Respecto al sueño hay profundamente arraigadas algunas creencias como que dormirse en menos de cinco minutos es bueno (spoiler: en absoluto), que necesitamos dormir ocho horas (probablemente estemos durmiendo de más) o que dormir del tirón durante toda la noche es lo ideal. No hay dos sin tres y efectivamente: tampoco. De hecho, si te despiertas a eso de las tres como por arte de magia, no es raro. Al fin y al cabo, lo de tener un sueño ininterrumpido de ocho horas es un invento moderno.
La ciencia del sueño, la historia y la biología apuntan en la misma dirección: nunca hemos dormido del tirón. Entender y asimilar esto puede cambiar la forma en la que afrontamos nuestras noches.
Por qué es importante. Porque vivimos en una época en la que los trastornos del sueño y el consumo de medicinas para dormir están a la orden del día, este recordatorio tiene un valor terapéutico. Hay personas con insomnio que no tienen un trastorno, sino un patrón biológico ancestral que choca con la vida moderna.
No es problema del sueño, sino de nuestras expectativas. Ojo, esto no es excusa para no tratar el insomnio patológico, pero sí para ayudar a personas a reducir su ansiedad respecto al sueño y la ingesta de medicación que quizás no necesiten.
Cuando la noche se dividía en dos. Hasta hace unos dos siglos, lo normal entre la gente no era dormir del tirón. El patrón era el siguiente: las personas se acostaban al poco de anochecer, dormían unas cuatro horas y luego se despertaban un ratito para volver a dormirse después, hasta el amanecer.
Se le conoce como sueño bifásico y está ampliamente documentado a lo largo y ancho del planeta. Virgilio ya hablaba de "la hora en que el primer sueño comienza para los mortales fatigados" en su Eneida, si bien una de las personas que más lo ha estudiado es Roger Ekirch, quien dedicó 16 años de investigación y reunió más de 500 referencias de documentos de todo tipo.
Por qué perdimos el sueño bifásico. En dos palabras: luz artificial. Desde que a partir del siglo XVIII la humanidad contaba con lámparas de aceite, gas o electricidad, la noche se volvió tiempo aprovechable. Y como ya sabemos, la luz no es inocua para el cerebro: inhibe la producción de melatonina y altera nuestros ritmos circadianos adelantándolos. Cuanta más luz recibimos antes de acostarnos, más tarde nos dormimos y menos probable es que nos despertemos en mitad de la noche.
La Revolución industrial hizo el resto: la rigidez de los horarios terminaron de concentrar el descanso en un único bloque. Lo que la evolución humana había asentado a lo largo de nuestra existencia, la frenética vida de la producción y sus avances lo había trastocado para siempre.
Volver a los orígenes. Cuando la ciencia somete a gente voluntaria a condiciones que simulan las largas noches invernales, sin luz, ni relojes y completamente oscuras, espontáneamente las personas volvemos al sueño bifásico con un periodo tranquilo de vigilia. Este estudio de 2017 en una comunidad agrícola de Madagascar sin electricidad corroboró este patrón en condiciones reales.
La luz no solo regula el sueño, también afecta a nuestra percepción del tiempo. Investigaciones del Environmental Temporal Cognition Lab de la Universidad de Keele evidencian que con baja iluminación parece que el tiempo pasa más despacio, un efecto que se magnifica en personas con bajo estado de ánimo. Esto explica por qué para mucha gente el invierno se siente eterno y deprimente. Y por qué si te despiertas a las 3 am el tiempo se te hace más largo.
En Xataka
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Qué hacer cuando te despiertas en mitad de la noche. Si ese despertar nocturno tiene base biológica, la clave está en cómo respondemos. El tratamiento habitual mediante Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio da pautas concretas: si llevas más de 20 minutos sin dormir, levántate y haz una actividad tranquila con luz tenue, como por ejemplo leer. Y vuelve a la cama cuando notes somnolencia. Además, olvídate del reloj: mirar la hora dispara la ansiedad.
Pero por encima de procedimientos, es importante entender algo: esa vigilia no tiene por qué ser una señal de alarma, sino una señal de algo profundamente grabado en la naturaleza humana. Aceptarlo en lugar de combatirlo es, a menudo, el camino más corto de vuelta al sueño.
