Miércoles, 22 de julio de 2026 Mié 22/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

Por qué los estudiantes de Stanford desafiaron a Google el día de su propia graduación

Por qué los estudiantes de Stanford desafiaron a Google el día de su propia graduación
Artículo Completo 892 palabras
El mes pasado, más de un centenar de estudiantes de Stanford abandonaron su propia ceremonia de graduación como acto de protesta. Dos de las organizadoras, Amanda Campos y Eva Jones, nos explican por qué.
Katie DrummondStartup y Cultura Tecnológica21 de julio de 2026estudiantes universitarios de todo el país abuchearon y silbaron a varios oradores destacados en las ceremonias de graduación que se atrevieron a hablar de la inteligencia artificial (y mucho menos a ensalzar sus beneficios). Si bien el uso de la IA entre los universitarios está muy extendido, también lo están el miedo y la desconfianza sobre lo que esta tecnología podría significar para el futuro. Una reciente encuesta de Gallup reveló que la opinión de la Generación Z hacia la IA ha disminuido significativamente: solo el 22% de los encuestados se mostró entusiasmado con esta tecnología, mientras que la ansiedad en torno a la IA afecta al 42% de ellos.

Sin embargo, en medio del caos de los discursos de graduación, una universidad me llamó especialmente la atención: la Universidad de Stanford. Esta institución con sede en California, que desde hace tiempo es un centro clave para la contratación en Silicon Valley y una vía de acceso a puestos tecnológicos de élite, fue testigo este año de cómo más de un centenar de estudiantes abandonaron la sala durante el discurso del director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, dirigido a los graduandos. Irónicamente, Pichai ni siquiera mencionó explícitamente la IA en su discurso. Pero para los organizadores de la salida en masa de Stanford, la IA es solo una preocupación secundaria: más que cualquier tecnología concreta, su protesta tenía como objetivo llamar la atención sobre los contratos de Google con los Gobiernos de EE UU e Israel, así como con el ICE.

Puede que los organizadores de la protesta no hayan convencido a Google para que cambie su forma de actuar, pero sí lograron convertirla en una noticia de alcance internacional. Medios de comunicación como CNN y la BBC se hicieron eco de la noticia, y los videos de la protesta han acumulado millones de visualizaciones en internet. Quería saber más sobre cómo surgió esta iniciativa coordinada, qué esperaban lograr las estudiantes organizadoras y cómo se siente una recién graduada (de una universidad tan alineada con Silicon Valley como Stanford, nada menos) al incorporarse a un mundo que ahora podría decirse que está gobernado por las grandes empresas tecnológicas.

Dos de las organizadoras de la protesta de Stanford, Eva Jones y Amanda Campos, viajaron a Nueva York y se reunieron conmigo en persona a principios de este mes. A continuación se recoge nuestra conversación.

Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

KATIE DRUMMOND: Eva Jones y Amanda Campos, bienvenidas las dos.

AMANDA CAMPOS: Muchísimas gracias, Katie. Gracias por recibirnos.

Me alegra mucho que estén aquí. Gracias por hacer el viaje. En primer lugar, enhorabuena por su graduación. ¿Qué estudiaron en la universidad? ¿Por qué eligieron Stanford hace cuatro años, cuando estaban pensando en dónde cursar la carrera?

Campos: Estudié política medioambiental en Stanford y, actualmente, trabajo en el ámbito del activismo y la defensa de la justicia medioambiental en California.

Literalmente, vine a Stanford porque sabía que quería pasar a la acción para resolver la crisis medioambiental. Crecí en Brasil y, desde pequeña, ese fue el gran problema ante el que sentí que podía actuar.

Palantir, o empresas que se ocultan tras otros servicios, como Google) es un reclutamiento militar moderno. Cuando la tecnología que se les pide a nuestros estudiantes que creen con su formación, con su intelecto, alimenta estas enormes hazañas de violencia militar, eso es un reclutamiento militar moderno de nuestras mentes, de nuestro trabajo intelectual, de nuestro tiempo y capital intelectual. Lo siento.

No pasa nada.

Jones: Supongo que la mayoría de los estudiantes no quieren que los recluten.

¿Qué te gustaría que hiciera Stanford?

Jones: Quiero que Stanford se convierta en el lugar de aprendizaje que yo pensaba que sería. Quiero que sea un lugar dedicado a la comprensión, al aprendizaje, a aprovechar realmente los recursos de los que dispone para hacer del mundo un lugar mejor y afrontar de verdad los retos a los que nos enfrentamos, en lugar de garantizar unos beneficios interminables para sus accionistas corporativos.

¿Cómo se traduciría eso en la práctica? ¿Qué tendría que cambiar para que Stanford fuera el lugar que tú quieres que sea?

Jones: Muchísimas cosas. Esa es realmente una cuestión fundamental.

Campos: Para responder a la primera pregunta, nunca olvidaré cómo el rector [Jonathan] Levin, rector de Stanford, dijo una vez algo así como: “La misión de la universidad no es la justicia social”.

Nunca olvidaré esa frase, ni tampoco la conversación que mantuve con la vicerrectora, Jenny Martínez, sobre los problemas a los que se han enfrentado los organizadores estudiantiles, como el hecho de que solo se les permita manifestarse, por ejemplo, de las 12:00 a la 1:00, y las ridículas normas que rigen las manifestaciones. Y ella preguntando si era un problema que estuviéramos aprendiendo demasiado activismo por la justicia social en nuestras clases. Recuerdo que me quedé impactada cuando nos preguntó eso, y pensé: “¿Qué?”.

WIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Negocios
Compartir