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Disparos desde la Cúpula de Hierro en la ciudad israelí de Ashkelon. Reuters Quince años bajo la Cúpula de HierroEste sistema defensivo da ventaja a Israel frente a la desprotección de sus vecinos y se ha convertido en una referencia en un mundo que parece condenado al rearme
Sábado, 11 de abril 2026, 19:13
... escucharon un sonido nuevo. Tras el silbido de la alarma no se oyó el estruendo típico de un cohete de Hamás impactando contra el suelo o un edificio. Resultó distinto. Luego supieron que habían oído el ruido producido por un proyectil de la Cúpula de Hierro al interceptar un misil de la milicia palestina. Fue el primero en la historia de este sistema de defensa antiaéreo de corto alcance que justo ahora cumple 15 años y que cambió las pautas de la guerra: consigue neutralizar entre el 85 y el 90% de los disparos enemigos y sirve hoy de modelo para muchos países en esta coyuntura actual marcada por la inestabilidad y el rearme mundial. Hasta Estados Unidos, que dispone del mejor ejército del planeta, ha proyectado su propio escudo defensivo tomando como referencia el sistema hebreo.Noticias relacionadas
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Diseñado como un sistema móvil de defensa antiaérea y antimisiles de corto alcance, la Cúpula ha ido adaptándose a los tiempos. La sucesión de conflictos en la zona ha obligado a perfeccionar el modelo. De hecho, durante estas últimas semanas de guerra contra Irán el ejército israelí ha constatado nuevas grietas en el blindaje. Teherán ha recurrido a bombas de racimo. Una vez lanzadas, desde un avión o una batería, se dividen en pequeños proyectiles que saturan la capacidad del Iron Dome. Está pensada para neutralizar disparos desde los territorios fronterizos de Gaza y Líbano; ahora se ha visto atacada por otro adversario.
Con cada conflicto, el sistema es afinado. Dispone de un software de seguimiento por radar que selecciona los proyectiles que suponen una amenaza real. Entonces, lanza un misil. Esta primera capa de protección puede interceptar cohetes con un alcance de hasta 70 kilómetros. Israel tiene otras dos capas de defensa: la Honda de David, para artefactos de alcance intermedio y con un radio de acción de 300 kilómetros, y la herramienta antimisiles Arrow3, dirigido a los balísticos de largo alcance y con una cobertura de 2.000 kilómetros. Bajo esa estructura de cebolla soporta mucho mejor que sus enemigos el fuego aéreo.
El sistema más probado
«Hace quince años, nadie imaginaba que el sistema Cúpula de Hierro pudiera gestionar una gama tan amplia de amenazas. Ahora puede hacerlo porque su enfoque básico –la forma en que calcula los puntos de intercepción y se aproxima a los objetivos– es único y permite que el sistema evolucione», asegura un experto en el medio 'Jerusalem Post'. El Iron Dome cuenta con una docena de baterías terrestres y con instalaciones en barcos de la Armada israelí. Sus dispositivos y algoritmos han sabido adaptarse a las distintas trayectorias de los cohetes y misiles. Decenas de miles de hebreos le deben su vida. Las poblaciones de Gaza y Líbano, en cambio, no han tenido ese sofisticado escudo.
La Cúpula de Hierro es el sistema más probado del mundo. Países como Estados Unidos, el Reino Unido, Corea del Sur, Taiwán y Canadá han mostrado su interés por tener una estructura de seguridad basada en el diseño hebreo, que, con tanta guerra, no deja de evolucionar. Con Donald Trump en la presidencia de EEUU y tras su amenaza de abandonar la OTAN, los aliados europeos se ven obligados a invertir en su propia defensa. El rearme es tendencia.
Los últimos ataques de Irán han destapado algunas grietas en el Iron Dome, que no deja de evolucionar
Israel lleva décadas en guerra. Sus técnicos ultiman un paso más: el Iron Beam, basado en un haz de láser de alta potencia capaz de destruir amenazas aéreas sin necesidad de recurrir a un misil interceptor. Como en las películas de ciencia ficción. Un rayo de luz impacta contra el cohete y lo destruye. Sin munición física. En teoría podrá neutralizar proyectiles pequeños y numerosos como las bombas de racimo.
De momento, tiene un alcance de sólo 10 kilómetros y está limitado por el nivel de polvo en la atmósfera o la presencia de nubes. Le queda camino por recorrer. A su favor juega la economía: mientras un proyectil interceptor de la Cúpula cuesta entre 37.000 y 47.000 euros, un disparo de láser sale por apenas 3 euros. La gestión del gasto cuenta, y mucho, en la guerra, como ha demostrado la capacidad de Irán para acribillar con drones baratos las defensas de Israel y de los países del Golfo Pérsico. El Iron Dome hebreo se ha convertido en una referencia mundial y, por tanto, en un síntoma de un mundo que parece condenado a un rearme infinito.
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