La semana pasada una funcionaria denunció tocamientos en la cárcel Madrid VII, lo que ha reabierto el debate sobre la necesidad de modificar y endurecer el reglamento interno de prisiones. Arte EE
Política Rabia entre los funcionarios por las agresiones sexuales de los presos: Interior protege a los reos pero no a los guardianesLos sindicatos denuncian que actitudes que "el Código Penal recoge como agresiones sexuales" no están así tipificadas en el Reglamento Penitenciario.
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David G. Maciejewski Publicada 27 abril 2026 02:30h Las clavesLas claves Generado con IA
El Ministerio del Interior tiene un protocolo actualizado a fecha de enero de 2026 para prevenir los abusos sexuales entre presos o los cometidos contra ellos por los funcionarios y el personal colaborador.
Sin embargo, los trabajadores de prisiones denuncian que no cuentan con uno eficaz para defender a las compañeras que sufren agresiones sexuales y sexistas, una práctica que, según fuentes del sector penitenciario, es cada vez "más recurrente".
Según la información a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, de las 529 agresiones totales a funcionarios en 2025, 119 correspondieron a incidentes de naturaleza sexual.
Presos que intentan violar a las psicólogas y se masturban ante ellas en el infierno de Sevilla II: "Como no la tocó, fue 'falta leve'"Ocho fueron catalogados como agresión, 51 como acoso y 60 como exhibicionismo o provocación sexual, con las cárceles de Alicante Cumplimiento, León, Madrid III y Sevilla II como las más conflictivas.
"Son unas cifras que ni siquiera reflejan la realidad del escenario. Hay muchas más que no se contabilizan".
Estremera, el último ejemplo
El 22 de abril, justo un día antes de que un jefe de servicios fuera brutalmente agredido y evacuado en ambulancia en la misma prisión, una funcionaria de la cárcel de Madrid VII, en Estremera, fue víctima de "tocamientos en el trasero".
"El preso, un interno africano, llegó a Estremera con una denuncia de una compañera por un intento de agresión sexual. Estaba en el patio con la funcionaria vigilando, le pasó por el lado y le rozó el trasero con la mano", confirman las fuentes consultadas.
"Cuando le pidió explicaciones, él dijo que fue al sacarse la mano del bolsillo. A continuación le espetó a la compañera: 'Es que es usted muy guapa'".
Cristina del Villar, funcionaria de prisiones y miembro de la plataforma sindical Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), insiste en que "existen conductas muy machistas en los módulos, desde faltas de respeto a la autoridad por ser mujer hasta silbidos, comentarios despectivos o exhibicionismos".
Ella misma lo ha sufrido en la cárcel de Zuera, en Zaragoza.
"A veces te cogen y dicen: 'por dónde vas a ir, para cuando salga a la calle' o 'te voy a dar por aquí y por allí'. Luego están los tocamientos. Hay casos de presos que se retrasan en la celda y esperan a que llegue la funcionaria para manosearla".
María y Miguel destapan el infierno de la cárcel de Aranjuez: un intento de violación y agresionesUna de sus principales críticas es que existe una descompensación entre lo que el Código Penal recoge como agresiones sexuales y lo que el Reglamento Penitenciario, cuya tipificación de faltas data de 1981, considera "infracciones disciplinarias", es decir, las sanciones que se le pueden imponer al preso internamente.
"El problema es que hay muchas actitudes que no están reflejadas", explica Joaquín Leyva, funcionario de prisiones y portavoz de ACAIP-UGT.
"Un tocamiento, por ejemplo, suele quedar maquillado al calificarse de 'comportamiento inadecuado' y recibe una mera falta disciplinaria. No hay que olvidar que en 1981 los abusos sexuales no estaban tipificados porque las mujeres no trabajaban en departamentos de hombres".
En la cárcel de A Lama, explica Leyva, una compañera sufrió una agresión de carácter sexual en la que fue mordida en el labio. "Se abrió un protocolo de agresiones por la herida, pero sin la parte física, jamás se habría activado".
