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Promesas de salvación para el CervantesLa Orquesta Filarmónica de Málaga abre las puertas de la Semana Santa
Francisco Martínez
Viernes, 27 de marzo 2026, 10:27
... la Resurrección de Cristo, aunque sin Biblia ni evangelistas, y la súplica por la luz eterna del 'Requiem', contraste entre el cielo de la salvación y los rigores del Juicio Final. Podría discutirse la idoneidad del maridaje, pero donde tal vez estaría de acuerdo la mayoría es en que el 'Oratorio de Pascua', que tal fue el Bach que abría programa, se habría beneficiado de una puesta en escena más sobria, una orquesta más liviana y un coro más reducido. Con efectivos numerosos es fácil que la nitidez de la polifonía se desdibuje y los tiempos se vengan un poquito abajo. No obstante, hay que reconocer que todos hicieron un esfuerzo ímprobo por poner en pie el templo bachiano con solvencia.En lo instrumental brillaron las trompetas y el flauta solista, Frederik Ghijselink, que urdió con gusto y precisión el 'Adagio' y se fundió con la soprano Génesis Moreno
Creo, no obstante, que todos encontraron su sitio más adecuado en el 'Requiem' de Mozart, pues los conjuntos vocales sonaron más redondos (en el 'Tuba mirum' –muy bien el trombón de José Miguel Luna– en el 'Recordare' o el 'Benedictus'), la densidad de la orquesta no rayó en el empalago y el vibrante tapiz del coro se ajustó a la proporción.
Al maestro José María Moreno, que rigió la totalidad con oficio y eficacia expresiva, no se le puede culpar de lo que es una queja regular de los artistas (los ocasionales y los fijos): la imposibilidad de centralizar todos los ensayos en el mismo lugar del concierto y, por tanto, el tener que padecer –él, los músicos, los solistas, el coro– fluctuaciones de espacio que terminan deviniendo oscilaciones de tiempo, disoluciones de empaste y zozobras de intención, accidentes que hacen de la primera entrega de cada velada de abono más bien el tránsito hacia la segunda –ya más segura, más rodada, más aclimatada al hábitat de la 'performance'– que la culminación cabal de una semana de ensayos.
El Coro de Ópera de Málaga volvió a demostrar su calidad, la de un conjunto en el que las líneas de fuerza pasan, me parece, por una cuerda de sopranos muy ágil en la respuesta, valiente en los ascensos, y una fibrosa franja de tenores. Todo ello y el buen trabajo de su director, Pablo Guzmán, los mantienen como una apuesta segura para abordar cualquier desafío natural que se les tercie.
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