- JAVIER G. FERNÁNDEZ
- Xiaomi Series 17: así busca Xiaomi abrirse camino en el mercado prémium
- Honor elige Barcelona para presentar su primer humanoide
El vertiginoso aumento del precio de los chips de memoria está empujando al alza el valor de los 'smartphones' y presionando los márgenes de los fabricantes, especialmente los de las marcas chinas de gama baja.
Acudir a una tienda a comprar un móvil barato en Europa puede ser dentro de muy poco misión imposible. El vertiginoso aumento de precio de los chips de memoria está empujando al alza el coste de los dispositivos y presionando los márgenes de los fabricantes, especialmente aquellos enfocados en teléfonos de gama baja. El valor diferencial de estas compañías no es incorporar las mejores cámaras y los procesadores más potentes, sino ofrecer un producto competitivo al menor precio posible.
El encarecimiento de estos componentes está afectando directamente al coste de fabricación, que desde el primer trimestre del año pasado ha aumentado un 30% en los dispositivos más baratos. Además, se prevé que aumente otro 15% en los próximos seis meses, según datos de la firma de análisis Counterpoint Research.
Pocos consumidores reparan en ellas, pero las tarjetas de memoria están en casi todo lo que compramos. Desde un electrodoméstico hasta un automóvil pasando por un teléfono inteligente o un televisor. Durante años, estos fabricantes eran sus clientes principales, lo que se traducía en una demanda predecible y unos precios más o menos estables. Pero entonces llegó la inteligencia artificial.
Para que herramientas como ChatGPT, Claude o Gemini funcionen son necesarios enormes centros de datos con potentes servidores que requieren cantidades ingentes de estas memorias. Microsoft, Google, Amazon y Meta están construyendo estas infraestructuras a una velocidad frenética, con presupuestos que se miden en decenas de miles de millones. Y todos llaman a la vez a la puerta de las mismas tres empresas: Samsung, SK Hynix y Micron, que controlan más del 90% de la producción mundial de estos componentes.
El resultado es simple: no hay suficientes chips para todos y cuando un cliente con presupuesto ilimitado compite por el mismo recurso que un fabricante de móviles de 200 euros, el resultado está cantado antes de empezar.
Para gigantes como Apple, Samsung o Google, con smartphones cuyo coste supera ampliamente los 1.000 euros, esto puede no ser un problema. "Los fabricantes de equipos de gama alta, como Apple y Google, o aquellos con carteras amplias, como Samsung, están más protegidos", explica el analista de Counterpoint, Jan Stryjak. Para minimizar el impacto de las subidas de precios y reducir la necesidad de trasladar el aumento de costes a los consumidores, pueden recortar el tamaño de sus catálogos, reducir las especificaciones de los nuevos dispositivos, ser más selectivos en los mercados a los que se dirigen o simplemente atrincherarse y esperar a que pase la crisis.
Gama baja, en peligro
La situación es muy diferente para aquellas compañías que compiten en la gama baja, que en Europa representa un 36% del total de las ventas de teléfonos inteligentes. Xiaomi, por ejemplo, vende una gran cantidad de smartphones en esta categoría a través de su submarca Redmi, por lo que alrededor de dos tercios de sus ventas en 2025 estuvieron por debajo de los 250 dólares -ver gráfico adjunto-.
En esa escala están también las diferentes marcas del gigante chino BBK Electronics (Oppo, OnePlus y Realme), TCL o la finlandesa HMD Global, que desarrolla y comercializa dispositivos móviles bajo la marca Nokia.
Para sortear estas dificultades, estos fabricantes están optando por diversas estrategias como mantener los precios actuales de los dispositivos, pero advertir de futuras subidas. Otros están optando por reducir sus especificaciones en los modelos más económicos (con cámaras más simples, pantallas de menor coste, componentes de generaciones anteriores o chips de memoria más baratos y con peor rendimiento).
La realidad, sin embargo, es que esto podría no ser suficiente, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de expertos prevén una contracción del mercado de teléfonos inteligentes en 2026. Algunos actores, sobre todo aquellos con una posición menos consolidada en el mercado europeo de smartphones, se verán obligados a abandonarlo. "Suponiendo que puedan aguantar lo suficiente, estos fabricantes deben posicionarse para ser relevantes una vez que la crisis termine", destaca Stryjak. "Aun así, no me sorprendería que el mercado europeo de smartphones tuviera uno o dos actores menos una vez que salgamos del túnel", concluye.
La guerra en Oriente Próximo impacta en el MobileMurtra: "Europa necesita cambiar la escala, la regulación y la velocidad"Telefónica lidera una federación europea para ofrecer cloud e IA a la industria Comentar ÚLTIMA HORA-
02:45
Arabia Saudí confirma un ataque con drones contra la embajada de EEUU en Riad
-
02:13
¿Por qué el 'boom' de la IA puede acabar con los móviles baratos?
-
01:58
Sánchez aumenta su radicalización con empresarios y EEUU
-
01:54
Cercano, flexible y enfocado al bienestar: así es el 'fitness' de hoy
-
01:44
Mediterránea cancela la ayuda de la Sepi tras la venta a Sodexo