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Protesta por el conflicto de Avenida de Europa, 15, como «símbolo» del problema de la vivienda en Málaga

Protesta por el conflicto de Avenida de Europa, 15, como «símbolo» del problema de la vivienda en Málaga
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Alrededor de mil personas se manifestan por la zona oeste de la ciudad hasta llegar a la farmacia del propietario del edificio donde los inquilinos querían entregarle un burofax para negociar la renovación de sus contratos de alquiler

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Salvador Salas Protesta por el conflicto de Avenida de Europa, 15, como «símbolo» del problema de la vivienda en Málaga

Alrededor de mil personas se manifestan por la zona oeste de la ciudad hasta llegar a la farmacia del propietario del edificio donde los inquilinos querían entregarle un burofax para negociar la renovación de sus contratos de alquiler

Cristina Vallejo

Sábado, 14 de marzo 2026, 15:50

la situación de los inquilinos de Avenida de Europa, 15 ... . Geslau, una sociedad limitada, compró el grueso de las viviendas en el año 2024 con el ánimo de rehabilitar el edificio y sacarlo de nuevo al mercado de alquiler, una vez divididas las viviendas para tener más unidades. A medida que los contratos de alquiler van venciendo -la mayoría de las familias viven en renta, a excepción de cinco que son propietarios particulares-, Geslau va enviando burofax a los inquilinos avisándoles de la fecha en la que tienen que abandonar las casas. Ningún vecino se ha ido, algún caso se ha judicializado, y todos siguen pagando las rentas (de una media de 400 euros, si bien hay cinco vecinos de renta antigua que abonan 90 euros al mes y que pueden permanecer en la casa hasta que mueran, algo que la propiedad respeta). Se han organizado todos y han pedido apoyo al Sindicato de Inquilinas para negociar con la propiedad que, según afirman, sólo se ha puesto en contacto con ellos en 2024 para indicarles que era el nuevo dueño y el número de cuenta para pagar la renta y para remitirles los citados burofax de finalización del contrato.

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Los manifestantes, rodeando la farmacia del propietario de Avenida de Europa, 15. Salvador Salas

Nueva concentración

La organización anunció que el próximo jueves, 26 de marzo, habrá una nueva concentración frente al Ayuntamiento de Málaga por la misma causa de los vecinos de Avenida de Europa, 15.

La manifestación de este sábado, convocada por el Sindicato de Inquilinas, en palabras de Curro Machuca, uno de sus portavoces, buscaba visibilizar el caso concreto de Avenida de Europa, pero también denunciar «la situación de la ciudad». Se trataba de una movilización por Avenida de Europa, 15, pero este inmueble hacía las veces también de símbolo. Porque teme que, en el oeste de la ciudad, hasta hace poco al margen del «mercado especulativo», comiencen a observarse las mismas dinámicas que en el centro, sobre todo en las zonas más densamente pobladas, donde puede haber más masa crítica inquilina que no tiene poblemas para pagar, pero sólo porque sus alquileres se encuentran por debajo de la media del mercado. «La vivienda es un destino de inversión y la ciudad tiene poco suelo disponible, así que casos como el de Avenida de Europa, 15, son muy golosos, porque se puede duplicar el precio del alquiler que se pide», explica Machuca. El portavoz del Sindicato de Inquilinas revela que los arrendatarios de Avenida de Europa, 15, lo primero que se plantearon fue buscarse otro alquiler, pero no lo encontraron ni en la capital ni en la periferia. «Hoy en Málaga no es posible encontrar un alquiler en condiciones óptimas. Se está produciendo una sustitucion de población en Málaga, que es una fábrica de turismo a la que se viene a trabajar pero en la que no se puede vivir», zanja.

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Salvador Salas

Como apoyo, la marcha también contó con miembros del Sindicato de Estudiantes, como Jaime Camejo, de 27 años, que en sus propias carnes dice haber vivido las dificultades de acceder a una vivienda en Málaga: es de Marbella y se mudó a la capital para estudiar en la Universidad. El primer año pagaba 150 euros por una habitación, y el tercero ya eran 350. Como tenía que trabajar y estudiar a la vez para mantenerse, al final decidió dejar los estudios.

