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¿Por qué los discos de vinilo siguen ganando terreno en 2026?

¿Por qué los discos de vinilo siguen ganando terreno en 2026?
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Representan ya cerca del 70% del mercado musical en formato físico y facturan casi 30 millones de euros al año
¿Por qué los discos de vinilo siguen ganando terreno en 2026?

Representan ya cerca del 70% del mercado musical en formato físico y facturan casi 30 millones de euros al año

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J. Castillo

22/06/2026 a las 19:08h.

Cuando Chris Brown (dependiente de la cadena estadounidense Bull Moose Music) ideó el Record Store Day en 2007, no imaginaba que su «reivindicación de la ... cultura de las tiendas de discos independientes» se convertiría en un movimiento global. Desde entonces, cada tercer sábado de abril, los establecimientos especializados lanzan centenares de discos exclusivos que solo pueden conseguirse ese día.

Los jóvenes se rebelan contra el streaming

Para Víctor Bernardino, Profesor del Área de Sonido de The CORE School, la razón principal de este 'comeback' tiene más que ver con el fetichismo que con la nostalgia, dado que los principales compradores de vinilos tienen menos de 35 años: «En una sociedad cada vez más virtual se está redescubriendo el valor de ciertos objetos, y el vinilo es el símbolo material de una experiencia de escucha que está desvirtuada por la omnipresencia y facilidad del streaming. También, entre los más jóvenes se da una tendencia natural a cambiar las formas establecidas por sus mayores y han encontrado en el vinilo un formato alternativo con una tecnología que les fascina a pesar de su sencillez».

En este contexto, las discográficas de los artistas más relevantes a nivel mundial han visto que existe volumen de negocio, lo que ha terminado arrastrando a la industria en su conjunto: «Son ciclos que se retroalimentan -prosigue Bernardino-. Cuando ves que las grandes figuras de la música editan en vinilo, tú también lo intentas porque crees que puede funcionar; muchas veces se hace para tener un artículo de promoción más (al estilo de las camisetas o las bolsas de tela), sabiendo que no se va a escuchar pero sí tiene un valor como objeto sentimental o estético. Sacar un disco en vinilo también te diferencia de los millones trabajos que se distribuyen diariamente en plataformas de streaming y te puede conceder cierta autoridad».

Una cuestión de sonido

Pero los vinilos también han ganado terreno gracias a su mayor componente diferencial frente a la música en formato digital: el sonido. Como explica el también responsable del podcast Zona Sonora, «el formato vinilo implica cierta distorsión y ruido añadido que apenas existe en los archivos digitales de alta resolución sin comprimir (técnicamente más fieles). Ahora bien, esa distorsión puede resultar agradable al oído porque lo asociamos con mayor calidez consecuencia de, entre otros aspectos, la aparición de armónicos pares y agudos más difusos. También influye mucho, por un lado, la calidad del equipo reproductor (plato y aguja), y por otro, la fase de producción y masterización del vinilo, dando como resultado calidades muy diversas que hacen imposible una comparación categórica entre ediciones distintas de un mismo disco en vinilo y su versión digital».

Los expertos refieren igualmente al «esfuerzo de poner un vinilo», que establece una relación emocional más fuerte con la música, haciendo que le prestemos más atención y por ende adquiera más valor.

Los coleccionistas, grandes perjudicados

Con todo, y siendo honestos, la mayoría de vinilos que se compran no llegan a reproducirse: «Acaban decorando las estanterías por una cuestión de moda, lo que sumado a una percepción de exclusividad cada vez más marcada (las tiradas limitadas están a la orden del día, bien por la falta de recursos de los sellos más pequeños, bien por estrategia de marketing) está poniendo en un brete a quienes mantuvieron el vinilo como fenómeno cultural durante los años en que muchos lo daban por muerto: DJs y coleccionistas».

Y es que están llegando a pagarse auténticas fortunas tanto por álbumes míticos (que hace unos años podían conseguirse a mitad de precio) como por trabajos recientes distribuidos con cuentagotas, motivo por el que Bernardino apela a «apoyar al sector pagando precios justos y no entrando en el juego de la especulación inherente a las ediciones limitadas. Solo así conseguiremos que el vinilo siga perdurando en el tiempo».

Los orígenes del vinilo

Aunque el vinilo apareció oficialmente en 1948 de la mano de Columbia Records, sus anales se remontan al fonógrafo de Thomas Edison (basado en cilindros) y al gramófono de Emile Berliner (discos planos de goma laca). La discográfica fue la primera en apostar por unos discos fabricados con policloruro de vinilo (PVC), un material más resistente, flexible y que permitía unos surcos más finos, lo que incrementaba tanto la duración por cara como la fidelidad del sonido. Tras aquel primer LP de 33⅓ revoluciones por minuto surgió (al año siguiente) el de 45 rpm, pensado para sencillos y a manos del sello RCA Victor. Ambos convivieron con éxito hasta la llegada de las extintas cintas de cassette (en los 80) y el ahora marginal CD (ya en los 90).

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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