a «dosificar su energía y cuidarse cuando se está en un escenario público».
Considerados durante décadas como una suerte de familia real estadounidense, la fascinación pública por la dinastía Kennedy se vio reforzada por sus vínculos con casas nobles europeas. Jacqueline Kennedy mantuvo una estrecha relación con la familia real británica y frecuentó a miembros de la aristocracia continental. La amistad entre los Windsor y los Kennedy ha sobrevivido incluso a los cambios generacionales, como evidenció el encuentro entre el príncipe Guillermo y la embajadora Caroline Kennedy en Boston en diciembre de 2022 en la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy en Boston.
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