Marta Gómez Montero, compungida durante el programa Malas Lenguas que presenta Jesús Cintora
Bluper "Prefiero comer mierda": Marta G. Montero sale llorando del plató cuando Cintora le impidió hablar en plena cacería a FeijóoEl presidente de RTVE rompe su silencio tras el tenso directo en La 2: "Quiero abrazarte y ponerme a tu entera disposición"
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Valentina Yusty Publicada 12 julio 2026 16:25h Actualizada 12 julio 2026 16:57hEl plató de Malas Lenguas, la tertulia nocturna estrella de La 2, se transformó este sábado en el escenario de una tensión insoportable. Lo que prometía ser una entrega más del programa derivó en uno de los momentos más incómodos y difíciles de gestionar para todos los presentes.
La tensión terminó por dinamitar el directo cuando Marta Gómez Montero rompió a llorar y decidió abandonar el plató, denunciando haber sido "humillada".
En un arranque de pura indignación, la periodista echó mano de la literatura para sellar su portazo: citando al mismísimo Gabriel García Márquez en 'El coronel no tiene quien le escriba', anunció que prefería "comer mierda" antes que continuar aguantando el trato de Jesús Cintora.
Jesus Cintora (48), sobre su infancia en los 80: "En casa no había agua caliente, ni lavadora, ni frigorífico, ni ducha"Lejos de suavizar las cosas, el presentador, Cintora, reaccionó con visible desconcierto y una fría distancia: "Ella sabrá", sentenció ante la audiencia.
El origen de la disputa
Sobre la mesa se analizaba la última intervención de Alberto Núñez Feijóo ante el Círculo de Empresarios Vascos, donde el líder del Partido Popular calificó el aumento del absentismo laboral como "un cáncer que no podemos pagar", sugiriendo además que quienes estén de baja médica deberían cobrar menos.
Visto #MalasLenguasN buscando el origen de la salida llorando de Marta Gómez Montero de plató hice esto.
— DΛVID ƧΣGӨVIΛ🏳️🌈💜🔻 (@dsegoviaatienza) July 12, 2026
En los primeros segundos lo deja claro, se siente que no la deja hablar, y después hago todo el recorrido hasta el momento final, en su cara todo el rato se ve que está… pic.twitter.com/bmaHk5PAl2
Las polémicas palabras de Feijóo levantaron en armas a la mitad de la mesa.
Mientras que perfiles como Luis Arroyo cargaban con dureza contra la "insensibilidad" de Feijóo por equiparar las bajas médicas con una enfermedad terminal, el sector más conservador del programa trataba de reconducir el marco conceptual.
El debate no tardó en encallarse en una sucesión de interrupciones, reproches cruzados y un ruido ambiental que hacía imposible el entendimiento.
Lejos de apagar el fuego, el presentador metió el dedo en la llaga más dolorosa del discurso del líder gallego: la alusión al "país subsidiado". "¿Tenemos un país subsidiado? Os pregunto", soltó Cintora al debate, lanzando un cebo infalible para desarmar la estrategia defensiva que Gómez Montero intentaba levantar.
Feijóo replica a los ataques por cuestionar la 'ley de nietos' y el absentismo: "Me da igual, vengo a abrir debates valientes"Ese constante cuerpo a cuerpo impuesto por el presentador fue la gota que colmó el vaso de la periodista.
Las señales de alarma ya eran evidentes desde el primer minuto: una Gómez Montero acorralada, cuyo tono de voz empezaba a delatar la presión del directo mientras se refugiaba con evidente inquietud en las anotaciones de su mesa, preludio inequívoco de la espantada que estaba a punto de suceder.
El debate continuó con la intervención de Javier Daroca, quien afirmó que el líder del PP "la había cagado" porque consideraba que sus palabras habían herido sensibilidades.
Tras esta valoración, el presentador cedió el turno de palabra a Gómez Montero, pero la colaboradora declinó responder y se dirigió directamente al conductor del programa.
"No voy a contestar, Jesús. No me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada", manifestó con la voz quebrada. Antes de abandonar el plató, la periodista añadió: "He aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos, pero yo ya no aguanto más".
Tras el abandono de la colaboradora, Cintora continuó con la emisión aludiendo a que ella misma había "decidido irse".
La incomodidad en el plató se notaba a leguas, y Esther Palomera no tardó en reconocer que aquello "no era plato de buen gusto para ninguno". Antes de ir a publicidad, el presentador zanjó el asunto asegurando que en su programa no se humillaba a nadie.