Los neurocientíficos investigan los factores que retrasan el envejecimiento cerebral. Por ahora, coinciden en que las actividades que estimulan la conexión neuronal y una alimentación equilibrada fortalecen el cerebro en la última etapa de la vida. No obstante, todavía analizan el papel de la soledad y la conexión emocional en el desarrollo cerebral.
El estudio analizó una base de datos de 30,000 personas que realizaron 137,653 pruebas cognitivas entre 2004 y 2018. Los participantes forman parte de un estudio longitudinal que se centra en adultos mayores de 50 años y en las implicaciones del envejecimiento general. Además de incluir biomarcadores clave, los datos reflejan el contexto social y de salud mental de cada persona.El 31% de los adultos mayores de la muestra vivían aislados. Su edad promedio era de 72 años, mientras que el grupo con menor aislamiento tenía una edad promedio de 65 años. El documento muestra un patrón constante: el aislamiento social podría ejercer un efecto causal directo y perjudicial sobre la función cognitiva. Lo más grave es que este impacto no distingue género, raza, etnia ni nivel educativo.
Quienes compartieron tiempo con otras personas resolvieron mejor las pruebas de memoria y operaciones mentales. También obtuvieron beneficios acumulativos: al conservar mejor sus funciones cognitivas, lograron mantener su independencia en tareas cotidianas.
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ArrowLo más prometedor del estudio es la revelación del potencial de protección. La escala cognitiva TICS-m (0–27) señala que las personas experimentan un declive de 9 puntos cada dos años. Sin embargo, quienes pasaron tiempo con otras personas protegieron su mente del envejecimiento en 0.2 puntos por evaluación cognitiva.
Aunque parece poco, el beneficio se acumula con el paso de las décadas y equivale a conservar puntos completos en pruebas de memoria y atención. En la práctica, esa conversación con tus seres queridos puede marcar la diferencia entre mantener la independencia o necesitar ayuda para realizar una tarea cotidiana en la vejez.
“Entorno a las fiestas, muchos de nosotros pensamos mucho en lo importante que es estar rodeado de familia y amigos. Desde las fiestas paganas del invierno hasta los cuentos clásicos de Navidad, se nos recuerda que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental”, dijo la autora principal del artículo, Jo Hale, investigadora de la Universidad de St. Andrews, Reino Unido, en un comunicado.
“Esta investigación demuestra que también es importante para nuestra salud cognitiva. Como el Alzheimer es una de las principales causas de muerte de adultos mayores en el Reino Unido y Estados Unidos, construir el andamiaje para permitir la interacción social regular, especialmente para quienes no tienen familia o amigos cerca, debería ser una prioridad de salud pública”, finalizó.