La economía circular suele definirse como un modelo de producción y consumo diseñado para alargar la vida útil de los productos. Sin embargo, más allá de ser una estrategia ambiental para un futuro más limpio, es también un motor real de empleo de calidad y cohesión social.
Así lo demuestra la I Edición de la Escuela de Oficios de Fuenlabrada, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de la ciudad –a través del Centro de Iniciativas para la Formación y el Empleo (CIFE) – y PreZero, que ha permitido formar a diez alumnos en un sector con creciente demanda.
Este proyecto no nace de forma aislada, sino que se enmarca en el proyecto europeo CONSOLIDATE, financiado por el Fondo de Asilo, Migraciones e Integración (AMIF) y coordinado por Eurocities. En él, Fuenlabrada colabora con ciudades como Milán, Sofía y Atenas con el objetivo de mejorar la integración laboral de colectivos vulnerables.
Durante las tres semanas que ha durado la formación (del 23 de febrero al 13 de marzo), los participantes han aprendido las competencias técnicas y operativas propias del puesto de operario/a de triaje. A ello se le suma la orientación laboral proporcionada por el CIFE, centrada en mejorar su empleabilidad y facilitar su acceso al mercado de trabajo.
Cristina Villacañas, preparadora laboral del proyecto
Gonzalo Cañete, CEO de PreZero, describe esta escuela como “una herramienta de formación poderosísima”, ya que facilita el acceso a “oportunidades de empleo, de formación de calidad y la inserción laboral”. Además, los alumnos que completan el programa pasan a formar parte de la bolsa de empleo de PreZero, lo que incrementa sus posibilidades reales de incorporación al mercado.
El directivo estuvo presente en la entrega de diplomas de la Escuela de Oficios, donde pudo conversar con los alumnos y conocer de primera mano su experiencia. Estaban muy contentos y, sobre todo, agradecidos con la oportunidad.
Entre ellos se encuentra Gemma Olías Simón; para ella este curso ha supuesto un empujón tanto en el ámbito profesional como personal. A nivel laboral, lo define como una experiencia muy gratificante que le ha permitido ver con sus propios ojos la urgencia del reciclaje: “Me he dado cuenta de que la sociedad tiene mucho trabajo que hacer por delante”.
No obstante, puede que el impacto más profundo haya sido a nivel personal. Cuenta que el estar desempleada le ha causado bastantes problemas anímicos, pero que gracias a esta Escuela de Oficios ha podido comprobar que hay más personas en su misma situación. “Hemos hecho un grupo muy bueno”, asegura feliz.
En este sentido, el acompañamiento personalizado ha sido una pieza clave. Cristina Villacañas, preparadora laboral del proyecto, explica que muchos de los participantes pertenecen a colectivos vulnerables que llegan “con mochilas muy cargadas”. Por ello, el objetivo no es solo formar, sino también reforzar su confianza. “Les ayudamos a ir vaciándola para que poco a poco descubran hasta dónde pueden llegar”, explica.
Pero la capacitación técnica no se ha quedado en las aulas; se ha complementado con 20 horas de prácticas tuteladas por profesionales de PreZero en Mercamadrid. Esta instalación es el epicentro de la cadena alimentaria nacional y una infraestructura crítica donde cada día se gestionan miles de toneladas de mercancía y residuos.
En este escenario, el alumnado ha podido comprobar de primera mano cómo lo que antes era un desecho hoy es un recurso valioso. La experiencia cobra especial sentido ahora que este mercado de abastos ha anunciado su compromiso de valorizar más del 90% de sus residuos, aspirando a ser el primero en Europa en alcanzar este hito.
Magdalena López Herrador, gerente de CIFE
El éxito de este proyecto no se entiende sin el trabajo en equipo, sin esa colaboración público-privada. El CIFE pone en contacto a personas demandantes de empleo con empresas que están buscando personal cualificado. Además, imparte “formaciones alineadas con el mercado de trabajo que permiten una inserción más real de las personas que participan”, explica Magdalena López Herrador, gerente de CIFE.
“Es fundamental que nos sentemos con empresas que nos digan qué necesitan, en qué tenemos que formar o qué habilidades son las que tienen que tener los futuros trabajadores para que la formación que demos esté cercana a esas necesidades”, explica López Herrador.
En este proceso, la selección del alumnado ha sido clave. A través de una campaña en redes sociales y medios de comunicación, se invitó a participar a todas las personas interesadas. Después, se realizaron sesiones informativas y entrevistas individuales.
El programa, tal y como detalla López Herrador, se ha dirigido a colectivos vulnerables —jóvenes sin cualificación, mayores de 45 años, mujeres que buscan reincorporarse al mercado laboral y personas con discapacidad—, que requieren un mayor apoyo para su inserción.
Además, aquellas personas que no pudieron acceder a esta edición —más de un centenar— han recibido alternativas formativas y orientación laboral, ampliando así el alcance del proyecto.
Por su parte, el alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, ha puesto en valor esta iniciativa y ha agradecido a PreZero su implicación, destacando su “sensibilidad como empresa de cara a abordar las problemáticas de las ciudades y de las personas que están buscando empleo”. A su juicio, se trata de “una buena vía de colaboración colectiva”.
Con la entrega de estos diplomas concluye una formación práctica y teórica que ha conectado a colectivos vulnerables con el mercado de trabajo. El proyecto CONSOLIDATE refuerza así a Fuenlabrada como un referente en la creación de empleo verde a través de la colaboración público-privada.
Diseño y maquetación María Paz Pagnossin
Coordinación y edición Julián Povedano