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¿Puede vivir EEUU sin inmigrantes?

¿Puede vivir EEUU sin inmigrantes?
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Las políticas migratorias del presidente estadounidense podrían afectar a la construcción, la agricultura, la hostelería y el consumo. Leer
Financial Times¿Puede vivir EEUU sin inmigrantes?
  • GUY CHAZAN
Actualizado 28 MAR. 2026 - 19:19Agentes federales de inmigración que realizaban redadas en dos granjas de cannabis del sur de California se enfrentaron con manifestantes en Camarillo (California, EE. UU)ALLISON DINNEREFE

Las políticas migratorias del presidente estadounidense podrían afectar a la construcción, la agricultura, la hostelería y el consumo.

Ronnie Cavazos, constructor del Valle del Río Grande, debería estar prosperando. La demanda de viviendas en esta región del sur de Texas es grande y su cartera de pedidos está llena. El único problema es que no hay suficientes trabajadores.

"Ahora mismo estamos pasando por momentos muy difíciles para encontrar mano de obra. Los proyectos se están retrasando y tenemos que prolongar los créditos", señala Cavazos, quien reside en Edinburg, una pequeña ciudad a solo 24 kilómetros al norte de la frontera con México.

Cavazos echa la culpa al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Durante meses, los agentes del ICE han estado realizando redadas en obras de construcción y deteniendo a trabajadores indocumentados, que constituyen una gran parte de la fuerza laboral en la zona fronteriza de Texas.

Estas medidas forman parte de una ofensiva contra la inmigración, uno de los pilares del segundo mandato del presidente Donald Trump, que podría transformar una nación tradicionalmente caracterizada por su diversidad étnica y racial.

Las imágenes de agentes del ICE patrullando algunas de las ciudades más grandes de EEUU y deteniendo a migrantes mientras se dirigían al trabajo han dejado una huella imborrable a nivel mundial. "Como consecuencia de las redadas del ICE, incluso personas con documentos para trabajar en EEUU o ciudadanos estadounidenses de origen hispano, que representan el 95% de la población del valle, tienen miedo de ir a trabajar", afirma Cavazos.

Las empresas estadounidenses han sufrido todo tipo de problemas desde que Trump regresó a la Casa Blanca, debido a los aranceles y al aumento del precio de los combustibles como consecuencia de la guerra en Irán, pero su política migratoria ha sido una de sus intervenciones más perjudiciales. Los expertos advierten que están causando estragos en sectores como la construcción, la agricultura y la hostelería, que en conjunto representan el 9% del PIB estadounidense.

En las industrias que dependen de la mano de obra inmigrante, una reducción de la llegada de nuevos inmigrantes podría frenar el crecimiento económico y hacer subir los salarios, incrementando así las presiones inflacionistas en toda la economía.

Los flujos migratorios ya se han visto afectados por las nuevas políticas restrictivas; los datos muestran que el año pasado más personas salieron de EEUU de las que entraron por primera vez en al menos medio siglo. Según cálculos de la Brookings Institution, EEUU experimentó una migración neta de entre -295.000 y -10.000 personas en 2025.

Brookings afirma que la reducción demográfica resultante tendrá un impacto duradero en la economía. Según sus previsiones, el gasto de los inmigrantes caerá entre 10.000 y 40.000 millones de dólares este año y el crecimiento mensual del empleo podría pasar a ser negativo, mientras que el crecimiento del PIB será entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales inferior. "La inesperada debilidad de la actividad económica en las empresas con empleados inmigrantes es la nueva normalidad bajo la política migratoria actual", señala Brookings.

La razón es que muchos inmigrantes, incluso aquellos con la documentación en regla, ahora tienen miedo de salir de sus casas. "La gente no puede ir a trabajar, no puede comprar comida en el supermercado", dice René Pérez, un obrero mexicano que trabaja en el sector de la construcción en McAllen, cerca de Edinburg. Pérez está tramitando su residencia permanente y su esposa es inmigrante legal, "pero hasta ella tiene miedo. Ha visto cómo están deteniendo a la gente".

