Felipe VI y Susana Sumelzo, esos son los nombres de las personas sobre las que recae la responsabilidad de mantener las relaciones de España con Iberoamérica. El primero es el Rey de España y la segunda, la secretaria de Estado para la región. El Monarca inició el lunes una minigira que le llevó a Portugal, Chile y Bolivia. Una intensa agenda que no ha limitado a encuentros con los mandatarios de los países, sino que el equipo de Zarzuela ha dotado al programa de una importante carga política. La sorpresa llegó ayer por la tarde, cuando se anunció el encuentro de Don Felipe con María Corina Machado, premio Nobel de la Paz y actual líder de la oposición venezolana.
La relación entre la oposición venezolana y el Gobierno español ha sido controvertida desde que Edmundo González ganó las elecciones. Por ello, ningún miembro del Ejecutivo felicitó a María Corina el pasado 10 de octubre, cuando se desveló que había ganado el Nobel. Tampoco se congratularon del premio en Casa Real, que alegaron que sólo felicitaban a premios Nobel españoles. Machado se ha mostrado crítica con el Ejecutivo español, pero siempre respetuosa con la Casa Real.
Ayer, en la tarde española -la mañana chilena-, el Rey comenzó con la ronda de encuentros que habían preparado con anterioridad. Don Felipe se reunió con el presidente de la República del Ecuador, Daniel Noboa. A continuación, acompañado de la secretaria de Estado para Iberoamérica, Susana Sumelzo, lo hizo «con otros invitados a la toma de posesión como la Premio Nobel de la Paz venezolana María Corina Machado», explicaron las fuentes de Zarzuela. Ningún miembro del Ejecutivo asistió a esta reunión, pues el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, decidió el lunes que no viajaría a Chile con el Rey, rebajando el refrendo constitucional de los actos del Jefe del Estado a una secretaria de Estado.
Visiblemente feliz, María Corina Machado celebró el encuentro que mantuvo con el Rey, todo un contraste con la frialdad que le dispensó el Gobierno de Pedro Sánchez. «Es muy importante», dijo la líder venezolana a EL MUNDO tras asistir en Valparaíso a la toma de posesión de José Antonio Kast como presidente de Chile. «El siguiente encuentro será en Venezuela, pronto», porfió.
«Y hablaremos más mañana, en mi conferencia de prensa», añadió la reciente Nobel de la Paz, una verdadera rockstar a lo largo de la ceremonia de asunción, sólo por debajo del presidente argentino, Javier Milei, que desató un fervor e interés muy superior al resto de los líderes.
Desde el entorno de María Corina Machado describieron el encuentro como «muy bonito». Relataron a este periódico que el monarca comenzó felicitando a la líder venezolana por su Premio Nobel de la Paz. «Estaba encantado e impactado con Ana Corina Sosa», agregó la misma fuente, parte de su círculo íntimo de trabajo que estuvo presente en la reunión. Ese elogio del Rey fue para la hija mayor de la dirigente. Ella no estaba en Chile, pero fue quien pronunció el discurso de aceptación del Nobel de su madre en Oslo ante la imposibilidad de la premiada de llegar a tiempo a la ceremonia, informa Angélica Reinosa.
«¡María Corina! ¿Dónde estás?», gritaba desde unos apartamentos frente al Congreso Nacional, sede de la ceremonia, una vez que los invitados abandonaban el edificio.
La líder opositora venezolana estaba aún en el interior del Congreso, donde también estaba el ex presidente encargado Juan Guaidó, que pasó relativamente inadvertido para el resto de los presentes. Diferente fue el caso de Machado, recibida, al salir del Congreso, con gritos que lindaban la histeria y por una nube de periodistas. Incluso un grupo de altos cargos del flamante gobierno de Kast la invitaron a tomarse fotos mientras no dejaban de declararle su admiración.
Tras el encuentro con María Corina, el Rey se trasladó a la sede del Congreso Nacional en Valparaíso para asistir a la solemne ceremonia de Transmisión del Mando Presidencial, durante la cual José Antonio Kast asumió oficialmente la Presidencia de la República de Chile tras el intercambio de la Banda Presidencial con el presidente saliente Gabriel Boric.
Don Felipe viajó anoche a Bolivia, en cuya capital se reunirá mañana con Rodrigo Paz. El Rey mantiene una relación personal con el nuevo líder del ejecutivo boliviano, con quien coincidió en Georgetown, ciudad estadounidense donde los dos cursaron su posgrado. El jefe del Estado no pudo asistir a su toma de posesión, pues al día siguiente viajaba a China para cumplir con una visita de Estado, y lamentó no haber estado presente, por la relación personal y por el compromiso del Monarca con la región.
La de ayer fue la 89 toma de posesión a la que ha asistido Felipe VI desde que es Príncipe de Asturias, una suerte de récord que ningún otro mandatario en el mundo ostenta. Es quien mantiene vivos los lazos con Iberoamérica.