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Economía

Por qué el criterio del líder sigue siendo una ventaja

Por qué el criterio del líder sigue siendo una ventaja
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La capacidad de pensamiento crítico es esencial en un jefe ante un entorno en el que la inteligencia artificial sustituye cada vez más al pensamiento y la labor humana. Leer
En positivoPor qué el criterio del líder sigue siendo una ventaja
  • EUDALD PARERA
Actualizado 26 AGO. 2026 - 00:14La científica Fei-Fei Li defiende una IA diseñada al servicio de las personas.Bloomberg NewsSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

La capacidad de pensamiento crítico es esencial en un jefe ante un entorno en el que la inteligencia artificial sustituye cada vez más al pensamiento y la labor humana.

"Primero el amor; después, la técnica." La frase de Antoni Gaudí parece escrita para la revolución que hoy atraviesan las empresas. Nunca los directivos habían dispuesto de tantas herramientas capaces de analizar con semejante rapidez. La inteligencia artificial resume informes, identifica patrones invisibles, anticipa escenarios y propone decisiones en cuestión de segundos. Paradójicamente, cuanto más piensa la tecnología, mayor es el riesgo de que las personas dejen de hacerlo.

La cuestión ya no es si la IA transformará las organizaciones, eso ya está ocurriendo. La pregunta verdaderamente estratégica es otra: ¿cómo evitar que una herramienta diseñada para ampliar nuestra inteligencia termine sustituyendo nuestro criterio? Toda revolución tecnológica ha generado una paradoja. El GPS nos permitió llegar a cualquier destino, aunque muchos olvidaron orientarse sin él. La inteligencia artificial corre el mismo riesgo: aumentar nuestra capacidad de resolver problemas mientras debilita la facultad que distingue a un líder de un algoritmo: el juicio.

Diversas investigaciones empiezan a advertir de este fenómeno. Equipos que delegan sistemáticamente el análisis en sistemas de IA cuestionan menos las respuestas obtenidas, detectan menos errores y muestran una creciente dependencia cognitiva. La eficiencia aumenta. El pensamiento crítico disminuye. La paradoja es inquietante. Cuanto más inteligente se vuelve la tecnología, más importante resulta preservar la inteligencia humana.

Ahí aparece la inteligencia antifrágil. No como una alternativa a la IA, sino como el sistema operativo que permite utilizarla sin perder aquello que ninguna máquina puede ofrecer: criterio, propósito, imaginación y capacidad para decidir en la incertidumbre. La IA calcula probabilidades; la inteligencia antifrágil decide qué hacer con ellas.

Fei-Fei Li, científica y una de las mayores referencias mundiales en IA, defiende en su trabajo que el verdadero desafío no consiste en construir máquinas cada vez más inteligentes, sino en garantizar que sigan estando al servicio de las personas. Ese principio resume una de las competencias esenciales del liderazgo contemporáneo: aprender a domesticar la tecnología en vez de que ella nos domestique.

La inteligencia antifrágil propone precisamente esa disciplina. Comienza desarrollando una mentalidad de aprendizaje permanente; utiliza la IA para ampliar perspectivas, no para sustituirlas. El orden importa. Cuando la IA entra demasiado pronto en el proceso de decisión, corre el riesgo de estrechar el pensamiento. Por el contrario, cuando aparece después de un análisis humano sólido, actúa como un extraordinario acelerador de la inteligencia colectiva. Diversos estudios muestran que la IA incrementa significativamente la productividad, reduce tiempos de análisis y ayuda a identificar patrones que resultarían invisibles para un equipo humano.

Por eso las organizaciones más avanzadas ya no buscan únicamente expertos en IA, sino personas capaces de formular mejores preguntas, interpretar respuestas ambiguas y decidir cuando ninguna opción es completamente segura. Ese seguirá siendo territorio exclusivamente humano. La próxima década no enfrentará a personas contra máquinas, enfrentará a organizaciones que utilicen la IA como un sustituto del pensamiento contra aquellas que la conviertan en un amplificador del talento humano: las primeras serán más rápidas, las segundas serán más inteligentes.

Porque la ventaja competitiva ya no dependerá de quién tenga el mejor algoritmo, sino de quien conserve el mejor criterio para utilizarlo. Quizá la pregunta más importante que un líder pueda hacerse cada mañana ya no sea qué puede hacer la IA por su organización. La verdadera pregunta es mucho más incómoda: ¿Estoy utilizando la IA para dejar de pensar o para pensar mejor?

La tecnología seguirá avanzando a una velocidad extraordinaria. El criterio humano, el propósito y el coraje seguirán siendo, probablemente, los únicos activos imposibles de automatizar. Y esa puede convertirse en la ventaja competitiva más valiosa del liderazgo del siglo XXI.

Eudald Parera es autor de 'Inteligencia antifrágil'.

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Fuente original: Leer en Expansión
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