Los cánceres en menores de 50 años aumentan en España, con los de mama, tiroides y pulmón a la cabeza, mientras se descifran las causas, en un 95% ambientales, como una toxina bacteriana
Regala esta noticia Añádenos en Google Concentración para reunir fondos para la lucha contra el cáncer. (Luis Palomeque)Madrid
24/09/2026 Actualizado a las 17:55h.Montserrat Jiménez tenía 36 años y estaba embarazada de su segundo hijo cuando le diagnosticaron cáncer de mama. «Tenía todo. Trabajo fijo, familia formada, estaba ... feliz», recuerda ahora, doce años después y en vías de superación de una recaída. «Eran dos tumores, uno al lado del otro. Como un ladrón que entra por la ventana con el único fin de robarte la vida. Entras en un bucle de miedo». Es uno de los casos de cáncer en menores de 50 años, que están aumentando en los últimos años. «Es real, una tendencia global. Se ha constatado en adolescentes y adultos jóvenes», asegura Núria Malats, jefe del Grupo de Epidemiología Genética y Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). «Necesitamos saber qué ocurre. Hay cánceres en personas jóvenes que vienen por predisposición familiar, pero el aumento no es solamente por la genética».
Entre pacientes de 20 a 49 años se incrementan los casos de cánceres de tiroides, mama, colon y recto, riñón, endometrio y leucemia. «Hay preocupación mundial por lo que está aumentando», ratifica María José Sánchez, exdirectora científica del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada, en el foro '¿Más cáncer en jóvenes?', celebrado en CaixaFórum de Madrid. En España hay un aumento de cáncer en mujeres de vejiga urinaria, tiroide, ovario y colon. En hombres, de testículos y pulmón, asegura al revisar los datos de la Red Española de Registros de Cáncer, que, no obstante, no alcanza todo el territorio nacional. El 12% de los nuevos casos correspondían a jóvenes, unos 153.000 anuales, para una población de 9 millones de personas: cáncer de mama (37%), tiroides (7,6%), pulmón (7,4%).
El principal cáncer que aumenta a esas edades es el colorrectal. «Realmente hay un problema», afirma Sánchez. «En las mujeres más jóvenes, de 20 a 29 años, hay un aumento de incidencia de 21% anual, y en los hombres de esa edad, 6%. Por lo tanto el primer mensaje claro es que ni el paciente ni el médico van a pensar que esa persona joven tiene un cáncer por un sangrado, pero eso lleva a un retraso en el diagnóstico».
También hay un aumento significativo en cáncer de mama, como el de Montserrat, en los grupos más jóvenes, que para la franja de 20 a 29 años aumenta un 2% anual. «El cáncer es una enfermedad multifactorial, sin un único factor de riesgo», dice Sánchez. «En general, el 90-95% se debe al exposoma, y un 5-10% por causa genética hereditaria». El incremento anual alcanza al 2% en cáncer de páncreas y 4% más cada año de linfoma, según este registro.
Toxina bacteriana
Como factor que causa alteraciones genómicas hasta llegar a mutaciones somáticas (cambios de ADN que acumula una célula hasta tener un crecimiento descontrolado), el exposoma deja marcas en los genes, que al estudiarlos permiten detectar los factores de riesgo. «Algunas ambientales dejan huella en el genoma», explica Marcos Díaz-Gay, jefe de Genómica Digital del CNIO. «La mayoría de casos de cáncer en jóvenes no se puede explicar en la predisposición hereditaria y sí con otros factores, como la contaminación. Son somáticas porque son adquiridas a lo largo de la vida y causan procesos mutacionales».
Entre los conocidos que producen cáncer está el envejecimiento y el tabaquismo, pero Díaz-Gay halló otro, probablemente responsable del cáncer colorrectal, «especialmente en menores de 40 años»: una toxina bacteriana. «La colibactina es una cepa muy concreta de la bacteria 'E. coli'. Las mutaciones derivadas de la colibactina aparecen muy pronto en el desarrollo del tumor. Creemos que se da en la infancia y está vinculada al cáncer de colon a los 40 años. La metástasis también está vinculada a la colibactina. Pero no lo explica todo».
Mientras la ciencia avanza, persisten las dudas. «Yo no tenía ningún requisito del exposoma», mantiene Montserrat. «No bebo, no fumo, me alimento bien. Nada decía que tuviera un cáncer de mama. Pero pasa y dejas tu vida en manos de los especialistas. Miraba a mis hijos y decía: no me van a recordar. No van a saber quién ha sido su madre. Me volví loca. Me hice mil fotos, para que ellos me pudieran verme cuando crecieran. Emocionalmente es un palo que nadie se puede imaginar».
comentarios Reportar un error