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Qué hay después de Artemis II: los hitos de la NASA allanan el camino para una base lunar y Marte, "el siguiente paso"

Qué hay después de Artemis II: los hitos de la NASA allanan el camino para una base lunar y Marte, "el siguiente paso"
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La llegada sanos y salvos de los astronautas de Artemis II abre la puerta a los próximos desafíos de la NASA en materia de exploración espacial. Más información: Las imágenes de la Luna tomadas durante el sobrevuelo de Artemis II de la NASA

Los astronautas de Artemis II: Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen. NASA

Aviación y Espacio Qué hay después de Artemis II: los hitos de la NASA allanan el camino para una base lunar y Marte, "el siguiente paso"

La llegada sanos y salvos de los astronautas de Artemis II abre la puerta a los próximos desafíos de la NASA en materia de exploración espacial.

Más información:Las imágenes de la Luna tomadas durante el sobrevuelo de Artemis II de la NASA

Publicada 12 abril 2026 02:08h

El amaraje de la misión Artemis II en aguas del océano Pacífico la pasada madrugada es solo un punto y seguido en la estrategia espacial de Estados Unidos.

"Felicidades a la gran y muy talentosa tripulación de Artemis II", ha declarado el Donald Trump a través de su red social Truth Social.

"Todo el viaje fue espectacular, el aterrizaje perfecto y, como presidente de Estado Unidos, no podría estar más orgulloso".

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Trump también añadió que espera recibir pronto a la tripulación de la misión en la Casa Blanca y adelantó que su Administración continuará impulsando la exploración espacial.

"Lo haremos de nuevo y luego, el siguiente paso, Marte", afirmó. Toda una declaración de intenciones.

Pero mientras comienzan a hilvanarse los siguientes lanzamientos, ahora la NASA deberá evaluar los aciertos y errores de su primera aventura en la órbita lunar después de más de 50 años.

Comenzando por el final, la propia maniobra de reentrada en la atmósfera terrestreha sido uno de los puntos más críticos de todo el viaje y también un éxito en la ejecución. Durante Artemis I, el sistema de disipación de calor no funcionó lo bien que se esperaba y más placas de protección de las calculadas se desprendieron del fuselaje de la Orion.

Para esta misión, la NASA optó por rediseñar la trayectoria de reentrada para minimizar al máximo este problema colocando a la nave en un ángulo muy concreto para afrontar los últimos miles de metros de frenado antes de tocar el agua.

Sin embargo, las siguientes naves Orion llevarán un recubrimiento diferente, presumiblemente más resistente a esta maniobra que, por su propia naturaleza, es extremadamente exigente desde el punto de vista térmico.

Continuando con los objetivos cumplidos, uno de los más importantes ha sido la demostración del buen funcionamiento de los sistemas y equipos de soporte vital durante todo el viaje espacial.

El astronauta Reid Wiseman junto a personal de la NASA y la US Navy tras aterrizar en la cubierta del USS John P. Murtha NASA/Bill Ingalls

Más allá de algunos problemas iniciales con el retrete, la tripulación no ha reportado incidentes dentro de la nave. Tampoco han trascendido problemas desde el equipo ubicado en el Control de Misión en Houston, Texas.

Ambos hechos se incluyen dentro de otro de los hitos establecidos por la NASA antes del inicio de la misión, por el que se pretendía demostrar los sistemas y operaciones esenciales para una campaña lunar. Algo que abarca de forma vertical a todos los equipos de personas, hardware y software involucrados en Artemis II.

Mención especial tiene todo el personal de tierra participante durante la monitorización y el control de Artemis II. Tras finalizar las misiones Apolo en los años 70 del siglo pasado, el personal de la NASA no se había enfrentado a misiones tripuladas más allá de la Estación Espacial Internacional, que orbita a poco más de 400 kilómetros de la superficie terrestre.

Sin embargo, durante esta misión, han estado a cargo de los cuatro astronautas a 406.778 kilómetros en el momento más alejados, lo que ha supuesto la consecución de un nuevo récord mientras sobrevolaban la Luna.

La fase de sobrevuelo lunar ha sido otro momento clave de la misión Artemis II. Los astronautas pudieron capturar información científica muy valiosa para los investigadores con sus cámaras y, además, contaban con una lista de tareas que completaron durante las seis horas que estuvieron más cerca del satélite.

Y enlazando con el tema científico, de puertas de la nave para adentro también se han realizado una serie de estudios sobre cómo reacciona el sistema inmunitario a los vuelos espaciales.

