Domingo, 01 de marzo de 2026 Dom 01/03/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Por qué apoyo la intervención estadounidense e israelí en Irán

Por qué apoyo la intervención estadounidense e israelí en Irán
Artículo Completo 1,672 palabras
Espero que Francia salga de sus ambigüedades y asuma sus responsabilidades participando en la coalición que devolverá la libertad al pueblo iraní.

Ciudadanos iraníes celebran el ataque contra el régimen de los ayatolás.

Tribunas Por qué apoyo la intervención estadounidense e israelí en Irán

Espero que Francia salga de sus ambigüedades y asuma sus responsabilidades participando en la coalición que devolverá la libertad al pueblo iraní.

Publicada 1 marzo 2026 15:37h

Este sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han lanzado un ataque contra Irán.

La operación conjunta Furia épica y León rugiente es, sin lugar a dudas, de una gran envergadura; el presidente Trump anunció ese mismo día la eliminación del Guía Supremo, Alí Jamenei.

Representa incluso un giro histórico en Oriente Medio, por sus consecuencias posibles o imprevisibles.

Deseaba esta intervención desde hace tiempo, aunque menos que los propios iraníes, que llevan semanas escrutando el cielo con la esperanza de ver aparecer los aviones de combate que los librarán de un régimen criminal.

Ahora es necesario observar el desarrollo de las operaciones y las reacciones de Irán, que ha decidido golpear a los países del Golfo.

Nos encontramos ante dos opciones: o bien un cambio de régimen, que parece ser la opción principal con la eliminación del Guía Supremo y de otros dirigentes; o bien una fuerte presión ejercida sobre las negociaciones entre iraníes y estadounidenses en torno a la cuestión nuclear y al enriquecimiento de uranio iraní.

El ex líder supremo de Irán, Alí Jamenei, durante una charla en Teherán. Efe

¿Fueron sinceras estas negociaciones?

¿Se trataba, por parte del régimen de los mulás, de ganar tiempo?

¿No estaba más bien Donald Trump preparando a una opinión pública reacia a una intervención?

Sabíamos que los iraníes se negaban a abordar la cuestión crucial de los misiles en el ciclo de negociaciones. En el momento del acuerdo JCPOA, hace diez años, sólo se hablaba entonces del riesgo nuclear.

El arsenal de Irán para responder a Israel y EEUU: misiles hipersónicos, balísticos y enjambres de drones

Pero la proliferación misilística de Irán, cuyas ojivas pueden alcanzar Israel, se ha convertido en un asunto central.

En paralelo a estas discusiones, Estados Unidos llevaba semanas desplegando una armada considerable en Oriente Medio: 50.000 hombres, dos portaaviones, doscientos aviones de combate en el mar y en las bases aéreas de la región.

En la práctica, es raro desplegar semejante dispositivo para no intervenir.

Así que aquí estamos.

La caída del régimen de los mulás debe ser una prioridad estratégica

Seamos claros. Si queremos un Oriente Medio estable y un mundo más seguro, entonces la caída del régimen iraní debe ser una prioridad estratégica.

Lo sabemos: es difícil, complejo, arriesgado. Escucho la inquietud de las opiniones públicas en este mundo ya de por sí muy brutal.

Si el conflicto se prolonga, las consecuencias económicas (cierre de ciertas rutas marítimas, aumento del precio del petróleo y del gas) pueden ser graves.

"¿Quién puede creer realmente en un diálogo de buena fe con Irán? ¿Es que no se han sacado las lecciones de la historia?"

En Europa ya nos enfrentamos a la guerra en Ucrania.

Leo las declaraciones de los dirigentes europeos y del presidente de la República. Evocan, impotentes, la necesaria "desescalada", el regreso a un "diálogo de buena fe".

Pero ¿quién puede creer realmente en ello?

¿Es que no se han sacado las lecciones de la historia?

No repetir los errores del pasado

En 1979, en nombre de un romanticismo revolucionario siempre engañoso, una parte de la intelligentsia de izquierdas creyó ver en Jomeini y en el derrocamiento del sha, abandonado por la administración Carter, la posibilidad de que emergiera en Irán un régimen anticolonialista y antiimperialista.

En realidad, se estaba poniendo en marcha una contrarrevolución teocrática y totalitaria.

Se ensalzó la alianza con los islamistas, convencidos de que no eran más que una fuerza transitoria.

Grave error. El islam político no fue un compañero de ruta, sino el corazón del proyecto.

Irán cumple su amenaza y bombardea las bases militares de EEUU en Baréin, Catar, Emiratos Árabes y Kuwait

La República Islámica, apoyada también en la pasividad de las potencias occidentales, se construyó metódicamente: eliminando a sus aliados de ayer, aplastando a la izquierda y a los demócratas, tomando el control de las instituciones, blindando el Estado en torno a la religión y a la violencia.

