Profesionales de Andalucía Oriental abordan en Málaga los retos de la intervención psicológica en emergencias
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de los trenes siniestrados. (REUTERS / SUSANA VERA) 25/09/2026 a las 19:30h.Cinco días de trabajo a destajo, en turnos de ocho horas. Ni una más, porque el trabajo del psicólogo especializado en emergencias y catástrofes tiene ... un alto impacto emocional en los profesionales. Varios días en Adamuz (Córdoba) y luego en el Centro Cívico de Córdoba, atendiendo a víctimas que han sobrevivido y a personas que esperan, desde hace demasiado tiempo, un mensaje de sus familiares. Porque eso es lo que gestionan estos psicólogos, la incertidumbre.
Él organizó el operativo de Adamuz con 39 psicólogos que estuvieron trabajando junto a colegas de la Cruz Roja o del 112. No hacen terapia posteriormente, sino que entran en liza cuando las ascuas de la tragedia todavía arden en el teatro de operaciones.
«Adamuz ha sido la intervención de más alto impacto emocional y más grande»
Óscar Lirio
Psicólogo
Lirio es uno de los psicólogos que ha participado este viernes en la XXVII Convención Anual del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental (COPAO), donde más de 400 psicólogos han abordado la intervención en situaciones de emergencia y catástrofe.
«Estos familiares que están viviendo momentos tan terribles están teniendo reacciones normales a una situación que es anormal. Nuestro trabajo es acompañarlos a través de técnicas como la ventilación emocional y la escucha activa para conectarlos lo más rápidamente posible con la normalidad y la realidad», precisa.
Adamuz ha sido para su equipo «la intervención de más alto impacto emocional y más grande. Estuvimos trabajando desde el minuto uno en Adamuz con las víctimas, con familiares y, sobre todo, también en la gestión. A los gestores de la emergencia los estuvimos apoyando en todo momento, fue una intervención larga porque duró varios días y estuvimos allí desde el primer momento, 24 horas, hasta que se cerró todo».
Lirio asegura que ellos hacen una intervención en crisis, «de unas 24 a 72 horas; después, desaparecemos». La persona queda conectada a la realidad y, si hay un problema posterior, se ponen en contacto con los servicios públicos de salud para ir a terapia. «La psicología de emergencias no hace terapia, sino que interviene en momentos de crisis».
No hay una frase
Para ayudar a la persona que espera el mensaje de su familiar comunicándole que ha llegado a su destino, «no hay una frase, tiene que estar preparado el psicólogo, hay que adaptarse continuamente a las personas que tienes delante, a las emociones que tiene y la incertidumbre que maneja».
«Como esto tiene un alto impacto emocional, tienen que descansar, estuvieron interviniendo profesionales de todas las provincias y todavía teníamos 20 profesionales de refresco en la recámara. Lo que he aprendido es que, por muy grande que sea la emergencia, tienes que optimizar los recursos», reflexiona.
Mariela Checa, presidenta del COPAO, asegura que esta especialidad psicológica «marca la diferencia de que una persona pueda gestionar de manera muchísimo más adaptativa una situación traumática y de que haya menos probabilidad de que se produzca una cronificación de esta situación en aquellas personas que no hayan recibido ayuda».
«Los compañeros que estuvieron en primera línea encontraron mucho desbordamiento emocional. Había personas que perdieron seres queridos y otras que no encontraron a sus familiares. Esa incertidumbre inicial produce mucha inquietud e inseguridad. Esos primeros momentos son de sostenimiento y acompañamiento, de intentar buscar la manera y el recurso de saber dónde estaba su familiar y de no anticipar lo que estaba pasando», agrega Checa, quien añade que las consecuencias psicológicas suelen ser un trastorno de estrés postraumático, además de malestar continuo, repetición y memoria de esa situación, alerta continua, «pensar que estás todo el rato en riesgo, problemas de sueño, de alimentación y problemas de adaptación».
Las consecuencias van del trastorno de estrés postraumático, malestar continuo, repetición de lo sucedido, alerta continua y problemas de sueño y de alimentación
Mariela Checa
Presidenta del COPAO
El GIPED de Andalucía Oriental ha participado no sólo en Adamuz, atendiendo a las víctimas malagueñas, sino que también han intervenido en los terremotos que ha habido en Granada o en los incendios que asolaron Almería hace pocos meses.
Diferentes reacciones
Gema Plaza es su vocal. «Las reacciones en esos momentos son muy diferentes de una persona a otra. Hay gente que quiere estar en silencio y simplemente quiere que estés ahí por si te necesita, pero no quiere hablar. Otros empiezan a contarte cómo se sienten, qué ha pasado, si están enfadados, si tienen miedo o incertidumbre», reflexiona Checa, que añade: «En esos momentos la persona ni siquiera sabe manejar las cosas sencillas, básicas. Está en shock y no sabe. Cuando estamos muy nerviosos y tenemos mucho malestar es como si nos preguntáramos por dónde empiezo o qué hago».
«El que tú puedas tener ese acompañamiento y que alguien pueda orientarte sobre cómo cuidarte, qué necesitas y qué hay que priorizar es necesario. A veces, cada persona reacciona de una forma, pero es muy típico que haya algunos que se bloqueen y no sepan resolver cosas básicas. No es por falta de capacidad, sino porque en ese momento existe bloqueo y no saben priorizar o se sienten más seguros estando acompañados
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