La Casa Blanca afirma que su objetivo es mejorar las perspectivas laborales para más del 10% de los jóvenes adultos en EEUU que no trabajan ni estudian ni reciben una educación superior. Pero los planes de aprendizaje y ayuda a las empresas para que consigan trabajadores se han combinado con agresivas medidas administrativas para reducir la llegada de inmigrantes.

El Gobierno federal prácticamente ha suspendido la admisión de refugiados, ha impuesto prohibiciones de viaje a personas de 19 países, ha intensificado los procedimientos de verificación de las solicitudes de visados e incluso ha intentado abolir la ciudadanía por derecho de nacimiento, un derecho consagrado en la Constitución de EEUU. Este mes solicitó al Tribunal Supremo que pusiera fin al estatus de protección temporal para más de 350.000 haitianos, una medida que le permitiría deportarlos.

"Hay miembros de esta administración que han estado trabajando sistemáticamente para cerrar las vías de entrada a los inmigrantes, así como las oportunidades disponibles para ellos una vez que ya están en EEUU. El objetivo no es solo impedir la entrada de los inmigrantes al país, sino también excluirlos de los servicios gubernamentales y de la vida política", declara Julia Gelatt, del grupo de expertos Instituto de Política Migratoria.

Muchas personas del círculo de Trump anhelan un regreso a lo que consideran una época dorada: la era que comenzó en la década de 1920, cuando EEUU impuso un estricto sistema de cuotas por origen nacional que favorecía a los europeos del norte y prohibía por completo la entrada a personas de ciertas partes de Asia; un régimen que se mantuvo prácticamente intacto hasta 1965.

"Durante el último período en el que EEUU fue la superpotencia mundial indiscutible a nivel financiero, cultural y militar, la inmigración fue netamente negativa", señaló Stephen Miller, subdirector del gabinete de Trump, en X el pasado agosto. Y en una entrevista con Fox News en diciembre declaró que las décadas de inmigración restringida desde 1920 crearon un "crisol en el que se forjó una identidad nacional unificada y compartida. Vivieron juntos una depresión, las guerras mundiales y la llegada a la luna. Este gran período de la historia estadounidense se produjo en un momento en que la migración era negativa".

Pero algunos expertos afirman que las décadas de 1950 y 1960, cuando la generación de los baby boomers creció y las mujeres se incorporaron al mercado laboral, no se pueden comparar con la actualidad. "Ahora nos encontramos en una situación muy diferente, con una población que envejece y bajas tasas de natalidad. Sin inmigración, EEUU podría llegar a un punto en el que los nacimientos sean insuficientes para compensar las muertes, lo que provocaría un descenso demográfico similar al observado en Japón, Corea del Sur e Italia. Esto podría mermar considerablemente el dinamismo de la economía. Sin duda, es mucho más difícil mantener los niveles de crecimiento, dinamismo e innovación que EEUU ha estado generando sin una población creciente de jóvenes cualificados y una fuerza laboral en expansión", señala Gelatt.

También existen grandes diferencias políticas entre la década de 1920 y la actualidad. En aquel entonces, había un fuerte consenso bipartidista a favor del cierre de la frontera. Ahora, la opinión en el Congreso está dividida en materia de inmigración. Algunos miembros de la administración Trump, como el vicepresidente JD Vance, también desearían que se redujera la inmigración legal. Sin embargo, las vías legales solo pueden ser modificadas por el Congreso y actualmente parece haber poco interés en la reforma.

La improbabilidad de cualquier acción legislativa no ha impedido que Trump tome medidas ejecutivas en las áreas que controla, como el uso del ICE para perseguir agresivamente a las personas indocumentadas que trabajan en EEUU. "Está intentando generar conmoción, tanto porque cree que a los votantes les podría gustar, como para ahuyentar a los posibles inmigrantes", declara Leah Boustan, profesora de economía de la Universidad de Yale.