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La noticia
Que te despiertes a las 3 de la mañana es totalmente normal: dormir del tirón es un invento moderno, no una evolución
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
Que te despiertes a las 3 de la mañana es totalmente normal: dormir del tirón es un invento moderno, no una evolución
La historia, la biología y la ciencia del sueño coinciden: el despertar nocturno no es una anomalía, sino una herencia evolutiva que la modernidad borró en solo dos siglos
Respecto al sueño hay profundamente arraigadas algunas creencias como que dormirse en menos de cinco minutos es bueno (spoiler: en absoluto), que necesitamos dormir ocho horas (probablemente estemos durmiendo de más) o que dormir del tirón durante toda la noche es lo ideal. No hay dos sin tres y efectivamente: tampoco. De hecho, si te despiertas a eso de las tres como por arte de magia, no es raro. Al fin y al cabo, lo de tener un sueño ininterrumpido de ocho horas es un invento moderno.
La ciencia del sueño, la historia y la biología apuntan en la misma dirección: nunca hemos dormido del tirón. Entender y asimilar esto puede cambiar la forma en la que afrontamos nuestras noches.
Por qué es importante. Porque vivimos en una época en la que los trastornos del sueño y el consumo de medicinas para dormir están a la orden del día, este recordatorio tiene un valor terapéutico. Hay personas con insomnio que no tienen un trastorno, sino un patrón biológico ancestral que choca con la vida moderna.
No es problema del sueño, sino de nuestras expectativas. Ojo, esto no es excusa para no tratar el insomnio patológico, pero sí para ayudar a personas a reducir su ansiedad respecto al sueño y la ingesta de medicación que quizás no necesiten.
Cuando la noche se dividía en dos. Hasta hace unos dos siglos, lo normal entre la gente no era dormir del tirón. El patrón era el siguiente: las personas se acostaban al poco de anochecer, dormían unas cuatro horas y luego se despertaban un ratito para volver a dormirse después, hasta el amanecer.
Se le conoce como sueño bifásico y está ampliamente documentado a lo largo y ancho del planeta. Virgilio ya hablaba de "la hora en que el primer sueño comienza para los mortales fatigados" en su Eneida, si bien una de las personas que más lo ha estudiado es Roger Ekirch, quien dedicó 16 años de investigación y reunió más de 500 referencias de documentos de todo tipo.
Por qué perdimos el sueño bifásico. En dos palabras: luz artificial. Desde que a partir del siglo XVIII la humanidad contaba con lámparas de aceite, gas o electricidad, la noche se volvió tiempo aprovechable. Y como ya sabemos, la luz no es inocua para el cerebro: inhibe la producción de melatonina y altera nuestros ritmos circadianos adelantándolos. Cuanta más luz recibimos antes de acostarnos, más tarde nos dormimos y menos probable es que nos despertemos en mitad de la noche.
La Revolución industrial hizo el resto: la rigidez de los horarios terminaron de concentrar el descanso en un único bloque. Lo que la evolución humana había asentado a lo largo de nuestra existencia, la frenética vida de la producción y sus avances lo había trastocado para siempre.
Volver a los orígenes. Cuando la ciencia somete a gente voluntaria a condiciones que simulan las largas noches invernales, sin luz, ni relojes y completamente oscuras, espontáneamente las personas volvemos al sueño bifásico con un periodo tranquilo de vigilia. Este estudio de 2017 en una comunidad agrícola de Madagascar sin electricidad corroboró este patrón en condiciones reales.
La luz no solo regula el sueño, también afecta a nuestra percepción del tiempo. Investigaciones del Environmental Temporal Cognition Lab de la Universidad de Keele evidencian que con baja iluminación parece que el tiempo pasa más despacio, un efecto que se magnifica en personas con bajo estado de ánimo. Esto explica por qué para mucha gente el invierno se siente eterno y deprimente. Y por qué si te despiertas a las 3 am el tiempo se te hace más largo.
Qué hacer cuando te despiertas en mitad de la noche. Si ese despertar nocturno tiene base biológica, la clave está en cómo respondemos. El tratamiento habitual mediante Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio da pautas concretas: si llevas más de 20 minutos sin dormir, levántate y haz una actividad tranquila con luz tenue, como por ejemplo leer. Y vuelve a la cama cuando notes somnolencia. Además, olvídate del reloj: mirar la hora dispara la ansiedad.
Pero por encima de procedimientos, es importante entender algo: esa vigilia no tiene por qué ser una señal de alarma, sino una señal de algo profundamente grabado en la naturaleza humana. Aceptarlo en lugar de combatirlo es, a menudo, el camino más corto de vuelta al sueño.