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Economía

Por qué estudiar informática dejará de ser una garantía de buen sueldo

Por qué estudiar informática dejará de ser una garantía de buen sueldo
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Mientras EEUU registra una caída histórica en las matriculaciones de informática, Europa lucha contra la escasez de talento digital. El fenómeno estadounidense advierte sobre el fin de la hegemonía de este título. Leer
RetribuciónPor qué estudiar informática dejará de ser una garantía de buen sueldoActualizado 22 MAY. 2026 - 17:14

Mientras EEUU registra una caída histórica en las matriculaciones de informática, Europa lucha contra la escasez de talento digital. El fenómeno estadounidense advierte sobre el fin de la hegemonía de este título.

Si las carreras universitarias pueden considerarse un indicador adelantado de las expectativas económicas, hay un cambio que ha comenzado en el mercado estadounidense y que amenaza con llegar a Europa que revela que muchos estudiantes ya están revisando su mapa del futuro: en Estados Unidos, el auge de Ciencias de la Computación como carrera universitaria dominante para acceder a empleos muy bien remunerados parece haber llegado a su punto máximo.

La señal más clara procede del National Student Clearinghouse Research Center: en otoño de 2025, la matrícula de grado en programas tradicionales de Computer and Information Science en instituciones estadounidenses de cuatro años cayó un 8,1%, hasta unos 606.000 estudiantes, mientras que la matrícula de posgrado cayó un 14%.

Computer and Information Sciences siguió siendo la categoría mejor pagada para la promoción estadounidense de 2024, con un salario inicial medio de 88.907 dólares, pero esa cifra fue un 2,7% inferior a la de la promoción de 2023. Ingeniería, en cambio, se mantuvo prácticamente plana, con 80.482 dólares.

Aunque los datos no implican un desplome de la informática, sí marcan un giro: el auge ha tocado techo o, al menos, está mutando. Tampoco se debe concluir que la informática haya dejado de pagar bien. Más bien, su ventaja relativa se estrecha. Y cuando una carrera pasa de ser extraordinariamente rentable a simplemente muy rentable, la percepción de quienes escogen esa carrera cambia.

Reordenar la apuesta

Durante años, la elección de Ciencias de la Computación condensó una visión del futuro: crecimiento digital, software, start up, capital riesgo y salarios crecientes.

Si hablamos de volumen y centralidad en el mercado, los cinco perfiles predominantes procedentes de Computer Science han sido desarrollador de software o ingeniero de software, desarrollador full stack, desarrollador back end, desarrollador front end y desarrollador móvil. Y si hablamos de remuneración, los cinco más exitosos han sido ingeniero de machine learning o ingeniero de IA, científico de investigación en computación e información, director de ingeniería, ingeniero de software y arquitecto cloud.

Ahora, las decisiones de quienes estudian esta carrera hablan de cautela: la tecnología seguirá siendo central, pero el premio ya no se asignará automáticamente por entrar en la carrera correcta. Se desplazará hacia formaciones percibidas como más adaptadas a problemas concretos, más resistentes a la automatización o más conectadas con necesidades productivas reales.

Esto implica que ya no se compra sin reservas la promesa de que el software absorberá indefinidamente todo el talento disponible.

Se adivina un mercado tecnológico más competitivo, una inteligencia artificial capaz de alterar tareas de entrada al mercado laboral, empresas cada vez menos dispuestas a contratar masivamente y una economía que vuelve a valorar la aplicación concreta del conocimiento.

La clave es que los estudiantes no parecen estar abandonando la tecnología, sino reordenando su apuesta. El propio National Student Clearinghouse subraya que, mientras cae la informática tradicional, crecen programas como ciencia y análisis de datos, con casi 80.000 estudiantes en otoño de 2025. Su interpretación es que los estudiantes se desplazan hacia programas que combinan capacidades técnicas con aplicaciones prácticas y orientación profesional. Eso quiere decir que la señal no es "la tecnología ya no importa", sino "la tecnología generalista ya no basta".

