- Cómo aplicar la mentalidad ganadora deportiva a los negocios (y a la vida)
- Por qué es un gran error comenzar el día leyendo y contestando emails
Desde la escuela, los suecos, noruegos, daneses, finlandeses o islandeses aprenden a organizarse, a crear estructuras, a centrarse. Con un sistema severo y rígido desde niños, saben priorizar y, por tanto, son capaces de conciliar mejor que los europeos del sur, aunque es muy habitual que descuiden las relaciones sociales en la oficina. "No conciben, por ejemplo, comentar en una reunión un tema personal o citarse para comer con un compañero para conocerse más. Al contrario de la cultura mediterránea, donde el sistema educativo no fomenta la planificación pero sí a ser flexibles con el trato humano", simplifica Agustín Peralt, experto en efectividad para CEO y comités de dirección y autor junto al neerlandés Joris Van der Schoot de Trabaja como un nórdico, vive como un mediterráneo (Plataforma Editorial).
Un libro que publican tras exportar el FASE Method -creado por Peralt sobre la efectividad circular, que integra productividad, resiliencia y liderazgo- a empresas extranjeras, como Siemens Alemania, PepsiCo Países Bajos o Qbe Suecia. "La clave está en combinar los dos estilos: la planificación y organización con las relaciones sociales, más allá del plano profesional, para rendir al máximo", adelanta el experto.
Para además "sostener una vida plena en el tiempo" propone estos "diez mandamientos" que agrupan lo mejor de ambos modelos. Atención, que una comida larga puede ser más productiva que tres reuniones y una organización más precisa ayuda a trabajar menos y a sentirse, por tanto, más satisfecho.
- Lo que no está escrito, no existe. Con los ritmos frenéticos actuales, si una tarea "no está agendada, no se hace, y, si no se mide, no se mejora", apunta Peralt, que recomienda apuntar todo: "Sin estructura por escrito es imposible". Las listas y los calendarios facilitan y mucho la planificación. Sin ella, las jornadas se empiezan a dilatar.... y se convierten en insostenibles a la larga.
- El bienestar individual no depende solo del trabajo. "Las áreas personales y profesionales se complementan y potencian, no compiten entre sí", recuerda el experto. "Debe haber un equilibrio. Sin armonía entre ambas facetas de la vida, resultaría imposible mostrar la mejor versión de uno mismo" a la hora de desempeñar cualquier cargo.
- ¿Flota o navega? Con esta pregunta, Peralt invita "a reflexionar y a actuar con intención". Se refiere a si en medio del mar, como símbolo de vida o trayectoria, uno se deja llevar, hace el muerto, se relaja, se mantiene a flote y sobrevive prácticamente sin esfuerzo; o coge el timón y marca el rumbo deseado. Para organizarse bien, explica, "no se deje llevar [por la corriente]: hay que pararse a contemplar desde la distancia, sacar conclusiones y actuar".
- Reflexión, elección y foco radical en un mundo loco. Y esto requiere elegir, como subraya Peralt, doctor en ADE por la UPV y MBA por Esade. "Centrarse en lo prioritario es lo que lleva a tener resultados", destaca.
- No gestionamos tiempo sino energía. En aras de la productividad, es un error "contar la jornada en horas sin tener en cuenta la calidad de estas. Cuando falta energía, se tiende a perder mucho más el tiempo, dedicándose a tareas sin ningún valor añadido", argumenta Peralt.
- Nos sobran distracciones. No es, en general, una falta de tiempo sino de exceso de despistes nimios que restan provecho a los minutos en la oficina. "Si uno se autoobserva, descubrirá lo poco eficiente que se trabaja hoy en día porque hemos mezclado en exceso lo personal y lo profesional. Un nórdico separa estos dos mundo perfectamente en horario laboral" y aquí es normal (y está más que aceptado) responder a WhatsApp de amigos o familiares entre tareas, cerrar las vacaciones al mediodía de un martes o responder a llamadas en cualquier momento. "Hay que poner límites", sugiere Peralt, que aconseja silenciar el móvil para evitar tentaciones y consultarlo lo mínimo posible.
- La calidad de los síes depende de la cantidad de los noes. Para planificarse es fundamental "obviar lo prescindible para no malgastar minutos ni energías, necesarias para lo importante", aconseja Peralt.
- El futuro se define por los hábitos. Los profesionales que se organizan bien, detalla el experto, siguen rutinas que facilitan la consecución de los objetivos de su agenda. "Cada mes, anotan sus prioridades por escrito. Cada semana, reflexionan sobre lo cumplido y analizan lo que viene", señala. Son metódicos.
- Citas individuales y estructuradas. Las reuniones one to one, de jefes con personal de su equipo, "ayudan a definir las responsabilidades y fijan el compromiso común y particular" de ese empleado para con la compañía. Sirven también para pormenorizar y explicar los propósitos y metas empresariales.
- ¿Un líder resiliente? "Primero demuestra que se es productivo. Sin una buena estructura es imposible hacerlo bien; es la base del liderazgo", recalca Peralt, que apunta a que, si no, "las horas se le roban a la familia o al equipo y este tipo de consecuencias suelen generar mucho estrés". No falta tiempo, sino organización.
'MADE IN SPAIN' QUE TRIUNFA EN EL EXTRANJERO
Pedro SaladoAraba PressPol Codina (en la foto), 'general manager' global de Food Ventures de PepsiCo desde hace un año, es "un ejemplo de la fusión de la buena organización nórdica con talento patrio y cultura mediterránea", como destaca Agustín Peralt, autor de 'Trabaja como un nórdico, vive como un mediterráneo' (Plataforma Editorial). Según el ejecutivo internacional, que firma el prólogo de la publicación, "aprender a vivir es, por sí mismo, un trabajo de por vida". Y "ser capaz de sostener la mejor versión de uno mismo, sea cual sea nuestro objetivo, requiere de un acto consciente" de organización.
Cómo puede el jefe velar por la salud mental de su plantillaPor qué el jefe de musicales como 'Los Miserables' o 'Mamma Mia' no deja de trabajar ni en vacacionesCómo aplicar la mentalidad ganadora deportiva a los negocios (y a la vida) Comentar ÚLTIMA HORA