El primogénito del entrenador del Arsenal tiene heterocromía, una condición poco frecuente, aunque no suele ir más allá de un tema estético. Preocúpate si el iris cambia de tono de repente
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Regala esta noticia Añádenos en Google Gabriel Arteta. (Arsenal) 08/09/2026 Actualizado a las 00:07h.Hace unos días, el Arsenal publicó las fotografías oficiales de todos los equipos que componen su plantilla. Y entre todas ellas, destacó por encima de ... las demás la de Gabriel Arteta, uno de los jugadores de la categoría sub'18 masculina... por varios motivos. El primero y evidente por ser hijo del entrenador del primer equipo, el donostiarra Mikel Arteta. Y el segundo, por una condición física que ha desencadenado miles de comentarios y especulaciones en redes sociales y que no tiene nada que ver con sus habilidades futbolísticas.
Pues ni lo uno ni lo otro. La explicación es mucho más sencilla. El hijo de Mikel Arteta y la exmodelo Lorena Bernal tiene heterocromía, una condición que afecta a un pequeño porcentaje de personas en todo el mundo (6 de cada 10.000) y que se caracteriza por tener el iris de los ojos de diferente color. El caso más famoso y mediático es el del cantante ya fallecido David Bowie. La primera pregunta es casi obligada ¿por qué algunas personas tienen un ojo azul y el otro marrón, como le ocurre a Gabriel Arteta? «Las causas son múltiples. La mayoría de las heterocromías son congénitas. Es decir, aparecen desde el nacimiento y en la práctica totalidad de los casos se trata de un rasgo característico de los ojos de esa persona que no va más allá de la estética», aclara el doctor Javier Araiz, especialista en retina del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO).
Ahora bien, cuando el color cambia de un día para otro –siempre has tenido los ojos verdes y de repente uno se oscurece o le salen manchas marrones, por ejemplo– es importante consultarlo con un especialista porque esa variación en la tonalidad del iris puede esconder una enfermedad importante: desde una uveítis a diferentes tipos de glaucoma, siderosis (depósitos de hierro acumulados en el iris) o incluso tumoraciones.
Otras causas adquiridas que pueden alterar la coloración de los ojos son las gotas para el glaucoma, los tratamientos que se aplican para el crecimiento de las pestañas, tan de moda en los últimos años, y también los traumatismos oculares, que es lo que le ocurrió a David Bowie. El cantante nació con los dos ojos azules, pero un enfrentamiento en el patio del colegio –que terminó con un objeto punzante clavado en su ojo izquierdo– cambió su mirada para siempre. Además, el golpe también le causó la parálisis de los músculos de la pupila, por eso siempre aparecía con ella dilatada.
'Hazel', el tono más deseado
Al margen de las causas, conviene aclarar que no todas las heterocromías son iguales. Hay tres tipos: completa, parcial y central. La primera, la que tiene el hijo de Arteta, es la más rara. «Lo que ocurre cuando una persona tiene los ojos de diferente color (marrón y azul; verde y marrón clarito...) es que el más claro no llegó a pigmentarse como debiera por falta de melanina. No suele estar asociado a ninguna patología y en la mayoría de los casos son ojos completamente sanos», coinciden los especialistas. Por su parte, la heterocromía parcial, más frecuente que la anterior, es aquella en la que la persona presenta dos tonalidades muy distintas dentro del mismo ojo. Por ejemplo, el ojo derecho completamente azul y el izquierdo igual de claro, pero con una manchita marrón.
El último tipo, la heterocromía central, es la más habitual en humanos. En este caso, la parte externa del iris es de un color y la interna de otro. El caso más común se da en los ojos verdes y pardos, donde ambas tonalidades se colocan en forma de anillos alrededor de la pupila: son los famosos ojos 'hazel'. Este tipo de heterocromías tampoco suelen asociarse con enfermedades. En el caso de las heterocromías adquiridas, «el ojo de color más oscuro suele ser el patológico».
En un ojo normal y sano, su color viene definido por la herencia genética. Y su tonalidad depende de la cantidad y coloración de unas células llamadas melanocitos. La ecuación es sencilla: a mayor cantidad de melanina (pigmento), ojos más oscuros, y viceversa. De esta manera, si los melanocitos se concentran en la superficie posterior del iris, el ojo será de color azul, mientras que si se distribuyen por todo el espesor del iris serán marrones. Cuando uno nace tiene pocos melanocitos comparado con la vida adulta, por eso el color del iris de un recién nacido suele ser azulado o grisáceo. «El tono definitivo se fija entre el año y los dos años», precisa el doctor Araiz.
Operarse para tener la mirada de Sara Carbonero
Siete de cada diez personas en el mundo tienen los ojos marrones, pero si les preguntamos de qué color les gustaría tenerlos, probablemente la mayoría conteste que azules o verdes. Tener la mirada hipnótica de Sara Carbonero o Maxi Iglesias es uno de los deseos estéticos compartidos por una gran parte de la población. Hasta ahora, las personas que querían aclarar o cambiar el tono de sus ojos lo hacían con lentillas de colores, una opción accesible y económica que nos permite jugar con la tonalidad de nuestra mirada sin poner en juego nuestra salud ocular, siempre y cuando las lentes de contacto sean homologadas. Sin embargo, desde hace unos años se publicita en redes sociales una operación para aclarar el color de los ojos de forma permanente. Una de las técnicas que más se usa –y que está «absolutamente desaconsejada» por la Sociedad Española de Oftalmología– es la llamada queratopigmentación anular, que consiste en introducir un pigmento en la córnea, a la que previamente se le practica un bolsillo con un láser de femtosegundo, para lograr así la tonalidad deseada por el paciente.
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