Nueva entrega de una franquicia fantaterrorífica relanzada con éxito. La última entrega de 'Posesión infernal', cine de culto en toda regla, llega en un momento propicio para el cine de horror en la cartelera
Regala esta noticia Añádenos en Google 'Posesión infernal: en llamas'. 17/07/2026 a las 00:04h.La gente joven no va al cine. Mentira. Van a ver lo que les interesa ver y no siempre coincide con lo que les quieren ... hacer creer que tienen que ver. Estos días estamos asistiendo a un claro cambio de paradigma en los gustos del target adolescente. El consumo de películas en la sala oscura está recuperándose gracias a algunas tendencias inesperadas que, en realidad, siempre han estado ahí. Mientras el reinado del cine de superhéroes parece agotarse, algunas franquicias no funcionan como antaño y los filmes de acción con gran presupuesto pinchan en la taquilla, algunos títulos modestos, sin apenas promoción, arrasan en recaudación. 'Backrooms' y 'Obsession' están llenando las salas con nuevas audiencias. El fenómeno parece imparable y toca aplaudirlo. El circuito de exhibición tradicional necesitaba gasolina y el cine de terror está siendo el fuego necesario para calentar un panorama cinematográfico sumido en la incertidumbre.
'Posesión Infernal: En llamas' es la sexta película de la saga 'Evil Dead', cuya existencia parte del culto a un trío de películas desternillantes con toques de horror inesperado, cargadas de hemoglobina, símbolo del terror y la guasa, tituladas por estos pagos 'Posesión infernal', 'Terroríficamente muertos' y 'El ejército de las tinieblas'. A este lote diabólico y sanguinolento hay que añadir una serie de televisión, 'Ash vs. Evil Dead'. Detrás del fenómeno está Sam Raimi, cuya marca de la casa ha influido notablemente en el cine de género de última hornada. Firma las mejores adaptaciones de 'Spider-Man' y su visión del miedo en pantalla grande está claramente presente en 'Obsession' y otras propuestas recientes de referencia en el terreno del pánico audiovisual, como 'Weapons' o 'Háblame'. 'Darkman' está en 'Spider-Noir' y el útimo estreno de su cosecha, 'Send Help (Enviad ayuda)', ha entrado bien en la lista de lo más visto en Disney+.
Es la sexta película de la saga 'Evil Dead', cuya existencia parte del culto a un trío de películas desternillantes con toques de horror inesperado, cargadas de hemoglobina, símbolo del terror y la guasa
Para afrontar la dirección de este nuevo capítulo ,el elegido ha sido el joven cineasta galo Sébastien Vanick, responsable de 'Vermin: La plaga', una invasión de arañas con trasfondo político que inauguró la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián y se alzó con el Premio Especial del Jurado de la Sección Oficial. Un cruce entre la vibrante 'Attack the Block', sin tanto humor negro, y algunos títulos galos de reciente trayectoria que se preocupan por los problemas sociales que agitan el país -y el mundo-, como la magnífica 'Los miserables'. Los protagonistas deben sobrevivir a una plaga de arañas venenosas dentro de un edificio, pero también a sus rencillas y problemas personales, como mandan los cánones.
Humor gore
El cine de terror siempre se ha manejado bien con presupuestos exiguos y ha servido de campo de exprimentación. 'The Evil Dead' ('Posesión infernal', 1982), la ópera prima de Raimi, estandarte del audiovisual desbocado, visual e impactante, cargado de inquietantes travellings, encuadres imposibles y personajes de dibujo animado, costó apenas 350.000 dólares. Un presupuesto ajustado que supuso una pequeña revolución dentro del género fantástico recién iniciada la década de los ochenta, el regreso del espectáculo de feria a las salas, un festival de sustos y sorpresas envueltos en puro nervio.
La escasa originalidad del argumento no era lo más importante de la función. Cinco ingenuos jóvenes llegan a una solitaria cabaña en medio de un bosque, en busca de unas pequeñas vacaciones. En el lúgubre sótano del misterioso lugar, al cual se accede por una pequeña trampilla situada en el suelo, el grupo de turistas de postal encuentra un extraño libro, encuadernado con piel humana y escrito con sangre humana, acompañado de un magnetófono con un misterioso mensaje grabado. 'Posesión Infernal: En llamas' presenta a una mujer sumida en una profunda crisis existencial tras la muerte de su pareja. Decide buscar consuelo con la familia en una casa aislada, pero pronto se desatan los fenómenos sobrenaturales y se suceden las brutales posesiones.
La cinta exprime algunos momentos de humor negro, como el material original, pero se decanta por empapar con cierto mensaje social, a ratos innecesario, el espectáculo visual infernal
'Posesión Infernal: En llamas' exprime algunos momentos de humor negro, como el material original, pero se decanta por empapar con cierto mensaje social, a ratos innecesario, el espectáculo visual infernal. El toque francés no puede faltar. Los cuerpos poseídos, histriónicos, seres demoniacos en loquecidos, aportan algunos momentos deliciosamente macabros, con algunas imágenes no aptas para estómagos débiles donde entran en juego objetos domésticos que hurgan en las heridas. El final apocalíptico derrapa, con un uso de la infografía discutible, pero cumple con los requisitos actuales de ritmo y desarrollo. Se echa de menos a Ash, el antihéroe protagonista de la trilogía inicial, interpretado por Bruce Campbell, pero ya en el remake del primer filme, que reiniciaba la saga -la cuarta película-, quedó claro que estamos ante una aventura diferente. Una orgía de gags horripilantes.
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