Qué pasa en Europa

Quienes se pregunten si puede extrapolarse este fenómeno a Europa deben saber que la Unión Europea no muestra todavía una saturación agregada comparable. Al contrario, Eurostat calcula que en 2024 había 10,3 millones de especialistas TIC empleados en la UE, el 5% del empleo total, todavía a más de 9,7 millones del objetivo europeo de 20 millones para 2030. La tendencia europea sigue siendo de aumento de especialistas digitales, no de exceso estructural.

Además, las empresas europeas siguen teniendo dificultades para contratar talento TIC. Según Eurostat, entre las compañías de la UE que intentaron contratar especialistas TIC en 2023, el 57,5% tuvo problemas para cubrir esas vacantes. Las barreras más citadas fueron la falta de candidaturas, la falta de cualificaciones relevantes, las expectativas salariales y la falta de experiencia.

Este dato matiza la comparación con Estados Unidos: Europa no vive tanto un exceso de titulados como un desajuste entre formación, experiencia y necesidades empresariales.

España se aleja aún más de una lectura de "pico" inmediato. Desde el curso 2015-2016, las plazas universitarias vinculadas a informática crecieron un 13,9%, mientras que la demanda de plazas aumentó más del 43%. Este desequilibrio indica que el apetito estudiantil por la informática seguía siendo fuerte en los datos consolidados.

Y la Fundación CYD señala que Informática es el ámbito con mayor tasa de afiliación a la Seguridad Social (89,40%), y la mayor base media de cotización entre los ámbitos analizados, 36.623 euros, aunque Medicina alcanza una base superior. Esto no confirma que la burbuja haya explotado, sino que se trata de una carrera situada todavía en la parte alta del mercado universitario español.

Aunque Europa no va a replicar inmediatamente el fenómeno que ya se da en Estados Unidos, tiene sentido considerar esta advertencia profesional para el futuro.

En Europa aún pesa más la escasez de talento digital que la saturación, pero el caso estadounidense anticipa un riesgo: que el título de Ciencias de la Computación deje de garantizar por sí solo una prima salarial elevada. La OCDE advierte que la IA está transformando tareas y competencias, y el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop) prevé más demanda de capacidades digitales avanzadas.

Los estudiantes europeos que quieran entrar al mercado laboral tendrán que tener en cuenta algunas señales decisivas: especialización, experiencia y aplicación sectorial.

Otros perfiles que emergen

¿Qué perfiles pueden sustituir o absorber parte del espacio ocupado por graduados de Ciencias de la Computación? No se trata de que estos perfiles reemplacen a los informáticos; más bien sustituyen al programador generalista junior como figura dominante de entrada a empleos tecnológicos bien pagados.

  • Ingeniero de IA aplicada. Será uno de los sustitutos más directos del desarrollador tradicional. Combina programación, 'machine learning', integración de modelos, evaluación, automatización de procesos y comprensión del negocio.
  • Especialista en 'big data', ingeniería de datos e ingeniería de análisis. El valor se desplaza desde "hacer aplicaciones" hacia construir 'pipelines', gobernar datos, diseñar modelos analíticos y convertir datos en decisiones.
  • Ingeniero fintech y perfiles cuantitativos aplicados. El World Economic Forum los sitúa entre los tres roles de mayor crecimiento. Estos perfiles combinan software, datos, regulación, producto financiero, automatización y modelos cuantitativos.
  • Especialista en ciberseguridad. La ciberseguridad no sustituye al software, pero absorbe parte del talento técnico hacia un ámbito menos expuesto a la automatización y más ligado a riesgo, regulación y defensa. Eurostat muestra que las empresas europeas tienen dificultades para contratar especialistas TIC.
  • Arquitecto cloud, DevOps, SRE e ingeniería de plataformas. La demanda no se limita a escribir código, sino a desplegar, escalar, asegurar, automatizar y observar sistemas.
  • Ingeniero industrial, mecánico, eléctrico o electrónico con competencias digitales. Si el crecimiento se desplaza hacia robots, fábricas, redes, energía, infraestructuras y manufactura avanzada, los perfiles ganadores no serán solo informáticos, sino ingenieros capaces de integrar sensores, automatización, IA, simulación, mantenimiento predictivo y sistemas físicos.
  • Especialista en automatización industrial, robótica y sistemas embebidos. Su ventaja está en conocer hardware, control, sensores, visión artificial, edge computing y procesos industriales.
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Fuente original: Leer en Expansión
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