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La idea de convertir en sonido el icónico El beso de Gustav Klimt resume una nueva forma de entender el turismo: escuchar los destinos. Viena ha logrado transformar la luz y el arte de algunas de sus obras más emblemáticas en música, creando experiencias que van más allá de lo visual y conectan emocionalmente con el visitante a través del oído. Un paso más en la evolución del turismo hacia propuestas cada vez más sensoriales y memorables.
Contra el ruido de la Fórmula 1 es difícil competir. Que se lo digan a las tres españolas nominadas al Oscar a Mejor Sonido por Sirat, que perdieron frente a la película que recrea las sensaciones, incluidas las sonoras, del Gran Circo. Sirat sonaba bien porque conseguía transmitir desasosiego e incertidumbre en cada nota, demostrando el gran poder del sonido. Su impacto lo conocen en la industria cinematográfica desde hace décadas, pero en los últimos tiempos también lo ha descubierto el sector turístico.
Una BSO dorada
Vienna Gold Noise es un proyecto que transforma el brillo dorado de algunos de los monumentos más emblemáticos de la capital austriaca en paisajes sonoros inmersivos. La 'playlist', disponible en Spotify, se incorporará en hoteles de lujo de Viena como el Mandarin Oriental o el Rosewood, que añadirán esta banda sonora en sus habitaciones para conciliar el sueño.
¿Se ha planteado alguna vez a qué suena un destino? Pues ya hay algunos ejemplos de cómo trasladar arquitectura, paisajes u obras de arte a notas musicales. Viena acaba de presentar Vienna Gold Noise, una playlist creada por científicos del grupo de investigación TU Wien que han traducido la frecuencia de la luz reflejada por las superficies de la Ópera Estatal de Viena, del cuadro El beso de Gustav Klimt, de la Corona Imperial y de la iglesia de Steinhof de Otto Wagner en ondas sonoras audibles.
Un paisaje sonoro
Finlandia se convirtió en la primera nación del mundo en crear un paisaje sonoro nacional de carácter oficial. El compositor y músico Lauri Porra ha creado una obra de una hora de duración, formada por quince composiciones que describen espacios, sensaciones y lugares, tanto mentales como físicos, que te transportan hasta Finlandia.
Un procedimiento, conocido como data sonification —y utilizado también por la NASA para traducir datos cósmicos en audio— que permitió convertir literalmente la luz en música. Después, el compositor Walter Werzowa transformó las frecuencias en paisajes sonoros armónicos, creando una experiencia que hace audible el patrimonio cultural. "Viena está tan profundamente arraigada en la música que de ahí radica la fuerza de vincular turismo e identidad musical, porque permite conectar ese patrimonio con el presente. Así, la música deja de ser solo un elemento cultural para convertirse en una herramienta emocional que acompaña al viajero y refuerza un vínculo duradero con la ciudad", afirma Norbert Kettner, director de la Oficina de Turismo de Viena.
En una época de explosión del turismo sensorial y con la vista y el gusto ya altamente afinados, la industria ha percibido el poder del sentido del oído. "La música tiene una capacidad única para contar historias, transmitir atmósferas y reforzar la personalidad de un lugar. La identidad musical de un destino es mucho más que un elemento cultural: es un activo de posicionamiento. En un entorno turístico cada vez más competitivo, los destinos que consiguen asociarse a un imaginario sonoro propio logran diferenciarse, generar recuerdo y construir una conexión emocional más profunda con el visitante", afirma Victoria del Baño, general manager de la promotora musical Vibess.
Bullicio capturado
Wavincity es una iniciativa que el ingeniero de sonido Peter Wong Tsz Kin ha llevado a cabo en Hong Kong para capturar sonidos cotidianos como el bullicio de los mercados tradicionales, el ruido de las cigarras y de las maletas y del tránsito de personas en el aeropuerto y convertirlos en piezas sonoras y retratos acústicos de la identidad de esta urbe.
Este fenómeno tiene como explicación la evolución del turista, según Gustavo González, director de Entertainment & Ticketing de VB Group: "El viajero ha cambiado. Hoy ya no busca únicamente desplazarse o conocer un lugar, sino vivir algo que le impacte, que le emocione y que merezca ser recordado. En ese nuevo marco, la música ocupa un lugar central porque es uno de los lenguajes culturales con mayor capacidad para activar la emoción y fijar recuerdos".
El futuro pasa por una integración cada vez más estratégica de la música en el modelo turístico de los destinos, según el experto: "Veremos cómo muchas ciudades y regiones incorporan este componente no solo en su agenda cultural, sino en su posicionamiento de marca, en su relato y en la forma de diseñar experiencias para públicos cada vez más segmentados".
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