En 1989, mientras caía el Muro de Berlín y la historia parecía abrirse a la democracia, Teherán lanzaba la fatua contra Salman Rushdie. Un acto fundador del islamismo globalizado, que proclamaba que la ley religiosa podía golpear en cualquier parte, por encima de los Estados y de las libertades.

Desde entonces, Irán no ha dejado de perfeccionar este modelo, combinando visión apocalíptica y antisemitismo, represión interna y proyección ideológica hacia el exterior, hasta convertirse en uno de los polos centrales del islamismo contemporáneo.

Esta estrategia se ha extendido mediante el recurso sistemático a proxies armados, que permiten al régimen exportar la violencia y desestabilizar Estados.

Irán ha financiado y armado a Hezbolá en Líbano, a las milicias chiíes iraquíes, a los hutíes en Yemen, a Hamás y a otros grupos palestinos.

Hasta el final, ha apoyado al sanguinario régimen de Bashar.

Sus redes han estado implicadas en ataques contra occidentales en la región (secuestros, atentados contra objetivos franceses y estadounidenses en Líbano), pero también mucho más allá.

Irán ha ordenado una serie de atentados con bomba en París en 1985-86 y el asesinato de opositores iraníes en todo el mundo hasta el día de hoy.

Donald Trump.

Un pueblo masacrado que implora nuestra solidaridad

Los iraníes pagaron con sangre su levantamiento de enero. Ya entonces esperaban la intervención estadounidense anunciada imprudentemente por Trump.

Medimos el grado de horror de un régimen que masacra desde hace años a su propio pueblo, a su juventud, a las mujeres. Pero la represión del último mes supera lo imaginable. Más de 30.000 muertos en cuarenta y ocho horas.

Los francotiradores dispararon contra los manifestantes, en decenas de ciudades del país, para matar.

Las milicias del régimen irrumpieron en los hospitales para impedir la atención médica o rematar a los heridos, atacando a los propios médicos.

Numerosos iraníes llevan semanas reclamando una intervención exterior, terrible pero necesaria frente a un pulpo al que cuarenta y siete años de poder han moldeado contra cualquier resistencia interna.

Una parte de la diáspora iraní (entre ellos Reza Pahlavi, el hijo del sha) asegura que el día después no será el caos de Irak o Libia para este pueblo de tres mil años de antigüedad, educado, culto, que lucha por acceder a la libertad, que constituye una nación plenamente formada.

El fin de la República Islámica de Irán no supondría únicamente un cambio de régimen de un alcance histórico para el pueblo iraní. Sería también, frente a la violencia y el oscurantismo, un choque saludable, un giro geopolítico e ideológico de primer orden para Oriente Medio y para el mundo.

El mapa de la región se está redibujando poco a poco

El mapa de la región se está redibujando poco a poco. Todo comenzó con los Acuerdos de Abraham, firmados entre Israel y varios Estados árabes, entre ellos los Emiratos Árabes Unidos y el Reino de Baréin, en la región.

Luego, todo cambió tras los atentados terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023 en Israel.

Frenado en las negociaciones de normalización con Arabia Saudí, arrastrado de nuevo a la guerra tras las masacres, Israel consideró que su existencia volvía a estar en juego y que Irán era más que nunca la verdadera amenaza.

Enfrentado a una guerra en cinco frentes (Gaza, Líbano, Siria, Yemen, Irán), el Estado hebreo ha obtenido importantes victorias militares y estratégicas.

El poder de Hezbolá ha quedado considerablemente degradado. Bashar ha caído. La República Islámica de Irán, ya debilitada, lo ha sido aún más por la "guerra de los doce días" llevada a cabo por el Tsahal y Estados Unidos el pasado mes de junio.

Miembros de las fuerzas paramilitares Basij simulan un arresto de Netanyahu en Teherán. Reuters

Francia debe estar al lado del pueblo iraní

Sin embargo, el régimen de los mulás se ha lanzado hacia adelante en una huida desesperada por su supervivencia. Reprime a su propio pueblo, constituye un peligro existencial para Israel, apoya a Putin en su guerra contra Ucrania, nos amenaza.

Por eso apoyo la intervención estadounidense e israelí. Me parece necesaria y justa.

La posición diplomática francesa, inclinada por naturaleza a emitir reservas ante cualquier intervención militar exterior, en nombre del respeto a un Derecho internacional desnaturalizado que protege a los tiranos y condena a las democracias, no es digna.

La historia se está escribiendo ante nuestros ojos. Sufro por nuestra retirada.

Espero que mi país salga de sus ambigüedades y asuma sus responsabilidades participando en la coalición que devolverá la libertad al pueblo iraní.

*** Manuel Valls es ex primer ministro de Francia.

NEWSLETTER - OPINIÓN

Todos los domingos en tu correo la carta del director y otros artículos Apuntarme De conformidad con el RGPD y la LOPDGDD, EL LEÓN DE EL ESPAÑOL PUBLICACIONES, S.A. tratará los datos facilitados con la finalidad de remitirle noticias de actualidad.
    Fuente original: Leer en El Español
    Compartir