Investigadores españoles apuntan a otros factores más allá de los hábitos de vida para explicar las marcadas diferencias geográficas de la fertilidad masculina española
Regala esta noticia Añádenos en Google Banco de semen del hospital virgen de la Arrixaca. (Vicens)Madrid
07/07/2026 Actualizado a las 14:04h.La caída de la calidad del semen de la población mundial lleva años siendo objeto de estudio por parte de los investigadores del ámbito de ... la fertilidad humana. Hasta ahora, los trabajos de la comunidad científica han achacado esta condición a los hábitos de vida. A mayor salud, mejores espermatozoides. Pero un nuevo estudio ha encontrado diferencias entre hombres de distintas regiones de España, aun con los estándares de autocuidado parecidos. El ambiente y sus contaminantes también parecen tener, por lo tanto, mucho que decir en este declive mundial de la fertilidad masculina.
El equipo de Núñez-Calonge analizó la calidad del semen y los datos sobre el estilo de vida de 386 hombres que se sometieron a una evaluación de fertilidad en siete centros de reproducción asistida en España entre junio de 2024 y diciembre del pasado año 2025.
Esta evaluación previa consistió en completar un cuestionario estándar sobre cuestiones como el lugar de residencia, el índice de masa corporal (IMC), el historial médico, la actividad física, la exposición a sustancias químicas, el uso de medicamentos y cuáles y el consumo de tabaco, alcohol, drogas y café.
Con estos datos recopilados, los investigadores compararon los parámetros del semen en cuatro regiones de España (norte, sur, sureste y centro) para determinar si las diferencias geográficas en la calidad del esperma podían explicarse por factores relacionados con el estilo de vida. La calidad de del esperma se mide concretamente en la concentración de espermatozoides, la capacidad de estos para moverse, su morfología genética y el recuento total de los mismos. Acotaron, además, los casos de astenozoospermia (la anomalía del líquido seminal relacionada con la parálisis de los espermatozoides) y la teratozoospermia (la morfología anormal). Estos factores son relevantes a la hora de ser eficaces en una fecundación natural.
Casi el doble de espermatozoides
Así, descubrieron que los hombres que viven en provincias del norte de España registraron la mejor calidad de semen en general, con un recuento total promedio de espermatozoides móviles de 94,35 millones, en comparación con 50,11 millones en el centro de España. Casi el doble.
Esta región también presentó la mayor concentración media de espermatozoides (80,96 millones/ml) y motilidad (44,79%). La reducción de esta condición sólo afectaba al 23,9% de los hombres en el norte, en comparación con el 55,4% en el sur y el 53,4% en el centro.
A pesar de las diferencias, los hábitos y patrones de estilo de vida fueron, en general, similares en las cuatro regiones estudiadas. Además, en el recuento se tuvo en cuenta la duración de la abstinencia, también consultada en la encuesta, ya que afecta a la calidad del esperma, para que no alterase las conclusiones.
¿Cuál es el factor que marca la diferencia entonces? «Parece probable que estas variaciones estén relacionadas, en cambio, con diferencias en la exposición ambiental, como los niveles de contaminación u otros contaminantes ambientales presentes en esas zonas», explicó la profesora Núñez-Calonge.
«Dada la presencia generalizada de contaminación atmosférica en entornos urbanos, sus posibles efectos sobre la fertilidad masculina merecen una investigación más profunda»
Rocío Núñez-Calonge
Autora principal del trabajo
Reconoce, en cualquier caso, que de cara al futuro, se necesitan estudios más amplios para esclarecer mejor esta influencia de la calidad ambiental a la que apunta hora su trabajo. «Dada la presencia generalizada de contaminación atmosférica en muchos entornos urbanos, sus posibles efectos sobre la fertilidad masculina merecen una investigación más profunda», ya que está en juego «la protección de la salud reproductiva de las futuras generaciones», insistió durante la presentación.
Esta falta de profundidad que permita conocer cuál era el entorno medioambiental de los hombres encuestados es uno de los reproches metodológicos que algunos colegas hacen a este estudio. Así lo hace a SMC España Rita Vassena, directora médica en CooperSurgical. «Se desconoce el entorno concreto en el que vivían los hombres, solo ofrece la región geográfica general», destaca. Así no se sabe si están expuestos a zonas industriales o de cultivos intensivos para relacionarlo con peores resultados.
Y prosigue: «Los participantes acudían a una clínica de fertilidad y, aunque se les realizaba un análisis de esperma —no un tratamiento de fertilidad—, la mayoría de los hombres de la población general no se someten a este tipo de pruebas, por lo que podría existir un efecto de autoselección en una población que ya presenta un riesgo de alteración de los parámetros seminales».
Efectivamente, la doctora autora del trabajo reconoce que se trata de un probabilidad que abre una vía para estudiar más en profundidad en adelante. Precisamente hoy, en el mismo congreso especializado donde presentó sus conclusiones, otros colegas de Reino Unido presentaron otro trabajo que relacionaba la contaminación y las alteraciones de ADN registradas en el esperma de los hombres estudiados con motivo del mismo.
Otro estudio sobre la contaminación
En uno de los análisis más extensos de su tipo, concretan los portavoces del congreso de la ESHRE, los investigadores descubrieron que los hombres expuestos a mezclas de contaminantes atmosféricos comunes durante el desarrollo de los espermatozoides presentaban cambios en la metilación del ADN espermático: modificaciones químicas que regulan la actividad genética sin alterar el ADN en sí. Estos cambios en la metilación estaban relacionados con genes implicados en procesos reproductivos y celulares clave, como el desarrollo de los espermatozoides, la organización cromosómica y el control de calidad celular.
El estudio se basó en datos de 2.000 hombres, entre 2013 y 2017 y residentes en Salt Lake City, Utah (EE UU). Los participantes proporcionaron muestras de semen al momento de la inscripción y a los 2, 4 y 6 meses.
Los investigadores estimaron la exposición de los participantes a los contaminantes del aire exterior durante la espermatogénesis, el proceso de producción de esperma que dura aproximadamente tres meses, incluidos el ozono (O₃), el dióxido de nitrógeno (NO₂), el dióxido de azufre y las partículas finas (PM2.5), estas últimas relacionadas con el tráfico rodado en las ciudades.
Identificaron 39 cambios en la metilación del ADN asociados con mezclas de contaminación atmosférica, siendo el ozono y el dióxido de nitrógeno los principales contribuyentes. «Entre los hallazgos más notables se encuentra la alteración de la metilación en GNAS , un gen asociado con una menor calidad del semen e implicado en el desarrollo embrionario y fetal», concluyen.
comentarios Reportar un error