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Qué es la perimenopausia y por qué altera tu mundo

Qué es la perimenopausia y por qué altera tu mundo
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Durante años se nos vendió como el inicio del declive femenino. Pero la etapa que precede a la menopausia implica mucho más que un apagón de estrógenos: transforma cómo las mujeres habitan su cuerpo, en medio de una transición hormonal gradual.
Alondra FloresSalud29 de junio de 2026durmiendo mal, olvidando cosas con más frecuencia, sintiendo cambios en su deseo sexual o preguntándose por qué su cuerpo ya no responde de la misma manera que antes.

Aunque suele asociarse únicamente con bochornos (sofocos) y cambios menstruales, especialistas coinciden en que esta etapa también transforma la manera en que las mujeres experimentan su cuerpo, su sexualidad, sus emociones e incluso la forma en que procesan el mundo que las rodea. Y, contrario a lo que sugieren los mitos, no ocurre de un día para otro ni se trata de un simple apagón hormonal.

"No es que les bajaron el switch a los ovarios, y un día tenías estrógenos y al día siguiente no. Se trata de un cambio paulatino", cuenta a WIRED en Español Florencia Covarrubias Haiek, ginecóloga especializada en medicina materno-fetal, menopausia, infertilidad y urología ginecológica.

¿Es perimenopausia si tengo cambios de humor y mi periodo cambió?

Durante años, gran parte de la conversación sobre la menopausia se centró en el momento en que desaparece la menstruación. Sin embargo, hoy sabemos que los cambios comienzan mucho antes. Desde la pubertad hasta la etapa fértil, los estrógenos se encargan del desarrollo de los caracteres sexuales: el crecimiento de las mamas, la distribución de la grasa corporal y el engrosamiento del endometrio, la capa interna que recubre al útero antes de la ovulación. Pero su función también abarca la salud ósea, la elasticidad de la piel, el funcionamiento cardiovascular y algunos procesos relacionados con el estado de ánimo y la función cognitiva.

En la perimenopausia, los niveles de estrógenos se vuelven muy fluctuantes e impredecibles. Pueden presentarse aumentos y descensos importantes de una menstruación a otra, lo que suele provocar ciclos menstruales irregulares y síntomas como bochornos, alteraciones del sueño, cambios de humor y sensibilidad mamaria. “Hay mujeres que menstrúan más, menos, se saltan periodos o menstrúan varias veces en un mes”, indica Haiek. "Ese es el primer síntoma".

Al llegar la menopausia, los ovarios dejan de producir la mayor parte de los estrógenos, por lo que sus niveles disminuyen de forma significativa y permanecen bajos de manera sostenida. Esta reducción hormonal marca el final de la etapa reproductiva.

La disminución progresiva de estrógenos puede afectar desde el sueño y la regulación de la temperatura corporal hasta la memoria, el estado de ánimo y la salud sexual. Esa amplitud de síntomas explica por qué muchas mujeres pasan años intentando encontrar respuestas en consultas médicas sin relacionar lo que les ocurre con la perimenopausia. También explica por qué esta etapa suele confundirse con estrés, agotamiento, ansiedad o incluso problemas de salud no relacionados.

la piel, y por eso es que tenemos tantos síntomas o tantas molestias, porque la falta de estrógenos afecta todo nuestro cuerpo", explica Haiek.

la edad de la paciente y la exclusión de otras condiciones que pueden provocar manifestaciones similares.

De hecho, así como puede ser ignorada, otro error común es atribuir cualquier cambio físico o emocional a la perimenopausia. Fatiga, aumento de peso, irregularidades menstruales o problemas de concentración también pueden estar relacionados con alteraciones tiroideas, resistencia a la insulina u otros trastornos metabólicos.

"Hay pacientes que dicen: 'Me falta energía, estoy subiendo de peso'. Su problema no siempre es la perimenopausia, puede ser la glucosa, la insulina y la tiroides", explica Haiek.

Al ser la perimenopausia una etapa sin un marcador biológico único y un diagnóstico dependiente de síntomas y evaluación clínica, no existen datos precisos sobre cuántas mujeres atraviesan esta etapa. No obstante, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se proyecta que la población mundial de mujeres menopáusicas y posmenopáusicas aumentará a 1,200 millones en 2030.

¿Necesito terapia hormonal para atravesar la perimenopausia?

A medida que la conversación sobre la perimenopausia ha ganado visibilidad en redes sociales, también han proliferado mensajes contradictorios sobre los tratamientos hormonales. Mientras algunas influencers de salud femenina presentan las hormonas como la solución definitiva, otras las describen como una amenaza.

