Pero no pocos jugadores se han quejado de que las calcetas están demasiado apretadas y sienten una sensación de hormigueo y entumecimiento en la zona de la pantorrilla. Tanta es la incomodidad que, a mitad del partido, cortan varios agujeros en la parte del músculo para "liberar tensión” y correr mejor.
Hay un componente biomecánico en esa sensación. Durante una carrera o un cambio de dirección, el músculo más grande de la pantorrilla se contrae, y aumenta su grosor para generar la fuerza que impulsa al atleta. Ese cambio de forma ocurre miles de veces durante un partido. Para algunos futbolistas, la expansión repetida del músculo basta para generar una sensación de presión cuando la calceta ejerce una compresión constante sobre la pantorrilla.
experiencia personal de cada jugador más que en evidencia científica. Además, las reglas de juego no prohíben modificar las calcetas, siempre que el equipamiento siga siendo seguro y las espinilleras permanezcan correctamente cubiertas (un futbolista, en cambio, no puede jugar con la camiseta rota).Ante la falta de evidencia fisiológica, varios especialistas consideran que parte del fenómeno podría explicarse por la percepción de comodidad del propio jugador. En el deporte de alto rendimiento, la sensación de comodidad puede influir en la confianza con la que un atleta compite. Si un futbolista cree que una prenda le resulta restrictiva, eliminar esa molestia percibida puede hacer que se sienta más libre para correr, acelerar o cambiar de dirección, aunque objetivamente su desempeño no cambie.