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Tellado con Guardiola durante un acto en Plasencia en la campaña de 2023. HOY PP y Vox retoman hoy la negociación en Extremadura para tratar de salvar la investidura de GuardiolaLos de Santiago Abascal mantienen a Montserrat Lluis y Óscar Fernández y el PP incorpora a Miguel Tellado, mano derecha de Alberto Núñez Feijóo
Ana B. Hernández
Jueves, 26 de febrero 2026, 14:12
última reunión presencial que PP y Vox celebraron el 29 de enero, ambos partidos vuelven este jueves a la ... mesa de trabajo para tratar de alcanzar un acuerdo de gobierno en Extremadura que permita la investidura de María Guardiola.Será la cuarta reunión presencial desde que las conversaciones arrancaran oficialmente el 13 de enero en Extremadura, pero no se prevé que sea un capítulo más de una negociación fallida. Ambos partidos acuden a este nuevo encuentro con el ánimo de conseguir el pacto que permita la investidura de María Guardiola, que se someterá a una primera votación el próximo 4 de marzo, y la puesta en marcha de una nueva legislatura.
Vox mantiene para esta segunda tanda de conversaciones a su equipo negociador. De nuevo, en la reunión que se celebrará hoy en Mérida, estarán la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis, por parte de la dirección nacional, y su líder regional, Óscar Fernández.
Por parte del PP, sin embargo, habrá novedades. Tras la decisión de Génova de mediar para desbloquear la negociación con Vox en la región, y ayudar a Guardiola, el secretario general del PP y mano derecha de Alberto Núñez Feijóo, Miguel Tellado, acompañará a la presidenta extremeña en la nueva ronda que se abre, con los ánimos más calmados y sin cruce público de reproches por medio.
La nueva oportunidad la han propiciado Feijóo y Abascal y el objetivo de los populares es no desaprovecharla, conscientes de que necesitan los votos de Vox para mantener la Presidencia de la Junta y que, pese a que la hostilidad parece que ha menguado, «la animadversión a Guardiola quizás no tanto, seguirán sin ponérnoslo fácil», afirman fuentes del PP extremeño.
«Las posturas continúan alejadas y el acuerdo ahora mismo sigue siendo difícil», indican igualmente fuentes de Vox.
Pero unos y otros son conscientes de que la conversación entre Feijóo y Abascal ha rebajado de manera notable la discordia y que desde el lunes, un día después de esa larga charla, el tono de las declaraciones de los dirigentes de las dos formaciones es diferente y que las críticas y las palabras gruesas han desaparecido.
Tanto es así que ni siquiera el marco negociador es el mismo, porque ambos partidos han dado un giro de guion con el objetivo claro de acercar sus posturas y facilitar un acuerdo que acabe con la parálisis institucional en Extremadura, que persiste más de dos meses después de las elecciones, y evite que se instale en Aragón primero y después en Castilla y León, donde todo hace indicar que estarán igualmente obligados a entenderse.
Vox ha eliminado la entrada en el futuro Ejecutivo regional como requisito imprescindible para pactar con el PP. Y los populares han elaborado un documento marco que sirva de base para la negociación que, más allá de las molestias que ha suscitado en Abascal, recoge buena parte de las medidas programáticas que Vox lleva tiempo reclamando como líneas básicas para pactar con el PP los gobiernos autonómicos en política migratoria, de género, seguridad, campo, fiscalidad, natalidad y educación.
Ese documento, dicen en el PP extremeño, «no es para Vox sino para nosotros, para que en todos los territorios se lleve a cabo una negociación de manera similar, al menos en los que sea necesario el apoyo de los de Abascal».
Programa y presupuestos
Extremadura es la región que encabezó los adelantos electorales y el terreno ahora en el que el PP estrenará su decálogo y comprobará su efectividad. «Es donde urge el acuerdo y el motivo por el que la dirección nacional ha decidido tomar cartas en el asunto», dice un dirigente del PP extremeño. «Sin la intervención de Génova, Vox seguiría ignorando a Guardiola».
Según el guion establecido por los de Abascal, en la reunión en Mérida con la que hoy se retomarán las conversaciones y a la que está previsto que siga otra más el viernes, PP y Vox deberán cerrar primero un acuerdo programático «con medidas concretas, no valen grandes lemas ni proclamas ni verbos futuribles», avisó el pasado lunes el secretario general de Vox, Ignacio Garriga. Y después, será el turno de concretar la formación del futuro Gobierno autonómico. «Lo más importante es la primera fase, las medidas concretas, el quién va a hacer el qué no toca ahora», insistió Garriga.
Vox quiere medidas concretas y garantías de cumplimiento -cuentan desde el diario Hoy- pero ya no pasan porque ellos piloten su ejecución como hasta ahora, por lo que dejan en el aire su entrada en el Ejecutivo de Guardiola. Y el PP ha adelantado con su decálogo su disposición a asumir buena parte de las políticas de los de Abascal. A cambio, el acuerdo que se alcance deberá asegurar la aprobación de cuatro presupuestos y recoger un mecanismo de seguimiento que evite bloqueos parlamentarios o situaciones de inestabilidad permanente.
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