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Qué quería decir Rabindranath Tagore, filósofo, cuando escribió: "La verdadera amistad es como la fosforescencia"

Qué quería decir Rabindranath Tagore, filósofo, cuando escribió: "La verdadera amistad es como la fosforescencia"
Artículo Completo 1,455 palabras
No sé quién eres ni desde dónde me lees, pero tengo malas noticias: es muy (muy) poco probable que te toque la lotería. Cuanto más lo intentes, mejor; pero la estadística dice que tus opciones son bajísimas. Lo que sí te tocará a lo largo de la vida es lidiar con situaciones complicadas: duelos, rupturas, desengaños y un amplísimos surtido de emociones que arrastrarán tu moral por los suelos.  Nos ocurrirá a ti, a mí y al vecino del quinto, igual que le sucedió hace más de ocho décadas a Rabindranath Thakur 'Tagore' (1861-1941), uno de los literatos y pensadores bengalíes más importantes de todos los tiempos. A lo largo de su vida Tagore brilló como intelectual y alcanzó grandes logros, entre el que se incluye el Premio Nobel de Literatura de 1913. Tuvo además la fortuna de criarse en un hogar culto, recibir una buena educación y viajar desde muy joven. Nada de eso le libró sin embargo de afrontar sus propios nubarrones vitales: enviudó con 40 años y varios de sus hijos murieron siendo muy jóvenes. Eso sin contar con que le tocó vivir el convulso arranque del siglo XX.  Por eso sabía bien qué reconforta cuando uno afronta horas bajas.  Y por eso está frase suya resuena en 2026 con una fuerza especial: "La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido". Lo que quizás no podía imaginarse Tagore es hasta qué punto sus palabras van más allá de la poesía para entrar de lleno en el campo de la ciencia.  A lo largo de las últimas décadas investigadores de todo el mundo han intentado aclarar qué nos hace sentirnos dichosos, un ambiciosa empresa multidisciplinar que ha arrojado resultados que probablemente harían asentir al literato indio. No es solo que la auténtica amistad "resplandezca" ante la adversidad. Es que gracias a ella lo hacemos nosotros, con ventajas tanto a nivel emocional como fisiológico. Una de las pruebas más rotundas la deja el que tal vez sea el estudio más curioso desarrollado por la Universidad de Harvard, una investigación realizada con cientos de sujetos durante más de siete décadas para comprende cómo nos formamos las personas y, sobre todo, qué nos lleva a ser felices. Con ese propósito en 1938 los investigadores seleccionaron un grupo de más de 700 jóvenes (incluía desde universitarios a adolescentes de barrios deprimidos de Boston) y se dedicaron a controlar durante décadas su salud física y mental. Con el tiempo el estudio fue volviéndose cada vez más y más complejo, ampliándose e incluyendo a las nuevas generaciones. De hecho se ha convertido en uno de los experimentos más largos de la historia, con más de 80 años de desarrollo. Entre aquellos 'conejillos de indias' originales hubo gente que triunfó en el mundo de los negocios, cumplió sus sueños de convertirse en médico o disfrutó de exitosas carreras en el campo del derecho. A otros no les fue tan bien en la vida: cayeron en el alcoholismo o acabaron desarrollaron enfermedades.  ¿Qué mostró sus trayectorias? "Que nuestras relaciones y lo felices que somos en ellas tienen una gran influencia en nuestra salud", explica Robert Waldinger, director del estudio, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard. "Cuidar el cuerpo es importante, pero cuidar las relaciones también supone una forma de autocuidado. Creo que esa es la revelación". El experimento prueba que, más que el dinero o la fama, lo que más nos ayuda a disfrutar de vidas satisfactorias son "las relaciones cercanas", vínculos que además tienen importantes ventajas para nuestra salud. "Ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de una vida larga y feliz que la clase social, el coeficiente intelectual o incluso los genes", explican desde The Harvard Gazette. Esa máxima es válida para todos los miembros del estudio, desde los universitarios acomodados a los jóvenes de las zonas deprimidas. En Xataka Hace 2.000 años Epicuro ya había entendido el secreto del placer: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco" Los expertos identificaron una "fuerte correlación" entre la prosperidad de los participantes en el estudio y "sus relaciones" familiares y de amistad.  "Cuando reunimos todo lo que sabíamos sobre ellos a los cincuenta años, no fueron sus niveles de colesterol en la mediana edad los que predijeron cómo iban a envejecer. Fue lo satisfechos que estaban con sus relaciones. Las personas que estaban más satisfechas a los 50 eran las más sanas a los 80", añade Waldinger.  Quizás suene abstracto, pero como explica el psiquiatra a la BBC, hay una relación directa entre la calidad de nuestras amistades y nuestro organismo. Vivimos rodeados de estrés, situaciones que suelen aumentar nuestra frecuencia cardiaca y la presión arterial. No tiene nada de extraño. Es una respuesta natural, fisiológica, similar a la denominada "reacción de lucha o huida".  El problema es que es habitual que arrastremos ese estado de nerviosismo, manteniendo niveles altos de cortisol e inflamación, lo que afecta a nuestros organismos. Una buena red social puede ser el antídoto perfecto para evitarlo. "Si me sucede algo que me ha molestado, que es estresante, puedo ir a casa y hablar con mi esposa o llamar a un amigo. Si son buenos oyentes puedo sentir que mi nivel de estrés baja. Pero si no tengo a nadie así, si estoy aislado y solo, lo que creemos es que el cuerpo permanece en un bajo grado de 'reacción de lucha o huida'", reflexiona Waldinger. Dicho de otro modo: la amistad es un antídoto, mientras la soledad y el aislamiento contribuyen a nuestro estado de estrés. En Xataka "Un lugar de alegría con dolor": la frase que resume la filosofía azteca para ser más felices en esta vida El de Harvard no es el único estudio que da la razón a Tagore sobre la importancia de la amistad y hasta qué punto puede ayudarnos en la zozobra.  Otro investigador que conoce bien el fenómeno es Robin Dunbar, un reputado antropólogo de la Universidad de Oxford que en los 90 presentó una teoría que sostiene que los humanos no podemos mantener más de 150 relaciones de forma simultánea. Se comparta o no esa idea (sobre todo en la era de las redes sociales), Dunbar defiende el poder sanador de la amistad, algo que sostenía aún en un ensayo de 2023: "Junto a dejar de fumar, lo mejor que podemos hacer para aumentar nuestra esperanza de vida es tener una buena red de amigos".   De nuevo, no está solo. En los últimos años la ciencia ha comprobado la importancia del "apoyo social" para hacernos más resilientes al estrés, la relevancia de las relaciones afectivas (también en la edad adulta) o el papel crucial que puede desempeñar la amistad para superar el estrés.  Incluso ha constatado la estrecha relación entre nuestra vida social y nuestra salud en el sentido más amplio. "Una y otra vez a lo largo de estos años nuestro estudio ha demostrado que la gente a la que le va mejor es aquella que se apoya en las relaciones con su familia, amigos y la comunidad", zanja Waldinger. Sus hallazgos dan una relevancia especial a las palabras de Tagore. Sobre todo en una época de amor líquido, marcado por las relaciones superficiales y faltas de solidez, y en la que no es extraño sentirse aislado aún estando en grupo.  De ahí que haya ya expertos como Arthur Brooks que nos animen a hacer algo a priori chocante: cultivar la amistad "inútil", relaciones sin un beneficio práctico y objetivo ("inútiles" en el sentido utilitario), sino apoyadas en el afecto.  Las mismas que "resplandecerá" en la oscuridad, como decía Tagore. Imágenes | Wikipedia En Xataka | Qué quería decir el filósofo Jean-Paul Sartre cuando escribió: "La vida comienza al otro lado de la desesperación"     - La noticia Qué quería decir Rabindranath Tagore, filósofo, cuando escribió: "La verdadera amistad es como la fosforescencia" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
Qué quería decir Rabindranath Tagore, filósofo, cuando escribió: "La verdadera amistad es como la fosforescencia"

