- IÑAKI GARAY
¿Alguien se imagina que una señora con presencia ordinaria que dice llamarse Leire se presenta en la Dirección General de la Guardia Civil y en la Fiscalía General del Estado diciendo que viene de parte de la superioridad y alguien no hace la pertinente llamada antes de prestarle atención?
Si Leire pudo reunirse con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, hasta tres veces, y con alguien en la Fiscalía General del Estado para, presuntamente, maniobrar contra el Estado de Derecho, es porque tenía un salvoconducto. Leire presumía de tener acceso al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, el mismo que destruyó su móvil cuando supo que se lo iba a requerir el Supremo.
Hasta hace poco en el PSOE venían a decir que Leire era poco menos que una total desconocida. "Nunca ha trabajado para el PSOE", juraba hasta anteayer Patxi López. Hasta que se ha demostrado que el partido le pagaba, se supone que por hacer algo que querían ocultar.
Leire se reunía con Vicente Fernández, expresidente de la Sepi y mano derecha de María Jesús Montero, ambos sospechosos de influir en el rescate de Plus Ultra. Leire se reunía con Cerdán, número tres del PSOE, con Zarrías, histórico dirigente, con Ana María Fuentes, la gerente, y con Ion Antolín, director de comunicación, para, presuntamente, reventar las investigaciones que los jueces y la Guardia Civil seguían contra el Partido Socialista y el entorno de Sánchez. ¿Es creíble que todos estos hayan puesto en marcha uno de los mayores ataques contra el Estado de Derecho para proteger al jefe sin conocimiento del jefe? Cuesta creerlo.
En estas circunstancias alguien debería en Ferraz decirle a la orquesta que deje ya de tocar. El agua inunda ya todos los camarotes por el boquete que le ha propiciado el último caso de corrupción. De la debilidad en la que está instalado el Gobierno de España dice bastante su forma de actuar. No la forma en la que dice que combate la corrupción sino la violencia que exhibe contra cualquiera que esté investigando o por los argumentos peregrinos que utiliza.
Por ejemplo, para justificar los negocios de Zapatero, el Gobierno no se centra tanto en negar la mayor como en argumentar que otros expresidentes, como Aznar y González, realizaban unas actividades similares a las de él. Ante la contratación irregular del hermano del presidente, el ministro Óscar Puente, más que rebatir, cita otros posibles casos de enchufismo en el entorno de la oposición. Que si la hermana de Moreno Bonilla también obtuvo una plaza pisoteando a otros competidores, que si una teniente de alcalde del PP de no sé qué municipio colocó a su marido.
Al margen de lo que pueda haber o no de verdad, lo que cualquier ciudadano esperaría de un Gobierno honesto es que no replique esos comportamientos reprobables. Que estos supuestos enchufes que denuncia Óscar Puente salgan ahora lo único que demuestra es que, o no eran suficientemente importantes para llevarlos ante los tribunales, o solo son importantes en la medida en la que sirven para justificar un proceder indecente por su parte. El sanchismo se hunde porque nadie cree que viniera a regenerar nada.
No es momento para una moción de censura y menos instrumentalEl sanchismo juega con fuegoSánchez usa de señuelo el Presupuesto de 2027 Comentar ÚLTIMA HORA-
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