Los astronautas Victor Glover y Christina Koch, junto a personal de la US Navy, recién aterrizados en la cubierta del USS John P. Murtha NASA/Bill Ingalls

Con un wearable, los astronautas han estado monitorizados de forma permanente para evaluar su desempeño individual a lo largo de la misión, incluyendo su facilidad de movimiento dentro de la nave.

Asimismo, han recopilado un conjunto estandarizado de mediciones que abarcan múltiples sistemas fisiológicos para obtener más información sobre cómo afectan los viajes espaciales a los humanos.

Las imágenes de la Luna tomadas durante el sobrevuelo de Artemis II de la NASA

Varios sensores de radiación colocados dentro de Orion han estado registrando información durante todo el vuelo para ver la eficacia del blindaje de la cápsula y, por último, han llevado dispositivos de órganos en un chip para estudiar cómo les afectan los viajes al espacio profundo.

Próximos desafíos

Pero si hay algo clave de Artemis II, eso es que sienta las bases de la inminente estrategia de Estados Unidos para colonizar la Luna. La nave Orion es la única actualmente capaz de llevar a tripulación hasta la órbita del satélite y, con este recién finalizado vuelo, se demuestra la capacidad para continuar con los lanzamientos.

Esto lleva directamente a Artemis III, actualmente programado para lanzarse el año que viene. En esta misión se llevará a cabo la maniobra de acoplamiento de la Orion con el Human Landing System(HLS) en la órbita de la Tierra.

El HLS es el módulo que emplearán los astronautas de Artemis IV —prevista para 2028— para ir desde la órbita lunar hasta la superficie del satélite natural.

Diseño por ordenador del HLS para Artemis 3 SpaceX

En Artemis IV el humano volverá a pisar la superficie de la Luna, pero para ello tiene que estar listo y probado —en Artemis III— al menos uno de los dos HLS que actualmente tiene contratados la NASA, uno de Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, y otro de SpaceX, la de Elon Musk.

Con esta carrera espacial de multimillonarios en ciernes, la Administración Espacial estadounidense debe ajustar otros asuntos algo menos amables.

El más inmediato es la participación de la Agencia Espacial Europea (ESA), que cuenta con un importante papel en la nave Orion, pero cuya cuota en la ya descartada estación lunar Gateway se encuentra en el aire.

La propia ESA, con importantes contratos en España a través de Airbus, se encontraba trabajando a pleno rendimiento en su módulo de la estación orbital lunar, pero con el reciente cambio de estrategia de EEUU todavía no se ha aclarado el papel europeo en el futuro programa de colonización.

Moon Base

Este hecho conduce directamente a la base lunar, llamada en inglés y por la NASA Moon Base, de cuyo liderazgo se encarga el malagueño Carlos García-Galán.

El objetivo de Estados Unidos es disponer de una colonia humana permanente en la superficie en el año 2030. Se trata de un programa articulado en tres fases que irá creciendo a medida que se vaya incorporando infraestructuras fijas al despliegue.

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Cuando la tercera fase esté completa, la colonia Moon Base se situará en el polo sur lunar y será un pequeño campamento científico capaz de alojar a tripulaciones durante meses, de una manera similar a la Estación Espacial Internacional en la órbita terrestre.

El elemento principal de la base será un módulo fijo presurizado diseñado para varios astronautas y que cumplirá la doble función de sistema de alunizaje y alojamiento, con sistemas de soporte vital integrados.

Imagen conceptual de la Moon Base, la base lunar de la NASA, en su tercera fase NASA

A la base se sumarán dos vehículos lunares que permitirán realizar exploraciones cercanas y parte de experimentación, además de ayudar a tareas logísticas para continuar con la construcción de la base.

La vida diaria de los astronautas consistirá en una rutina muy concreta de mantenimiento de los sistemas de energía, aire y agua, salidas al exterior para experimentos y prospección y ejercicio diario para mitigar la baja gravedad.

Entre los experimentos que realizarán los primeros astronautas de la base se encuentra la investigación del hielo en los cráteres de la Luna para su posible uso para convertirlo en agua potable, oxígeno y combustible en el futuro.

El objetivo final de la base lunar consiste en preparar a astronautas y a la NASA para un desafío incluso mayor: el de Marte. Se probarán nuevas tecnologías para Marte como sistemas de soporte de vida regenerativos, reciclaje total, impresión 3D y construcción con regolito.

Se trata del mejor campo de maniobras posible y el trampolín perfecto hacia el siguiente paso de la exploración espacial de espacio profundo.

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