Operadores trabajando en el parqué de la Bolsa de Nueva York. Reuters
Mercados ¿Por qué la bolsa mundial bate récords en plena guerra? El auge de la IA y el miedo a perderse las subidas eclipsan a OrmuzLa euforia tecnológica desata el 'FOMO' y empuja al índice de los chips de Wall Street a la mayor racha alcista de toda su historia.
Más información:Las bolsas eligen vivir para luchar otro día: el respiro de los parqués choca con un petróleo condenado a seguir caro
Laura Piedehierro Publicada 24 abril 2026 18:30h Actualizada 24 abril 2026 18:51h Las clavesLas claves Generado con IA
Los grandes índices bursátiles que miden la renta variable global viven en una realidad paralela. A pesar de la guerra en Oriente Próximo y la amenaza sobre el suministro energético global, los parqués han borrado el impacto del conflicto y cotizan en zona de máximos históricos.
Lo mismo ocurre con el S&P 500 y el Nasdaq Composite en Wall Street. Este llamativo divorcio entre la bolsa y la geopolítica se sostiene sobre tres grandes pilares.
Los inversores confían en que el conflicto es políticamente inviable a largo plazo, se sienten blindados por el boom económico de la inteligencia artificial (IA) y actúan movidos por el miedo psicológico a perderse las subidas.
Las razones del optimismo bursátil
El mercado ha descontado el peor escenario y ha concluido que un conflicto prolongado no beneficia a nadie.
En Federated Hermes, resumen este sentimiento al afirmar que "nuestra experiencia colectiva nos ha enseñado que los resultados que son insostenibles económica y políticamente tienden a no materializarse".
Von der Leyen frena a Sánchez: descarta relajar las reglas de disciplina fiscal o dar más tiempo para los Next GenDesde Ostrum AM, añaden que "los mercados financieros parecen haber dejado de lado la guerra por completo", permitiendo que en la renta variable "la microeconomía haya vuelto a imponerse sobre el entorno internacional y las condiciones económicas generales".
El segundo gran salvavidas es la IA. Los expertos de Vontobel explican que el ciclo impulsado por esta tecnología "ha demostrado ser prácticamente inmune a las perturbaciones" geopolíticas.
Esta fortaleza se refleja en el entusiasmo de los inversores por el sector tecnológico. Las optimistas previsiones de Intel sobre la demanda de sus unidades centrales de procesamiento (CPU) han impulsado a toda la industria en la sesión de este viernes.
Las acciones de Intel se disparaban más de un 22% y provocaban subidas de doble dígito en otras compañías como ARM y AMD. La subida de Nvidia rondaba el 5%.
A esta solidez estructural se suma una inercia psicológica clave. El economista José Manuel Marín Cebrián advierte del regreso de un viejo conocido del mercado llamado TINA, el acrónimo en inglés deThere Is No Alternativeo no hay alternativa.
Esta fuerza actúa como un "ancla estructural" ante la convicción de que "no existen alternativas reales a la renta variable" y a Wall Street que resulten igual de atractivas para los inversores.
La CNMC abre 35 nuevos expedientes en su investigación del apagón: Iberdrola y Endesa Generación lideran el rankingEsta falta de opciones en otros activos se combina con el síndromeFOMO o Fear Of Missing Out, un "catalizador emocional" que define el miedo a quedarse fuera del mercado.
El pánico visceral de los inversores a perderse las enormes ganancias de la tecnología transforma cada pequeña caída o corrección generada por la guerra en una rápida "oportunidad de entrada" para seguir comprando.
Radiografía de los parqués mundiales
A pesar de las dudas de algunas de las últimas jornadas, el Nasdaq Composite ha subido más de un 9% desde que comenzó el conflicto.
El índice tecnológico de Wall Street ha llegado a encadenar 13 jornadas consecutivas al alza. Es su mejor racha diaria desde 1992.
La euforia encuentra su máxima expresión en los componentes de la tecnología. El índice Philadelphia Semiconductor —el principal índice de semiconductores de la Bolsa de Nueva York—ha alcanzado un nuevo récord.
De hecho, se encamina a su decimoctava sesión consecutiva de ganancias. Supone la racha más larga de toda su historia.
