La justicia europea decide sobre la ley este jueves, cuando Junts retrocede en las encuestas y Sánchez agota la legislatura maniatada por los secesionistas
Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente de Junts, Carles Puigdemont. (EP)Barcelona
13/07/2026 a las 00:10h.Carles Puigdemont atisba finalmente, nueve años después de su fuga para eludir las consecuencias penales del 'procés', la posibilidad de retornar a España y a ... la política catalana. Pero lo hace en un contexto de franco retroceso de su partido, Junts, que según el último barómetro de la Generalitat caería a la cuarta posición en su comunidad superado por Aliança Catalana, además de por el PSC y ERC. Y cuando se agota la legislatura en la que sus siete diputados en el Congreso han exprimido al máximo su papel de fuerza clave en la mayoría que permitió el tercer mandato de Pedro Sánchez. Sin olvidar que su control sobre el partido que él fundó en 2017 empieza a flaquear, como demostraron las primarias del partido en Barcelona, en las que se impuso Jordi Martí pese a la oposición del aparato puigdemontista.
El instructor del Supremo, Pablo Llarena, puede aludir al recurso de amparo presentado por Puigdemont ante el Tribunal Constitucional para esperar a que resuelva el alto tribunal antes de retirar la orden de detención contra el expresident que sigue vigente en España. Pero todos los actores involucrados dan por más que probable que el TJUE falle a favor de la amnistía, especialmente después de que el abogado general del tribunal europeo, Dean Spielmann, avalara en lo esencial la conformidad de la norma con la legislación de la UE.
Regreso en otoño
En este contexto, los entornos independentistas dan por seguro el retorno de Puigdemont el próximo otoño -la previsión es que el Constitucional resuelva el recurso de amparo en octubre-, aunque está por ver qué implicaciones tiene eso en el futuro de Junts. El expresident aseguró en la última campaña electoral que si no ganaba las elecciones y volvía a ocupar la Presidencia de la Generalitat no se sentaría en su escaño como líder de la oposición, pero no sería la primera vez que Puigdemont revisa sus promesas electorales.
En todo caso, en el partido confían en acabar por fin con un largo periodo de interinidad en el que todas las decisiones se han tomado mirando a Waterloo, con los retrasos y distorsiones que esto provoca. Desde la designación de candidatos municipales o las alianzas en cualquier administración, a decisiones de calado político en las que a menudo ha pesado más su rechazo a pactar que las medidas en sí.
El retorno de Puigdemont no supondrá, sin embargo, ese bálsamo electoral con el que sus acólitos lo identifican desde 2017. El líder de Junts sigue siendo el político catalán más conocido por el público (98%), pero su aprobación cae al 39% de la población, solo por delante de los líderes del PP, Alejandro Fernández, y Vox, Ignacio Garriga. De hecho, está en el podio de los suspendidos por uno de cada cuatro catalanes junto a Garriga, Fernández y Sílvia Orriols. Pero la líder de Aliança compensa el rechazo que genera en una parte de la población con la fidelidad de sus adeptos, una palanca que el de Junts parece haber perdido nueve años después de su huida a Bélgica.
El último barómetro del CEO, conocido esta semana, confirma además que la pulsión independentista ha dejado de ser el eje fundamental de la política catalana, y mantiene a los defensores de la secesión en minoría, aunque repuntan por primera vez desde la pandemia. El 51% de los consultados se declara en contra de la ruptura frente a un 45% a favor. Sin la independencia como principal vector de la política catalana se activa el bloque progresista que forman socialistas, republicanos y Comunes tanto en el Parlament como en el Congreso, mientras Junts pierde centralidad ante el ascenso de Vox y Aliança.
Encuestas en contra
Por otro lado, el gran rival electoral de Puigdemont, Salvador Illa, resiste como el favorito para presidir la Generalitat pese al peor medio año desde que llegó a la Generalitat. Seis meses en los que ha tenido problemas de salud, ha visto cómo colapsaba el servicio de Rodalies de Renfe en Cataluña, se dispara la inseguridad con siete tiroteos en Barcelona en lo que va de año, y la corrupción asedia a Sánchez, su principal valedor y socio.
Pero este julio ha conseguido finalmente aprobar unos Presupuestos que le dan aire para lo que resta de legislatura, mientras el sondeo muestra cómo sigue siendo, con ventaja, el preferido como presidente de la Generalitat. El 18% apoya al líders socialista, al que sigue Orriols con un 8%, mientras Puigdemont cae al 5% superado también por los republicanos Gabriel Rufián y Oriol Junqueras.
De hecho, Aliança Catalana se ha demostrado como la principal amenaza para Puigdemont y su partido cuando el expresidente independentista afronta por fin el posible regreso a España y, si quiere, a la política catalana. Aunque el propio director del CEO, Juan Rodríguez Teruel, advierta de que los sondeos «son humo» hasta que llegue el dictamen de las urnas, y esté por ver el efecto de un Puigdemont plenamente rehabilitado.
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