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Ciencia

¿Qué parte del inusual El Niño 2026 puede atribuirse al cambio climático?

¿Qué parte del inusual El Niño 2026 puede atribuirse al cambio climático?
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Expertos coinciden en que todavía es prematuro atribuir directamente al cambio climático la intensidad inusal del actual episodio de El Niño, aunque existen señales de una mayor variabilidad y magnitud.
Fernanda GonzálezClima6 de octubre de 2026El “Super Niño" en diversos medios de comunicación. De acuerdo con el organismo, existe una probabilidad cercana al 100% de que este evento persista hasta febrero de 2027.

Ante este escenario, diversos organismos internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han hecho un llamado a adoptar con urgencia medidas de adaptación y mitigación con el fin de salvaguardar el bienestar de la población y de los ecosistemas que podrían resultar afectados.

como el que se pronostica para este año] puede alterar significativamente los patrones de lluvia y temperatura en todo el mundo y alimentar fenómenos meteorológicos extremos”, advirtió la OMM.

La formación de este fenómeno ha generado un peculiar debate en torno a lo que, para muchos, es un discurso alarmista: ¿el calentamiento global provocado por las actividades humanas es responsable de este episodio que el mundo ya padece o solo es parte de una variabilidad natural del sistema climático?

Mientras los negacionistas de la crisis ambiental abogan por esta última opción, los defensores ambientalistas sostienen que el inusual episodio de El Niño es resultado de la falta de compromiso de la mayoría de las naciones y sus poblaciones para frenar el cambio climático.

¿Qué es el fenómeno de El Niño y cómo afecta al mundo?

Lo primero que se debe tener claro es qué es el fenómeno de El Niño. Se refiere a una situación en la que la temperatura de la superficie del mar, desde la zona ecuatorial del Pacífico, cerca de la línea de cambio de fecha, hasta la costa de Sudamérica, es más alta de lo habitual. Este estado se mantiene durante aproximadamente un año. Se trata de un ciclo climático natural en el que el calor acumulado en el océano se eleva hacia la atmósfera y se produce cada cierto número de años.

Para determinar si se está produciendo un evento de El Niño, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) usa la temperatura promedio de la superficie del mar durante tres meses en una región llamada “Niño 3.4”. Sus criterios son:

  • Que esta temperatura sea 0.5 °C o más por encima del promedio durante cinco períodos consecutivos, con un desfase de un mes entre cada uno.
  • Que se espere que continúe durante cinco periodos de este tipo.
  • Que se produzcan cambios en los vientos alisios y las precipitaciones.

Una de las características del fenómeno es que, al debilitarse los vientos alisios que soplan de este a oeste, el agua marina cálida se desplaza hacia el Pacífico tropical oriental y se estanca allí, lo que provoca un aumento del nivel del mar.

Los cambios en la temperatura de la superficie del mar también afectan la circulación atmosférica y generan una reacción en cadena de cambios climáticos en todo el mundo.

¿Qué hace a este fenómeno de El Niño tan especial?

José Martín Cortés, licenciado en Ciencias Atmosféricas y meteorólogo operativo de Meteored México, explicó en entrevista con WIRED en Español que el episodio actual de El Niño es peculiar debido a que se pronostica una intensidad nunca antes vista desde 1950, a lo que se suma una inusual rapidez en el fortalecimiento del fenómeno.

El especialista recuerda que el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA pronostica una anomalía de 2.6 °C por encima de lo habitual, mientras que el dato disponible a principios de septiembre era de 2 °C. Si se cumple el pronóstico, superaría ligeramente los registros de los episodios más intensos conocidos desde que iniciaron las mediciones: 2.4 °C en 1982-1983 y 2.3°C en los episodios de 1997-1998 y 2015-2016.

fenómeno igual o más intenso. La diferencia actual es que hay población abundante en nuestro planeta”. A su juicio, este factor es el que determina los efectos positivos o negativos que se pueden atribuir a El Niño.

Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), añade que este episodio de El Niño está ocurriendo en un contexto climático muy distinto al que se registraba en décadas pasadas.

La temperatura global se encuentra alrededor de 1.46 °C por encima del promedio preindustrial. A principios de septiembre, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) pronosticó que el planeta superará de manera inevitable el límite de calentamiento global de 1.5 °C respecto a la era preindustrial establecido en el Acuerdo de París, lo que podría ocurrir antes de que concluya esta década.

En consecuencia, Estrada señaló en entrevista con WIRED en Español que “el calentamiento global ha cambiado las características y patrones de los eventos [meteorológicos] extremos cuando ocurre un fenómeno de El Niño, lo que nos pone en un riesgo muy grande: uno ya no puede tener tanta confianza en el conocimiento que hemos recabado de los datos sobre cómo se expresa El Niño en cuestiones de tiempo y clima en distintos lugares del planeta”.

simulaciones qué habría ocurrido con un fenómeno determinado en un planeta sin los efectos del calentamiento global frente a un planeta más cálido.

Sin embargo, advierte que estas simulaciones tienen limitaciones y no pueden considerarse una prueba absolutamente concluyente, debido a que la existencia, intensidad y frecuencia de diversos eventos no son representadas de la misma manera en estos ejercicios de proyección.

La razón, según explica, es la falta de datos confiables. “Es difícil asegurar que en el año 720 a.C., en el año un millón a.C., no se haya generado [un evento similar de El Niño], ¿por qué? Por el simple hecho de que no hubo datos. No había gente que llevara un registro de ello. Entonces, con base en ello, un estudio de atribución no es 100% confiable. Es muy arriesgado tanto asegurar como negar”, enfatiza.

Aunque el meteorólogo señaló que es probable que los efectos derivados de El Niño sean más intensos debido al cambio climático, también afirmó que el planeta siempre busca un equilibrio que, a su juicio, terminará por revertir el calentamiento generado por las actividades humanas.

“Actualmente estamos calentando el planeta por X o Y motivo. Los científicos dicen que ya no hay retroceso. Pues el planeta dice lo contrario: por más que se calentó y mucho más que ahorita, por más que hubo dióxido de carbono, muchísimo más que el que actualmente hay, terminó enfriándose, terminó regulándose", señala Cortés.

Añade el especialista: "En meteorología se sabe que nuestro planeta siempre busca el equilibrio. Por más que haya calentamiento global, por más que haya fenómenos extremos, eventualmente va a estar su contraparte para regular eso. Y no se puede, entonces, confiar al 100% que en siglos pasados, que en milenios pasados, no haya ocurrido algo que actualmente estamos viviendo. La única, ahí sí hay seguridad, la única diferencia lógica es que no había población para saber cómo ocurrió ese fenómeno”.

No se debe subestimar la crisis climática

Francisco Estrada coincide en que es necesario ampliar la investigación para determinar si el cambio climático tiene una atribución directa en la intensidad pronosticada para este fenómeno de El Niño. Sin embargo, afirma que existen estudios arbitrados que muestran que la variabilidad del fenómeno se ha ampliado durante aproximadamente los últimos 60 años, con eventos de mayor magnitud.

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El especialista de la UNAM añade que también existe evidencia científica de que el calentamiento global está modificando las características del fenómeno, entre ellas su amplitud, frecuencia y la manera en que sus efectos se distribuyen alrededor del planeta. Por ello, considera que el debate no debería plantearse como una elección entre “El Niño natural” y “El Niño provocado por el cambio climático”, sino como una interacción entre ambos procesos.

“No puedes quitarle a El Niño esta parte de calentamiento global, todo viene pegado”, explica. Por ello, desde la perspectiva de los riesgos, considera más relevante entender cómo interactúan ambos fenómenos y cómo esa combinación afectará a las sociedades.

elevar los riesgos asociados con precipitación, sequías, temperaturas extremas, huracanes, disponibilidad de agua y otros impactos. “Las sorpresas son lo último que uno quiere si está tratando de administrar el riesgo”, concluye.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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