Hace más de 80 años el literato y pensador indio dejó una de las reflexiones más valiosas sobre la amistad

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Carlos Prego

Editor - Magnet

Carlos Prego

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No sé quién eres ni desde dónde me lees, pero tengo malas noticias: es muy (muy) poco probable que te toque la lotería. Cuanto más lo intentes, mejor; pero la estadística dice que tus opciones son bajísimas. Lo que sí te tocará a lo largo de la vida es lidiar con situaciones complicadas: duelos, rupturas, desengaños y un amplísimos surtido de emociones que arrastrarán tu moral por los suelos. 

Nos ocurrirá a ti, a mí y al vecino del quinto, igual que le sucedió hace más de ocho décadas a Rabindranath Thakur 'Tagore' (1861-1941), uno de los literatos y pensadores bengalíes más importantes de todos los tiempos.

A lo largo de su vida Tagore brilló como intelectual y alcanzó grandes logros, entre el que se incluye el Premio Nobel de Literatura de 1913. Tuvo además la fortuna de criarse en un hogar culto, recibir una buena educación y viajar desde muy joven. Nada de eso le libró sin embargo de afrontar sus propios nubarrones vitales: enviudó con 40 años y varios de sus hijos murieron siendo muy jóvenes. Eso sin contar con que le tocó vivir el convulso arranque del siglo XX. 

Por eso sabía bien qué reconforta cuando uno afronta horas bajas. 

Y por eso está frase suya resuena en 2026 con una fuerza especial:

"La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido".

Lo que quizás no podía imaginarse Tagore es hasta qué punto sus palabras van más allá de la poesía para entrar de lleno en el campo de la ciencia

A lo largo de las últimas décadas investigadores de todo el mundo han intentado aclarar qué nos hace sentirnos dichosos, un ambiciosa empresa multidisciplinar que ha arrojado resultados que probablemente harían asentir al literato indio. No es solo que la auténtica amistad "resplandezca" ante la adversidad. Es que gracias a ella lo hacemos nosotros, con ventajas tanto a nivel emocional como fisiológico.

Una de las pruebas más rotundas la deja el que tal vez sea el estudio más curioso desarrollado por la Universidad de Harvard, una investigación realizada con cientos de sujetos durante más de siete décadas para comprende cómo nos formamos las personas y, sobre todo, qué nos lleva a ser felices.

Con ese propósito en 1938 los investigadores seleccionaron un grupo de más de 700 jóvenes (incluía desde universitarios a adolescentes de barrios deprimidos de Boston) y se dedicaron a controlar durante décadas su salud física y mental. Con el tiempo el estudio fue volviéndose cada vez más y más complejo, ampliándose e incluyendo a las nuevas generaciones. De hecho se ha convertido en uno de los experimentos más largos de la historia, con más de 80 años de desarrollo.

Entre aquellos 'conejillos de indias' originales hubo gente que triunfó en el mundo de los negocios, cumplió sus sueños de convertirse en médico o disfrutó de exitosas carreras en el campo del derecho. A otros no les fue tan bien en la vida: cayeron en el alcoholismo o acabaron desarrollaron enfermedades. 

¿Qué mostró sus trayectorias?

"Que nuestras relaciones y lo felices que somos en ellas tienen una gran influencia en nuestra salud", explica Robert Waldinger, director del estudio, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard. "Cuidar el cuerpo es importante, pero cuidar las relaciones también supone una forma de autocuidado. Creo que esa es la revelación".

El experimento prueba que, más que el dinero o la fama, lo que más nos ayuda a disfrutar de vidas satisfactorias son "las relaciones cercanas", vínculos que además tienen importantes ventajas para nuestra salud. "Ayudan a retrasar el deterioro mental y físico y son mejores predictores de una vida larga y feliz que la clase social, el coeficiente intelectual o incluso los genes", explican desde The Harvard Gazette. Esa máxima es válida para todos los miembros del estudio, desde los universitarios acomodados a los jóvenes de las zonas deprimidas.

