Mientras gasolina y diésel han experimentado recientes subidas, el GLP apenas ha movido sus precios. ¿Qué tiene este combustible para resistir mejor las tensiones internacionales?
- CARLOS ESPINOSA
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La gasolina ha subido de media 20 céntimos el litro desde que estalló el conflicto en Oriente Medio, mientras que el diésel ha llegado a subir 30 céntimos. El GLP, en cambio, se ha encarecido de media unos 10 céntimos. Para miles de conductores este último se ha convertido en una especie de refugio frente al alza de los precios de los combustibles tradicionales. Pero, ¿por qué el gas licuado de petróleo no se ha encarecido tanto?
Mucho gas natural
La respuesta empieza en su propia naturaleza. Es cierto que el Gas Licuado del Petróleo procede sobre todo del propano y del butano obtenidos durante el refinamiento del petróleo, pero también de la extracción de gas natural. Una porción superior al 60% proviene del procesamiento de este gas natural, lo que rompe la dependencia tan directa con el petróleo. Además, las vías de importación de gas hacia Europa están muy diversificadas, de forma que reducen la dependencia de tener que pasar por el Estrecho de Ormuz. Esto hace que los sobrecostes derivados de las amenazas a los buques cisterna (que las hay) repercutan de forma mucho más residual.
En las gasolineras, los precios pueden cambiar varias veces en el día.Pexels.Por otro lado está la forma de establecer los precios. Las distribuidoras de gasolina y diésel nos vuelven locos porque modifican sus precios varias veces a lo largo de un mismo día, basándose en la especulación del mercado directo. El importe del GLP, por el contrario, depende de una revisión mensual que lleva a cabo el Gobierno. Así, con esta intervención se suavizan las fluctuaciones salvajes de las bolsas mundiales y se protege al consumidor de los subidones repentinos.
Escaso número de vehículos
También influye algo tan sencillo como que hay muchos menos vehículos que utilizan GLP, comparados con el número de los que usan gasolina o diésel. Eso significa que cualquier sobresalto global tiene un efecto menos intenso sobre el equilibrio entre oferta y demanda.
Los impuestos del GLP son menores.Magnific.Además, los impuestos también juegan un papel clave, porque el GLP disfruta desde hace años de un recargo por impuestos mucho menor que el de los combustibles tradicionales. Esto es así porque las administraciones (en general, no solo las españolas) han visto en él una tecnología capaz de reducir emisiones y llevarnos hacia el uso de vehículos menos contaminantes. Esa ventaja fiscal ayuda a mantener precios más contenidos incluso cuando el contexto internacional parece que salta por los aires.
Así, y mientras la gasolina sigue por encima del euro y medio por litro y el diésel supera esa barrera, el GLP continúa en precios cercanos al euro por litro. La distancia resulta suficientemente grande como para que muchos conductores se hayan planteado en algún momento transformar su coche a GLP, cuando no comprar directamente uno que use este combustible.
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