Es esta conmoción y repulsión lo que ha resultado tan perjudicial para los negocios en el sur de Texas. Los residentes locales afirman que sabían que Trump planeaba cerrar la frontera. Pero según Johnny Vásquez, de la Asociación de Constructores del Valle del Río Grande, nadie estaba preparado para la rapidez e intensidad de la represión contra los inmigrantes indocumentados.

Redadas

Las redadas se produjeron en un momento delicado, cuando los constructores intentaban satisfacer el aumento de la demanda de viviendas nuevas. La zona se ha convertido en un foco de inversión, atrayendo a miles de trabajadores: el complejo Starbase de SpaceX en el Golfo de México es una importante fuente de empleo, Ikea abrió una enorme tienda en Pharr el año pasado y NextDecade está construyendo una terminal de exportación de gas natural licuado de 18.000 millones de dólares en el puerto de Brownsville.

Pero las redadas del ICE provocaron que las obras de grandes proyectos de viviendas se paralizaran con frecuencia, generando repercusiones en todo el sector inmobiliario. PaulRodríguez, presidente de Valley Land Title Co. en McAllen, afirma que en el tercer trimestre del año pasado se registró una caída del 30% al 40% de las transacciones inmobiliarias que realiza su empresa, que consisten principalmente en créditos provisionales para la construcción: "Esta caída se debió a la aplicación de las leyes de inmigración. Cuando uno construye una casa, tiene un plan, plazos que cumplir y si de repente se llevan a varios de sus empleados se encuentra en una situación muy difícil".

Las redadas se han reducido en los últimos meses después de que los líderes de una asociación local de constructores se reunieran con legisladores republicanos y funcionarios del ICE en Washington para quejarse de la situación.

Pero para Cavazos esto llegó demasiado tarde. Hace aproximadamente un mes tuvo que firmar prórrogas de créditos para siete proyectos de construcción debido a la falta de mano de obra, una medida que, según él, afectará gravemente a sus márgenes de beneficio.

Cavazos afirma que no es el único. Constructores de todo el país dependen completamente de extranjeros, la mayoría indocumentados: "Los oficios especializados, la colocación de azulejos, el vertido de hormigón, la instalación de techos, estos trabajos los realizan trabajadores inmigrantes".

La construcción no es el único sector que tendría dificultades para subsistir sin trabajadores no estadounidenses. La agricultura también se enfrentaría a un panorama muy sombrío si EEUU restringiera la inmigración ilegal, afirma David Ortega, profesor de economía y política alimentaria de la Universidad Estatal de Michigan.

Datos del Departamento de Trabajo de EEUU muestran que en 2021-2022 alrededor del 42% de los trabajadores agrícolas contratados carecían de autorización legal para trabajar.

"No habría mano de obra para sembrar o cosechar, para transportar los productos a lo largo de la cadena de suministro, para preparar los alimentos. Un sector agrícola sin trabajadores inmigrantes dependería mucho más de las importaciones", declara Ortega..

No obstante, los agricultores estadounidenses tienen una gran ventaja sobre los constructores: un programa gubernamental que les permite contratar extranjeros temporalmente para realizar trabajos agrícolas de temporada. El programa de visados H-2A se ha expandido enormemente en los últimos 20 años: este año fiscal hubo casi 400.000 puestos de trabajo certificados con visados H-2A, frente a 48.000 en 2005.

Tras la presión del lobby agrícola sobre los requisitos salariales, la administración Trump ha reformado el programa y se espera que los salarios de algunos trabajadores en ciertas ocupaciones disminuyan como resultado.

Según un documento presentado en octubre sobre la reforma, el Departamento de Trabajo reconoció las presiones a las que estaban sometidos los agricultores: "La casi total paralización de la entrada de inmigrantes indocumentados, combinada con la falta de mano de obra legal disponible provoca importantes perturbaciones en los costes de producción y pone en peligro la estabilidad de la producción nacional de alimentos y los precios para los consumidores estadounidenses".