En XatakaHace 2.000 años Epicuro ya había entendido el secreto del placer: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco"

Los expertos identificaron una "fuerte correlación" entre la prosperidad de los participantes en el estudio y "sus relaciones" familiares y de amistad. 

"Cuando reunimos todo lo que sabíamos sobre ellos a los cincuenta años, no fueron sus niveles de colesterol en la mediana edad los que predijeron cómo iban a envejecer. Fue lo satisfechos que estaban con sus relaciones. Las personas que estaban más satisfechas a los 50 eran las más sanas a los 80", añade Waldinger

Quizás suene abstracto, pero como explica el psiquiatra a la BBC, hay una relación directa entre la calidad de nuestras amistades y nuestro organismo. Vivimos rodeados de estrés, situaciones que suelen aumentar nuestra frecuencia cardiaca y la presión arterial. No tiene nada de extraño. Es una respuesta natural, fisiológica, similar a la denominada "reacción de lucha o huida"

El problema es que es habitual que arrastremos ese estado de nerviosismo, manteniendo niveles altos de cortisol e inflamación, lo que afecta a nuestros organismos. Una buena red social puede ser el antídoto perfecto para evitarlo.

"Si me sucede algo que me ha molestado, que es estresante, puedo ir a casa y hablar con mi esposa o llamar a un amigo. Si son buenos oyentes puedo sentir que mi nivel de estrés baja. Pero si no tengo a nadie así, si estoy aislado y solo, lo que creemos es que el cuerpo permanece en un bajo grado de 'reacción de lucha o huida'", reflexiona Waldinger. Dicho de otro modo: la amistad es un antídoto, mientras la soledad y el aislamiento contribuyen a nuestro estado de estrés.

En Xataka"Un lugar de alegría con dolor": la frase que resume la filosofía azteca para ser más felices en esta vida

El de Harvard no es el único estudio que da la razón a Tagore sobre la importancia de la amistad y hasta qué punto puede ayudarnos en la zozobra. 

Otro investigador que conoce bien el fenómeno es Robin Dunbar, un reputado antropólogo de la Universidad de Oxford que en los 90 presentó una teoría que sostiene que los humanos no podemos mantener más de 150 relaciones de forma simultánea. Se comparta o no esa idea (sobre todo en la era de las redes sociales), Dunbar defiende el poder sanador de la amistad, algo que sostenía aún en un ensayo de 2023: "Junto a dejar de fumar, lo mejor que podemos hacer para aumentar nuestra esperanza de vida es tener una buena red de amigos".  

De nuevo, no está solo. En los últimos años la ciencia ha comprobado la importancia del "apoyo social" para hacernos más resilientes al estrés, la relevancia de las relaciones afectivas (también en la edad adulta) o el papel crucial que puede desempeñar la amistad para superar el estrés. 

Incluso ha constatado la estrecha relación entre nuestra vida social y nuestra salud en el sentido más amplio. "Una y otra vez a lo largo de estos años nuestro estudio ha demostrado que la gente a la que le va mejor es aquella que se apoya en las relaciones con su familia, amigos y la comunidad", zanja Waldinger.

Sus hallazgos dan una relevancia especial a las palabras de Tagore. Sobre todo en una época de amor líquido, marcado por las relaciones superficiales y faltas de solidez, y en la que no es extraño sentirse aislado aún estando en grupo. 

De ahí que haya ya expertos como Arthur Brooks que nos animen a hacer algo a priori chocante: cultivar la amistad "inútil", relaciones sin un beneficio práctico y objetivo ("inútiles" en el sentido utilitario), sino apoyadas en el afecto. 

Las mismas que "resplandecerá" en la oscuridad, como decía Tagore.

Imágenes | Wikipedia

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Fuente original: Leer en Xataka
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