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¿Qué es lo realmente estremecedor del segundo shock chino?

¿Qué es lo realmente estremecedor del segundo shock chino?
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Si bien el auge de las exportaciones chinas avanza sin tregua, los volúmenes de importaciones han sido anémicos. Leer
Financial Times¿Qué es lo realmente estremecedor del segundo shock chino?
  • SOUMAYA KEYNES
Actualizado 17 ABR. 2026 - 17:33El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.SALWAN GEORGES / POOLEFE

Si bien el auge de las exportaciones chinas avanza sin tregua, los volúmenes de importaciones han sido anémicos.

Les voy a contar un cuento que quizás ya hayan escuchado: hace mucho tiempo, una malvada ola masiva de exportaciones chinas chocó contra la economía estadounidense. Quienes se quejaban eran tachados de proteccionistas excéntricos, reacios al progreso, la libertad y los muebles baratos. Las víctimas sufrieron durante años, luchando por encontrar un nuevo trabajo. Finalmente, intentaron vengarse eligiendo a un mago caótico como presidente: Donald Trump. Fin.

Los economistas conocen esta historia demasiado bien, aunque también saben que aún no ha terminado. La economía china nunca se reformó lo suficiente como para evitar que sus excesos afectaran a sus socios comerciales, y las recientes conversaciones sobre un segundo "shock chino" se han convertido en un grito. En mi opinión, ninguna historia está completa sin un análisis detallado de los datos. Así que, al evaluar si la secuela es tan aterradora como la original, ¿hasta qué punto deberíamos estar asustados?

Si nos fijamos sólo en China, el primer shock parece mucho más severo. Durante los primeros siete años de la década de 2000, su superávit por cuenta corriente como porcentaje de su PIB se disparó en aproximadamente 8 puntos porcentuales, mientras que el volumen de sus exportaciones de bienes se cuadruplicó. Estos impresionantes incrementos eclipsan los cambios más recientes tanto en el superávit por cuenta corriente (apenas 3,5 puntos porcentuales entre 2018 y 2025) como en las exportaciones de bienes (un aumento del 50%).

Si esto le tranquiliza, espere. La economía china actual es mucho mayor que entonces, lo que significa que desequilibrios más pequeños tienen efectos globales mucho más fuertes. Como porcentaje del PIB mundial, el aumento del superávit por cuenta corriente de China en los últimos siete años ha sido bastante similar al incremento durante el mismo período en los años 2000.Y en términos absolutos, los aumentos en los volúmenes de exportación en ambos casos no son muy diferentes.

Quizás un shock sea más aterrador si se concentra en unos pocos productos, destruyendo, por ejemplo, la industria del automóvil. En este sentido, el segundo shock chino parece ligeramente más intenso que el primero. Durante los seis años previos a 2007, los diez productos de mayor crecimiento representaron el 25% del incremento total de las exportaciones manufactureras chinas, en comparación con el 31% durante el mismo período hasta 2024, por ejemplo. Sin embargo, esta diferencia no es enorme, y se reduce al utilizar indicadores alternativos.

La diferencia más clara radica en la naturaleza de los productos que China exporta. Mientras que los occidentales adinerados se mostraban relativamente tranquilos ante el envío chino de millones de calcetines y vasos para niños, ahora se sienten mucho más amenazados por la competencia en productos de alta tecnología como automóviles y chips. China se ha vuelto tan poderosa en tantos sectores que también les preocupa que el país utilice su dominio del mercado como arma, tal y como hizo con las tierras raras. (Los proteccionistas más cascarrabias murmuran: "Os lo advertí").

Analizando los datos, se observan otras diferencias entre ambos shocks. Una de ellas es la evolución de los precios de exportación de los bienes chinos, que, a pesar de las quejas sobre la manipulación monetaria, aumentaron aproximadamente un 40% entre 2000 y 2007.En los últimos años, estos precios se han desplomado, lo que ha obligado a los líderes chinos a reconocer los problemas asociados a una competencia tan feroz que impide que las empresas puedan obtener beneficios. En 2025, se encontraban al mismo nivel que en 2018.

Otra desviación con respecto al reglamento del primer shock chino radica en lo que China compra, o mejor dicho, en lo que no compra. Durante los primeros siete años de la década de 2000, el volumen de importaciones chinas creció a un relativo buen ritmo, mientras absorbía el equipo sofisticado que necesitaba para impulsar sus exportaciones manufactureras. Sin embargo, más recientemente, sus volúmenes de importación han sido anémicos. En lugar de lamentarnos por las fábricas aplastadas por la competencia china, quizás deberíamos añorar las ventas que nunca se materializaron.

Luego está el contraste con el enfoque político de Estados Unidos. Durante el primer shock chino, el Congreso estadounidense protestó enérgicamente contra la manipulación monetaria, pero finalmente no impuso muchas barreras comerciales nuevas. Esta vez, la Administración Trump tiene un hechizo para todo: "¡Arancelara Kedavra!". Así, mientras que durante el primer shock la participación de Estados Unidos en las exportaciones de China cayó alrededor de dos puntos porcentuales, en los últimos siete años, esa caída se ha multiplicado por tres.

Para los protagonistas de otras partes del mundo, todo esto suena alarmantemente a cuento de terror: el auge de las exportaciones chinas continúa imparable, impactando al resto del mundo. Además, hay un giro inesperado: cualquier intento de rechazar la competencia china podría provocar represalias, amenazando el acceso a los proveedores chinos tan fundamentales para las cadenas de suministro de la industria manufacturera moderna. Lo cual me lleva a la última diferencia entre los dos shocks chinos: esta vez, los responsables políticos se esforzarán más por evitar un final triste.

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Fuente original: Leer en Expansión
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