Y el de este muchacho no es el único caso con problemas habitacionales entre los manifestantes. Un inquilino que no da su nombre por miedo a que lo vea su casero, explica a SUR: «Hoy son ellos (por los vecinos de Avenida de Europa, 15), pero no sé si un díame va a tocar a mí porque vendan el piso o porque el propietario me duplique el alquiler. Aquí no venimos por partidos políticos ni por tener una ideología; ésta es una preocupación de personas normales, no es algo político, es ciudadano».

Rosalía García cuenta, por su parte, que dos de sus hijos se han tenido que marchar a Torremolinos y a Humilladero porque en la capital no encontraban nada a un precio accesible. Sus otras dos hijas viven juntas, comparten piso, después de que una de ellas se separara, porque no puede permitirse un alquiler por su cuenta. «Se está cobrando un alquiler muy alto a gente que gana muy poco dinero», lamenta Rosalía.

«Un hijo se ha tenido que ir a Torremolinos, otro, a Humilladero. En Málaga no encontraban nada. Y otras dos hijas comparten piso después de que una de ellas se separara»

Alejandro Cuello de Céspedes, de 40 años, es funcionario y lamenta que no puede comprarse un piso y que por un apartamento de una habitación pagar 950 euros. Antes de tener su plaza, fue profesor interino, y cuenta que tuvo muchos problemas para encontrar vivienda asequible tanto en La Línea de la Concepción como en Sevilla. «Si te dan Gaucín como destino, bien, porque pagas 200 euros, pero en Sevilla es imposible, y cuando estuve en La Línea de la Concepción, iba y venía todos los días en coche. Algunos de mis compañeros viven en caravanas o furgonetas porque no pueden pagar el alquiler».

Mientras la gente camina, suenan las consignas, muchas de ellas coreadas por Jéssica, la vecina de Avenida de Europa, 15, que hace las veces de portavoz del grupo por su gran carácter. Su suegra, María José Gómez Sánchez, dice, emocionada, que siente «alegría» al ver el «apoyo de la gente». «Entiendo que hagan negocio, pero no con la vida de las personas», afirma.

«Tengo amigos que son interinos y a veces tienen que vivir en furgonetas»

Además, ahí se dieron cita también los trabajadores de Aqualia, que llevan 42 días en huelga. La organización de la manifestación les prestó el micrófono, para que explicaran despidos, bajos sueldos y penurias de su labor. Esta tarde volverán a protestar frente al Teatro Cervantes antes de que comience la última gala del festival de cine, como también hicieron durante la manifestación del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres.

«Nosotros somos privilegiados, porque vivimos en un piso de nuestros padres. Pero tengo un hermano. Cuando dentro de muchos años lo heredemos, el que se lo quede tendrá que pedir una hipoteca altísima porque ahora ya están pidiendo 500.000 euros por la zona», describe otro manifestante, Paco González, de 38 años, acompañado por su pareja, Miriam Rengle, de 33.

A la manifestación se sumaron políticos de Izquierda Unida, como Toni Morillas, Toni Valero o Ernesto Alba. Morillas, en declaraciones a este medio, instó a que el Ayuntamiento de Málaga intervenga haciéndose cargo del edificio de Avenida de Europa y dedicándolo al alquiler social. La concejala de Con Málaga afirmó: «El Ayuntamiento tiene que ocuparse y preocuparse por este problema que ha generado tanta solidaridad vecinal». Y remarcó: «Este no es un problema aislado. En los últimos días hemos visto la amenaza de desahucio a unas vecinas de Manilva y la de Almudena, a quien quiere desalojar el propio Instituto Municipal de la Vivienda». Por parte de Podemos, Nico Sguiglia explicó: «La situación es insostenible. Se necesita un giro de 180º y poner coto a la especulación. El de Avenida de Europa es un símbolo de cómo los inversores irrumpen y convierten la vivienda en un negocio cuando deberían ser hogares. Las casas tienen que ser para vivir, no para especular».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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