La hipótesis principal es que enfermaron tras comer lechuga contaminada en restaurantes de 'fast food'
Regala esta noticia Añádenos en Google 18/07/2026 a las 00:14h.Un parásito microscópico –Cyclospora cayetanensis– ha provocado una «diarrea explosiva» a casi 7.000 personas en Estados Unidos. Las autoridades aún no han confirmado el ... origen, pero la hipótesis principal que barajan es que los afectados hayan enfermado tras consumir lechuga contaminada. En el foco de las investigaciones, la lechuga iceberg rallada que sirven en los restaurantes de la cadena 'fast food' Taco Bell –hay más de 8.000 en Estados Unidos–.
En paralelo al diagnóstico de nuevos casos, las autoridades sanitarias se afanan en reconstruir el origen (y el recorrido) del brote e investigan a la compañía Taylor Farms, que vende verduras y ensaladas. Estos son, de hecho, los alimentos que tradicionalmente se ven contaminados por este parásito. «El reservorio de la Cyclospora cayetanensis es el ser humano. No procede del ganado ni tampoco de animales silvestres. El origen son las heces de una persona infectada. El parásito puede llegar a ciertos productos agrícolas por ejemplo por el agua de riego contaminada con aguas residuales, filtraciones de sistemas sépticos o inundaciones, por una higiene inadecuada del personal durante el cultivo, recolectado, procesado o envasado de estas verduras o por usar agua contaminada en el lavado industrial», apunta las causas Cristina López.
Verduras de hoja
Los alimentos más 'sensibles' a esta contaminación –prosigue la experta– «son las verduras de hoja, las hierbas aromáticas, los frutos rojos... porque crecen cerca del suelo y presentan superficies rugosas o pliegues donde pueden quedarse los ooquistes del parásito», unas estructuras microscópicas esféricas eliminadas en las heces humanas y altamente resistentes al ambiente y a algunos desinfectantes. De ahí que lavar la lechuga en casa, si está infectada ya, no elimina el parásito. «Afecta a alimentos crudos que no tienen tratamiento térmico –cocción– que pueda destruir el microorganismo».
El periodo de incubación de la enfermedad «puede ser de una a dos semanas» y se manifiesta con «diarrea explosiva, acuosa y abundante» que «aparece de manera brusca» y que se acompaña de una intensa sintomatología que incluye «dolor abdominal, gases, náuseas, cansancio, pérdida de apetito, febrícula y pérdida de peso», enumera el doctor Enrique de Madaria.
Se trata de una enfermedad infradiagnosticada, «ya que puede parecerse inicialmente a una gastroenteritis común». Aunque se diferencia de esta en que la ciclosporiasis «suele durar más tiempo y puede aparecer y desaparecer durante varias semanas, de manera que una persona puede tener diarrea y cansancio, mejorar aparentemente durante unos días y después sufrir recaídas», detalla el doctor. El tratamiento es antibiótico –trimetoprim-sulfametoxazol– y se administra «durante un periodo de siete a diez días».
El caso de los siete viajeros españoles y la bebida de frambuesa
«En España la ciclosporiasis es una infección poco frecuente y bastante excepcional en comparación con las gastroenteritis habituales. Se diagnostica, sobre todo, en personas que han viajado a zonas donde el parásito es más común, como algunos países de Latinoamérica o Asia, aunque también podrían producirse casos de contaminación por alimentos frescos importados contaminados», explica el doctor Enrique de Madaria. Confirma la nutricionista Cristina López que los diagnósticos en nuestro país «son esporádicos» y recuerda «un brote de siete casos en un grupo de trece personas que viajaron a Guatemala y que enfermaron, probablemente, tras beber una bebida de frambuesa». Aunque habrá habido más: «No se incluyen pruebas rutinarias de diarrea y a veces la ciclosporiasis se confunden con gastroenteritis o con salmonelosis».
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