En un caso como el de Estremera, donde se producen tocamientos físicos, es la propia funcionaria la que tiene que ir a un juzgado a denunciar, ya que la administración no actúa de oficio salvo caso flagrante debito a la laxitud del reglamento.
"Cuando las trabajadoras sufren acoso o agresiones sexuales acabamos en un limbo. Es una situación vergonzosa", añade Del Villar.
Interior tenía en un módulo de respeto al agresor sexual de una psicóloga penitenciaria pese a ser un violador reincidenteEl protocolo que defiende a los presos
La sensación de desprotección se agrava aún más al saber que, en enero de 2026, Instituciones Penitenciarias aprobó el Protocolo de actuación para la prevención, protección y atención de las personas privadas de libertad víctimas de violencia sexual en el medio penitenciario.
En dicho texto, al que ha tenido acceso a este diario, se especifica que uno de los objetivos generales es "adoptar medidas de sensibilización, prevención, detección y sanción de toda violencia sexual, así como de protección y atención inmediata y recuperación de las víctimas".
Protocolo de actuación para la prevención, protección y atención de las personas privadas de libertad.
El protocolo, garantista con los reos, insiste en la necesidad de la formación en género y diversidad del personal penitenciario y, específicamente, en que se promueva la inclusión de contenidos formativos en el título universitario oficial de la UNED, así como la instrucción del personal sanitario y de los equipos técnicos.
El documentodistingue dos extremos en los que los presos pueden verse afectados y los invita a dirigirse al Equipo de Igualdad del centro.
Por un lado, cuando sufren una situación de violencia sexual provocada por otras personas privadas de libertad; por otro, cuando se trata de un caso de agresión protagonizada por el personal de la administración, personal colaborador u otras personas no privadas de libertad.
El problema, denuncian las funcionarias, es que "lo que es habitual", es decir, las agresiones contra ellas, "no se estén protegiendo", y que incluso "se señale al propio funcionariado protegiendo realidades desconocidas o residuales" antes que las suyas.
"Ante la reiterada escalada de actividad delictiva sexual contra personal penitenciario, no se entiende cómo la única preocupación es la libertad sexual de los internos".
Desprotección institucional
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias aprobó en 2017 la instrucción de implementación del Protocolo Específico de Actuación Frente a las Agresiones (PEAFA).
Ese protocolo establece una serie de pasos de reacción ante agresiones, pero los sindicatos critican que "no evalúa, no previene, no protege" y no implementa las obligaciones de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Las fuentes consultadas también recuerdan que existe un protocolo de actuación frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo en el ámbito de la Administración General del Estado y de sus organismos públicos. Sin embargo, tampoco funciona como esperan, porque está pensado para acoso sexual entre personal y no aplica a los internos de las cárceles.
En respuesta, en marzo de 2026, el PP registró una proposición no de ley en el Congreso en la que exige al Gobierno de Pedro Sánchez endurecer el protocolo frente a las agresiones, el acoso y las violencias sexuales que sufren las funcionarias.
Su ausencia "proyecta un mensaje de desprotección institucional" que, a juicio de los de Feijóo, "favorece la infradenuncia y genera una doble victimización".
Joaquín Leyva insiste en que lo más importante es que haya una definición clara de qué es una agresión.
"Debemos incorporar comportamientos de carácter sexual como el exhibicionismo, el tocamiento o la provocación sexual en el catálogo de faltas de los internos. Deben tener una tipificación concreta y ser elevados de oficio a la Fiscalía para que tengan verdadera repercusión".
Además, considera imprescindible que el protocolo PEAFA –cuya modificación se está estudiando– incluya medidas de protección "inmediata a las víctimas", con "cosas tan básicas como que el interno que protagoniza un acto así sea trasladado de módulo, acabe en aislamiento provisional y, si se trata de hechos físicos graves, se le cambie de centro".