Pediatras y otorrinos desaconsejan que los menores de 6 años acudan a estos eventos por el elevado nivel de ruido: «Puede ocasionar daños irreversibles en sus oídos en apenas unos segundos»
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 01/10/2026 Actualizado a las 00:08h.Hace unos días, dos influencers (las hermanas Paula y Luisa Gómez Castellano) subieron un vídeo a una de sus redes sociales para mostrar su «indignación» ... con unos padres que llevaron a su bebé de apenas unas semanas al concierto de Shakira. Y las reacciones de sus seguidoras no se hicieron esperar. «Estamos en 'shock'. Queremos saber si pensáis lo mismo que nosotras en este tema o somos nosotras las que estamos equivocadas, pero lo que vimos ayer nos partió el corazón», confiesan a cámara mientras muestran unas imágenes pixeladas de la escena que tanto les llamó la atención.
@paulagcas Seguimos en shock 🫠 qué opináis?? @LuisaGcas ♬ sonido original - paulagcas
No es la primera vez que la presencia de un crío tan pequeño en un espectáculo musical de esa magnitud desata la polémica. El año pasado, el cantante Maluma interrumpió un concierto en Ciudad de México para reprochar a una madre que estuviese en primera fila con su hijo: «Con todo el respeto, yo ya soy padre. ¿Usted cree que es una buena idea traer a un bebé de un año a un concierto en el que los decibelios están en la puta mierda y el sonido está durísimo», le espetó el cantante colombiano.
Sabemos lo que opina Maluma, pero qué dicen los expertos. Pues básicamente lo mismo. La Asociación Española de Pediatría (AEP) desaconseja llevar a niños pequeños a conciertos y festivales «por el grave riesgo que supone para su salud auditiva», una opinión que también comparte la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). «Someter a menores de seis años a niveles de ruido tan altos puede ocasionar daños irreversibles en sus oídos en apenas unos segundos», coinciden los especialistas. En los espectáculos de música como los macroconciertos ofrecidos por la cantante colombiana hasta el próximo 11 de octubre en Madrid, el sonido alcanza picos que pueden llegar a los 130 decibelios cerca de los altavoces, demasiada potencia para los oídos de un niño. Para hacernos una idea de los umbrales de ruido que soportamos a diario, debemos tener en cuenta que una conversación normal ronda los 60 decibelios, mientras que el sonido de una calle con tráfico denso se sitúa en torno a los 85.
«En bebés y niños pequeños, el oído es especialmente vulnerable porque sus estructuras auditivas aún están en desarrollo y carecen de mecanismos de protección», advierten desde el Comité de Salud Medioambiental de la AEP. De hecho, los organismos internacionales recomiendan que la población infantil no se exponga a más de 85 decibelios durante más de una hora seguida para evitar problemas de audición. «A partir de 70 decibelios, una exposición prolongada ya puede acumular riesgo de daño», insisten.
Por edades
Con un problema añadido en el caso de los más pequeños. «Las consecuencias de una sobreexposición al ruido en lactantes no siempre son inmediatas ni fáciles de reconocer porque, a diferencia de los adultos y niños más mayores, al ser tan chiquitines no pueden comunicar molestias como pitidos o pérdida de audición temporal», alertan los especialistas. En estas circunstancias, se debe estar atento a los siguientes síntomas: «Llanto inconsolable o irritabilidad repentina, sobresaltos exagerados ante sonidos, parpadeos frecuentes o gestos evidentes de incomodidad, somnolencia, falta de reacción ante sonidos habituales o movimientos en los que el bebé se frota los oídos o se toca la cabeza repetidamente», enumeran en la AEP.
Las consecuencias de un «trauma auditivo» pueden ir desde una pérdida temporal o permanente de la audición hasta acúfenos (pitidos) o daño neurosensorial irreversible. Para los pediatras, los lactantes y menores de 6 años «no deberían asistir a conciertos o festivales para adultos, ni aunque lleven cascos o protecciones para los oídos, porque el riesgo de daño es elevado». En el caso de los niños de 6 a 12 años, la recomendación de los especialistas es que «solo acudan si el evento está adaptado (volumen controlado, zonas seguras...) y cumpliendo estrictamente con todas las medidas de protección, mientras que los adolescentes (mayores de 12 años) deberían usar protección igualmente, evitar situarse cerca de los altavoces y respetar los tiempos de exposición al ruido».
Protégelos con...
Orejeras específicas para cada edad.
Mantén a los críos a 30 metros de distancia como mínimo de los altavoces..
Mide el sonido con aplicaciones fiables.
No pases más de una hora en entornos con más de 85 decibelios.
Alterna las zonas de mayor ruido con otras más tranquilas.
Evita recintos cerrados o con mucha reverberación.
Observa al niño durante y después del evento.
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