Muchas de estas terapias se promocionan bajo términos como "hormonas bioidénticas", "hormonas naturales" o "terapias hormonales personalizadas". Sus defensores suelen presentarlas como una alternativa más segura a los tratamientos hormonales convencionales, argumentando que pueden ajustarse a las necesidades específicas de cada paciente.

"La terapia hormonal es una gran herramienta, pero no es la única", indica la doctora Covarrubias Haiek. Según la especialista, ambas posturas simplifican demasiado una realidad que debe analizarse caso por caso. Aunque la terapia hormonal puede ser una herramienta eficaz para aliviar síntomas como los bochornos, la resequedad vaginal o los trastornos del sueño, no es la única opción disponible ni todas las pacientes la necesitan.

la libido, especialistas señalan que la perimenopausia puede transformar la forma en que una mujer experimenta el sexo. No se trata del fin de la vida sexual, sino de una reconfiguración que obliga a abandonar muchas ideas preconcebidas sobre el envejecimiento femenino.

"Nos asusta pensar en la perimenopausia porque pensamos que la vida sexual es estática. En lugar de pensar que otras cosas pueden estar impactando mi deseo sexual, la angustia viene de que antes me gustaba algo y ahora ya no", explica Ivanna Maupomé, médica y sexóloga.

La transformación comienza con las mismas hormonas que participan en otras áreas del cuerpo. A medida que disminuyen los niveles de estrógeno, progesterona y testosterona, también cambian la forma en que se experimenta el deseo sexual, la excitación y el orgasmo. Lo que antes despertaba interés puede dejar de hacerlo, mientras que nuevas fantasías, estímulos o formas de placer comienzan a ocupar su lugar.

Uno de los cambios más frecuentes ocurre en la lubricación. La disminución de estrógenos puede provocar resequedad vaginal y dolor durante la penetración, una experiencia que muchas mujeres intentan evitar y que termina afectando también el deseo sexual. Sin embargo, Maupomé advierte que la sexualidad no se reduce a la penetración ni a la capacidad reproductiva.

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Las zonas erógenas pueden cambiar, la sensibilidad genital se modifica e incluso la experiencia orgásmica puede sentirse distinta durante esta etapa. "Es prácticamente como en la pubertad, que estás descubriendo qué te gusta, qué no, con qué fantaseas. Tienes un lienzo en blanco y ahora puedes inventarte una nueva sexualidad después de los 40", comenta Maupomé.

Lejos de representar un deterioro, estos cambios pueden convertirse en una oportunidad de autoconocimiento, en parte porque muchas mujeres desarrollan una mayor confianza para comunicar sus deseos, establecer límites y pedir aquello que les genera placer. "Ya sé qué me gusta, ya encontré mi voz erótica y sexual", expone la especialista.

Para Maupomé, el principal reto no es la transformación en sí misma, sino la narrativa que la rodea. Durante décadas, la menopausia y la perimenopausia se han asociado con el fin de la fertilidad y, por extensión, con el fin de la sexualidad.

"La gente tiene mucho miedo de crecer. Piensan: 'Una vez que ya no soy fértil o pierdo mi capacidad reproductiva, ya no puedo ser deseada'. Pero la gente tiene sexo hasta que se muere".

¿Cómo hago que la transición a la menopausia sea más amable?

Aunque la perimenopausia es una etapa inevitable, eso no significa que deba vivirse desde el sufrimiento. Tanto Haiek como Maupomé coinciden en que una transición más amable depende menos de encontrar una solución milagrosa y más de adoptar una visión integral de la salud.

La recomendación comienza por lo básico, es decir, alimentación, ejercicio, descanso y manejo del estrés. Haiek explica que mantener un peso saludable y realizar actividad física de manera constante puede ayudar a reducir algunos de los síntomas más frecuentes, además de proteger la salud cardiovascular y ósea durante una etapa en la que los estrógenos dejan de ejercer parte de esa función protectora.

Dormir bien, mantenerse activa, atender la salud mental y reservar espacios para el placer y la autoexploración puede influir en la forma en que se experimenta esta transición.

Quizá el problema nunca fue la perimenopausia en sí, sino la manera en que aprendimos a hablar de ella. Durante décadas se presentó como el inicio del fin, cuando en realidad puede ser una etapa de transformación, redescubrimiento y adaptación.

Haiek lo resume mejor que nadie. "La menopausia tiene una pésima agencia de marketing. Te dicen que eres un grinch bochornoso que va en camino a la muerte, cuando en realidad es consecuencia de cumplir años, y es mejor noticia llegar a la menopausia que no llegar".

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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