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Por qué el polvo de tu casa tiene nicotina si no fumas: de pesticidas a microplásticos, todo lo que esconde

Por qué el polvo de tu casa tiene nicotina si no fumas: de pesticidas a microplásticos, todo lo que esconde
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Si pensabas que la polución se quedaba a la puerta de casa cuando entrabas, te estabas equivocando: lo que tienes dentro también contamina

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Vivir | Medio ambiente Por qué el polvo de tu casa tiene nicotina si no fumas: de pesticidas a microplásticos, todo lo que esconde

Si pensabas que la polución se quedaba a la puerta de casa cuando entrabas, te estabas equivocando: lo que tienes dentro también contamina

Julia Fernández

Viernes, 17 de abril 2026, 19:22 | Actualizado 19:52h.

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Empezamos con una frase muy de madre. ¿Cómo es posible que ya vuelva a haber polvo si lo quité ayer? Es una expresión que le ... atribuimos a ella, pero, en realidad, decimos todos, hijos incluidos, sobre todo si nos ha tocado esta tarea en el reparto semanal. El polvo de casa es una de esas sustancias con las que estamos en contacto cada segundo de nuestras vidas, pero de la que sabemos poco, lo justito. Si te pregunto qué es, seguramente responderás que suciedad. Pero la incógnita es de qué está compuesto.

Pensamos que la polución se queda fuera al cerrar la puerta, pero no es así. En nuestros hogares también se acumulan partículas de, por ejemplo, hidrocarburos, procedentes en su mayoría del tráfico y de la actividad industrial. También hay pesticidas, incluso uno, el DDT, que lleva prohibido décadas, pero cuya descomposición es lenta. Velázquez y su equipo lo hallaron en viviendas de Granada y la hipótesis más probable es que las corrientes de aire africano lo hayan traído desde Marruecos, donde se sigue utilizando. Esto también es lo que explica que en tu casa pueda haber nicotina aunque no fumes: la trae el viento y llega pegada a tu pelo y a tu ropa.

Microplásticos

Otro compuesto llamativo que aparece en el polvo de nuestras casas son «los microplásticos». «Y no solo a nivel físico, las partículas», esas que luego diversos estudios han hallado en la placenta humana y hasta en nuestros cerebros, precisa el investigador. También «los aditivos de esos plásticos que usamos y que les dan sus características: flexibilidad, transparencia...». Resulta que esas moléculas se acaban soltando con el uso y se depositan en nuestros hogares... aunque no las veamos como tal.

– No todo viene de fuera entonces.

– No. Otras moléculas que hemos encontrado proceden de los colchones, el sofá, los muebles...

Los barnices de estos últimos desprenden aditivos que acaban precipitando en el polvo. De los 59 compuestos que el equipo del CSIC buscó en las muestras recabadas en 60 hogares españoles de 6 ciudades distintas, hallaron «46 contaminantes de nueve grupos químicos». Entre ellos, retardantes de llama, que se suelen aplicar a determinadas telas con las que recubrimos nuestra casa.

Una foto «fidedigna»

Velázquez defiende el polvo como «una fotografía bastante fidedigna» de todas nuestras actividades, y Nicolás Olea, médico y profesor emérito de la Universidad de Granada lo precisa: es una radiografía de la época en la que vivimos. «El polvo de tu casa nada tiene que ver con el de tus padres y abuelos. Hace 40 años estaba formado, sobre todo, por pelo, ácaros, piel... Ahora, por materia sintética derivada del petróleo», explica quien está considerado uno de los mayores expertos en salud ambiental y disruptores endocrinos de España.

Tampoco es igual el de dos ciudades diferentes e, incluso, el de tu casa y la del vecino. Los investigadores del CSIC hallaron, sobre todo, partículas provenientes de las emisiones del tráfico y de plastificantes en Madrid y Barcelona, mientras que en «Granada, Valladolid y Salamanca encontramos niveles relevantes de plaguicidas vinculados a actividades agrícolas». Y en Algeciras, otro lugar del que tomaron muestras, las casas más expuestas al viento de poniente tenían más residuos de hidrocarburos que el resto, apoyando estudios previos que señalan al polo industrial de su bahía como el origen.

«Estudiar el polvo es una buena herramienta para vigilar los niveles de compuestos químicos» a los que nos exponemos a diario y «evaluar los riesgos» de esa exposición, coinciden ambos especialistas

– ¿Es peligroso entonces?

Velázquez: No de manera inminente, pero algunos de sus componentes sí alteran la salud. Pasamos un 90% de nuestro tiempo en interiores, así que hay que valorar la exposición a ellos y el riesgo que deriva de ella como un factor a tener en cuenta para entender y prevenir la enfermedad.

Olea: Sobre todo en los grupos vulnerables, como los enfermos, los niños, que son los que más están en casa y gatean, y las mascotas, especialmente los perros, que lo huelen todo.

La mejor manera de limpiar el polvo

  • Usa una bayeta húmeda. Olvídate de las gamuzas secas, úsalas húmedas: «Esto ayuda a que las partículas del polvo se adhieran. Se convierten en menos volátiles», aconseja el investigador Miguel Velázquez.

  • Olvídate de la escoba. Aunque barrer te parezca un buen modo de eliminar el polvo del suelo, «cámbialo por aspirar», aconseja el médico Nicolás Olea. Y si es con un aparato que tenga depósito de agua, mejor.

  • Ventilación estratégica. «El aire interior hay que renovarlo con frecuencia y la mejor manera es ventilar», señala Olea. Busca el mejor momento para hacerlo: en las horas de menos tráfico, cuando las fábricas estén cerradas...

«Las pelusas de tu casa son de fibra textil»

«Eso que saca tu robot aspirado de debajo de la cama no es polvo, es, fundamentalmente, fibra textil». La afirmación es de Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada, que lleva años participando en trabajos para identificar los tóxicos a los que nos exponemos en el hogar. Esas madejas grisáceas que sacamos del depósito de este electrodoméstico están compuestas de «poliéster y poliamida», que llegan ahí desde la ropa que nos ponemos nosotros y la que le 'ponemos' a nuestra casa. Y también son contaminantes: «Al analizarlas, lo que hemos encontrado son disruptores endocrinos como el bisfenol A, parabenos, ftalatos...», señala. Hay que volver, recomienda, a las fibras naturales y, si están mezcladas, vigilar muy bien con qué.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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