Pero ni siquiera un visado H-2A protegió a las personas de las acciones del ICE en el sur de Texas. El año pasado, agentes del ICE, que aparentemente desconocían el programa de trabajadores temporales, detuvieron sistemáticamente a trabajadores con visados H-2A en el Valle del Río Grande mientras eran trasladados en autobús a las granjas y los interrogaran durante horas o días sobre su estatus migratorio, según Dante Galeazzi, presidente de la Asociación Internacional de Productores Agrícolas de Texas.

Galeazzi afirma que las detenciones retrasaron las cosechas e interrumpieron los envíos a los supermercados. Las detenciones solo cesaron después de que funcionarios locales intervinieran ante las autoridades federales.

Incidentes similares están ocurriendo en todo el país. "Las medidas anti-inmigración han tenido un impacto en nuestra fuerza laboral, especialmente porque trabajadores con residencia legal se han visto sometidos a procesos de control migratorio. Sabemos que hay personas que no van a trabajar cuando se rumorea que el ICE está en su zona. Vivimos en un momento incierto e impredecible", señala Rebeckah Adcock, directora de relaciones gubernamentales de la Asociación Internacional de Productos Frescos.

EEUU tiene una larga tradición de depender de trabajadores agrícolas inmigrantes. Galeazzi menciona el Programa Bracero de 1942, un acuerdo laboral entre EEUU y México que permitió a millones de trabajadores mexicanos trabajar en la agricultura estadounidense y que estuvo vigente hasta 1964: "Quien crea que podríamos hacer lo que hacemos en la agricultura estadounidense sin el apoyo de los trabajadores extranjeros simplemente desconoce los hechos. Los estadounidenses no quieren hacer estos trabajos. Así que necesitamos a personas que sí quieran hacerlos".

Impacto en la hostelería

Para el sector de la hostelería, donde los inmigrantes representan aproximadamente el 20% de la fuerza laboral, la represión migratoria también está teniendo graves consecuencias. Según una encuesta de la Asociación Nacional de Restaurantes, el 55% de los propietarios de restaurantes se han visto afectados en los últimos meses por las actividades de control migratorio.

El 18% afirmó que sus empleados no se presentaban a trabajar y el 25% indicó tener dificultades para contratar y retener personal. Además, el 37% registró una disminución en las ventas y la afluencia de clientes. Esto demuestra que muchos inmigrantes simplemente dejaron de salir a comer o cenar fuera por temor a ser detenidos por el ICE, según Kelsey Erickson Streufert, de la Asociación de Restaurantes de Texas: "Hay mucha gente que se siente incómoda estando en público, conduciendo, yendo a lugares públicos, organizando fiestas y celebraciones. Esto tiene un impacto muy significativo en los restaurantes".

Miller, de la Casa Blanca, ha ensalzado con frecuencia las ventajas prácticas de la represión contra los inmigrantes indocumentados, describiéndola como un "beneficio para la calidad de vida de los estadounidenses de a pie". "¿Tiene usted idea de cuántos recursos estarían disponibles para los estadounidenses si los inmigrantes indocumentados se fueran?", preguntó a un entrevistador de Fox News en julio del año pasado.

Prometió que las colas en las salas de urgencias de los hospitales se acortarían, los atascos de tráfico disminuirían en grandes ciudades como Los Ángeles, los precios de los seguros médicos bajarían y la cantidad de estudiantes en las aulas en las escuelas públicas se reduciría: "Si usted está pasando por un mal momento y necesita ayuda del Gobierno, no tendrá que esperar en la fila detrás de millones de inmigrantes indocumentados del tercer mundo", declaró.

Pero Cavazos afirma que hay pocos estadounidenses capaces de reemplazar a los trabajadores indocumentados que Miller quiere expulsar de EEUU: "Los estamos deportando y enviando de regreso a México como si pudiéramos disponer de ese recurso desde otro lugar, pero no existe en ningún otro lugar. Nadie está llenando ese vacío".

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Fuente original: Leer en Expansión
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