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Economía

¿Por qué el PP no gana votos frente a un Gobierno en paliativos?

¿Por qué el PP no gana votos frente a un Gobierno en paliativos?
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En el PP no deberían estar satisfechos con el resultado de las encuestas. Leer
La aguja de marear¿Por qué el PP no gana votos frente a un Gobierno en paliativos?
  • JAVIER AYUSO
Actualizado 10 SEP. 2026 - 01:21Alberto Núñez Feijóo.EFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

En el PP no deberían estar satisfechos con el resultado de las encuestas.

Es verdad que todas ellas auguran más de 200 diputados sumando los suyos a los de Vox, pero la dura realidad es que mientras el partido de Alberto Núñez Feijóo no gana votos respecto a las elecciones de 2023 (se mantiene por debajo del 33%), el de Abascal pasa del 11% a casi el 18%. Eso quiere decir que el centro derecha seguirá dependiendo de la ultraderecha para gobernar en España, como sucede en la mayoría de las comunidades autónomas. En Génova deberían preguntarse por qué los votos que pierde el PSOE (pasarían del 32% a menos del 28%) no van a parar a sus papeletas.

Es un problema muy serio para los populares y para los ciudadanos españoles. No cabe duda de que la ola de la derecha radical está lanzada en toda Europa (Alemania y Francia son los últimos y más llamativos ejemplos), sin que los partidos conservadores tradicionales sean capaces de frenarla. Se ha demostrado que los cordones sanitarios no solo no sirven para nada, sino que incluso incentivan el auge ultra. Tampoco el seguidismo a sus políticas contra la inmigración, las libertades sociales o el negacionismo climático ayudan a contrarrestar su crecimiento.

Es muy difícil dar consejos sobre lo que hay que hacer para recuperar esos millones de votos que se fueron del PP a Vox hace años y que no parece que vayan a volver. Se ha intentado de todo, en algunos casos con éxito, pero la tendencia sigue dando ventaja a la ultraderecha. Ni siquiera en comunidades autónomas como Andalucía, en la que se consiguió una mayoría absoluta hace cuatro años, se ha conseguido repetir en los últimos comicios y han tenido que abrir la puerta del gobierno a Vox. Y habrá que ver qué pasa en Galicia y Madrid el próximo año.

Además, el crecimiento de Vox cuenta con la inestimable ayuda del actual Gobierno que, con su giro hacia la izquierda y los avisos de auge de la ultraderecha, alimentan el zurrón de los radicales. Al principio fue una actuación pensada para frenar al PP, pero claramente se le ha ido de las manos, como le sucedió a Mariano Rajoy cuando se empeñó en impulsar a Podemos frente al PSOE y Pablo Iglesias acabó de vicepresidente de Pedro Sánchez.

La realidad es que Feijóo y su equipo tendrían muchas armas para ganar votos frente a un Gobierno en tratamientos paliativos como el actual, sin hacer seguidismo de Abascal. Es difícil, pero es importante para que la alternancia en el poder no suponga ningún tipo de involucionismo, como alerta Sánchez. Frente a un gobierno zombi y dividido, que no puede legislar, incapaz de afrontar los problemas reales de los españoles, aislado internacionalmente y podrido por la corrupción, hay que responder con propuestas. No es suficiente pedir un cambio, hay que explicar para qué y cómo se van a llevar a cabo esas nuevas políticas. Y marcar las diferencias respecto a Vox, aunque luego no les quede más remedio que gobernar con ellos. ¿No ha gobernado el PSOE con delincuentes y enemigos de la Constitución?

En política, es muy importante hacer un buen análisis de la situación y escenarios de lo que puede suceder. Un primer balance político muestra un Ejecutivo deshecho, sin capacidad de reacción, que lleva casi ocho años en el poder y que ha visto cómo se agravan los grandes problemas de los ciudadanos. La vivienda, la educación (los últimos resultados del informe PISA son demoledores), la desigualdad, la sanidad, la justicia, las relaciones con las instituciones, la carestía de la vida, la seguridad ciudadana, la falta de rumbo en la política exterior, la incapacidad para negociar nada, la falta de presupuestos... esos son los grandes temas que debe abordar el líder la oposición en un programa político capaz de ilusionar a los españoles con vistas a las próximas elecciones generales, sean cuando sean.

La mayor prueba de que Pedro Sánchez está derrotado fue su decisión de cerrar el Gobierno por vacaciones dos días después que Ceuta sufriera una auténtica invasión de inmigrantes ilegales. Y luego, negar la evidencia de que detrás de todo ello está Marruecos, mientras tardaba semanas en tomar medidas para solucionar el problema. El presidente está bloqueado y ahora se dedica a "farmear auras" con los periodistas adictos al régimen, mientras se ha sabido que su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska utilizaba métodos de la Stasi alemana o el KGB soviético para etiquetar a periodistas y activistas que participan en las tertulias de radio y televisión. Un ministro que ha tenido el descaro de decir a los ceutíes en su propia cara que sufren una "inseguridad subjetiva" y que sigue al frente de Interior.

El presidente de la Comunidad de Castilla La Mancha, el socialista Emiliano García Page, que suele amagar pero no dar, afirmaba estos días que Sánchez "vive arrodillado ante las minorías más sangrientas", "con nula credibilidad". Y Gabriel Rufián, otro que no se decide a dar el paso y liderar la izquierda a la izquierda del PSOE, llamaba ayer la atención sobre la inacción de un gobierno cuyo presidente respondía que "soy un perro, pero sin amo".

Estamos ya en plena campaña preelectoral. El líder socialista y su equipo hacen cuentas sobre el mejor momento para disolver el Parlamento, pero todo apunta a que los comicios se celebrarán en primer trimestre de 2027 (ya me he equivocado varias veces sobre el tema). Si Feijóo quiere mejorar los resultados de 2023 tiene que presentar un programa de centro derecha reformista creíble y demostrar que es un político de Estado. Está en sus manos.

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Fuente original: Leer en Expansión
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