Desde que comenzó la guerra de Irán, el avance acumulado por el S&P 500, que también se encuentra en zona de máximos, es del 3,8%. El avance del Dow Jones, todavía incapaz de revalidar su récord, se limita al 0,3%.
El MSCI World —que agrupa a unas 1.500 grandes y medianas empresas de 23 países desarrollados— acumula una revalorización del 1,42% desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo. Se mantiene muy cerca de los máximos históricos registrados el pasado 17 de abril por encima de los 4.600 puntos.
No se queda atrás el MSCI All Country World —que ensancha el foco a unas 2.900 compañías de 47 países, emergentes incluidos—, con un avance del 1,3%. Ronda el récord de los 1.100 puntos registrado también el pasado día 17.
Los grandes índices mundiales hubieran pulverizado sus recientes máximos históricos esta semana si no hubiera sido por la falta de avances en la reanudación de negociaciones entre EEUU e Irán, que hacen que el estrecho de Ormuz siga cerrado, y con ello se mantenga la disrupción energética.
El Departamento de Justicia de EEUU archiva la investigación contra Jerome Powell, presidente de la FedLos índices asiáticos resisten como pueden. El CSI 300 —las 300 mayores empresas de las bolsas de Shanghái y Shenzhen— suma un 1,60% desde el 27 de febrero, mientras que el Hang Seng —en el que cotizan las 50 más líquidas de Hong Kong— se deja un 2,68%.
El Nikkei japonés, que acumula una rentabilidad del 0,49%, y el Kospi surcoreano, que sube un 3,7%, sí se encuentran en zona de máximos.
El Viejo Continente
La historia cambia radicalmente en el Viejo Continente. La fuerte dependencia energética exterior penaliza enormemente a los índices europeos. Desde que comenzó la guerra, el Euro Stoxx 50 ha cedido un 4,16%.
Los grandes índices nacionales como el Dax alemán o el Cac 40 francés pierden entre un 4,5% y un 5%.
Así cierra el Ibex 35 Eduardo Bolinches
El golpe recibido por el Ibex 35 es menos fuerte. El selectivo español registra un descenso del 3,7%.
Gran parte de ese saldo se explica por la caída de esta semana, del 4,3%. Se trata de su mayor descenso semanal desde el registrado tras el inicio de la escalada bélica.
De hecho,el Ibex 35 ha cerrado en negativo todas las sesiones de esta semana. La bajada de este viernes ha sido del 1,1%, hasta los 17.691,3 puntos.
La pérdida de fuerza del selectivo español coincide con el estancamiento diplomático entre EEUU e Irán a la espera de que se reanuden las negociaciones entre ambos países con la esperanza de que lleguen a un acuerdo que ponga fin al conflicto, o que, al menos, sirva para reabrir el estrecho de Ormuz.
Del petróleo al helio
Pese al optimismo en muchos de los parqués del mundo, la economía física opera contrarreloj frente a la paralización de cerca del 12% del suministro mundial de crudo. Los datos más recientes evidencian que el impacto ya es contundente.
El precio del barril de petróleo Brent, la variante de referencia en Europa, se ha incrementado un 46% desde el inicio de la guerra. Ahora se sitúa algo por debajo de los 106 dólares, pero ha rozado los 120 en los momentos de mayor tensión.
Por su parte, el petróleo West Texas Intermediate estadounidense acumula una subida del 41,8%. Cotiza justo por encima de los 95 dólares.
El posible desabastecimiento que puede generar un cierre del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial, casi el 20% del gas natural y una porción clave de fertilizantes como la urea— trasciende al petróleo y asfixia cadenas de suministro vitales.
El gas natural se ha encarecido un 40,5% hasta los 45 euros por megavatio hora, mientras el conflicto en Oriente Próximo provoca la paralización de gran parte de su producción.
Por otro lado, los precios del aluminio han subido un 15% al verse comprometido el 9% de su distribución global. La crisis frena también los componentes críticos para los fertilizantes agrícolas y bloquea el 40% de la producción mundial de helio.
Esto supone una inmensa paradoja, ya que este gas resulta "esencial para la fabricación de fibras ópticas y semiconductores" que sostienen el actual rally tecnológico en las bolsas.
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